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Historias de fútbol

Fran Sabina y Dani Martín, una amistad desde el útero

Había una posibilidad entre un millón de que Fran Sabina y Dani Martín, con relación entre sí incluso antes de que el primero de los dos naciera, coincidieran en el mismo club y al mismo tiempo.

Dani Martín y Fran Sabina, al término de un entrenamiento.

Dani Martín y Fran Sabina, al término de un entrenamiento. / ED

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

Caprichos del destino, vaivenes de la vida. Si el mundo es un pañuelo, de algún modo el CD Tenerife también lo es. Pueden confirmarlo Dani Martín y Fran Sabina, arquero y delantero del equipo blanquiazul, que ni en el mejor de sus sueños podían presagiar que esos dos críos que compartieron vida en Asturias y en Fuerteventura –la isla cuya silueta tiene tatuada el portero en su piel– iban a coincidir mucho tiempo después en la condición de futbolistas, además en el mismo vestuario y también en idéntico tiempo. Es decir, que aquellos menudos que se habían hecho amigos en la infancia iban a ver coincidir el fichaje del primero con la definitiva eclosión del segundo, proveniente de la cantera y aterrizado en el representativo casi a la vez que el club anunciaba en sus redes el nombre de su nuevo guardameta.

Dani y Fran se conocen por sus respectivos padres, que jugaban en el mismo equipo, el Pájara Playas de Jandía. El progenitor del primero era un fornido central nacido en Gijón y que lo jugó prácticamente todo en el curso 2002/03, ahí donde entabló amistad con el mayor de los Sabina, un delantero que era un Rey Midas del gol. «Lo que tocaba, iba para dentro», tal cual ocurre ahora con su hijo.

Lo curioso es que los niños se hicieron amigos mucho tiempo después. Hay imágenes del álbum familiar de un pequeño Dani junto a la mamá de Fran cuando Merci, que así se llama, estaba aún embarazada del ahora delantero del Tenerife. La vinculación casi filial entre ambos surge después, cuando Dani seguía viviendo en Lanzarote y la familia Sabina se había mudado a La Palma. Los años posteriores alimentaron la amistad, porque ambas familias jamás perdieron el contacto, compartieron tiempo de vacaciones y por supuesto, también mucha relación a distancia. Otra casualidad de la vida: la hermana de Dani nació el mismo día que Fran Sabina.

«Con Fran tengo una relación de amigo, de hace años. Pero es también una relación con la familia entera. Les conozco desde hace muchísimo tiempo, tanto al padre Fran como a la madre, Merci», relata el arquero. Según cuenta, se manejó con cierta discreción hasta contarles su fichaje por el Tenerife, que les hizo una ilusión enorme. «Hablamos bastante durante el verano sin que ellos supieran nada. Yo les preguntaba algunas cositas: ¿qué tal la Isla? ¿cómo está Candelaria para vivir? ¿o es mejor Puerto de la Cruz? Era básicamente para saber la zona donde vivir, y la verdad es que no sospecharon mucho. Como ellos tenían planificado darse una vuelta por Asturias, pues pensaron que era un intercambio de información sobre las vacaciones», añade el meta.

«Tenemos muchos recuerdos y muchas vivencias. Fran se ha currado estar en el primer equipo y desde pretemporada lleva dando un nivel espectacular. Siempre es bonito tener amigos en todos lados, pero además en un vestuario que es espectacular. Aquí el buen rollo está presente todos los días», subraya.

Cuenta el portero, único futbolista del plantel que ha disputado todos los minutos de todos los partidos, que ha sido la coincidencia «con gente tan sana como Fran» la que le ha permitido sentirse en la Isla como en casa. «La vida isleña me encanta, así que la adaptación ha sido instantánea. Yo soy un chaval muy normal, de rutinas, al que no le cuesta acoplarse a nuevos entornos. El equipo me dio la bienvenida de forma exquisita; es raro, pero siento al Tenerife como si fuera mi club de toda la vida», añade.

«Yo quería estabilidad y eso fue lo que le pedí a la dirección deportiva. Surgieron contratos muy buenos, pero yo buscaba lo que el Tenerife me podía dar. Todo en mi vida va en la búsqueda del disfrutar, de tener salud mental, de tener todo aquello que yo valoro en mi vida», añade Dani. Sus palabras emocionan en la casa de los Sabina, donde se le considera uno más. Lo mismo ocurre en la familia Martín, que no pierde ocasión de acompañar al Tenerife en casi cada uno de sus desplazamientos. El papá del portero, que es justamente uno de los protagonistas de esta historia de familias amigas, revela que ha ido a todos, excepto a uno: Barakaldo. Así que casi puede considerarse talismán.

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