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Sin protagonismo

El Tenerife asume el reto de recuperar al mejor Cris

El club no piensa en su salida y Cervera admite que el isleño ha tenido poca suerte

Cris Montes, en el Heliodoro ante Unionistas. | CD TENERIFE

Cris Montes, en el Heliodoro ante Unionistas. | CD TENERIFE

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Bilbao

Cris Montes quebró el pasado sábado en Gobela una serie de cuatro partidos consecutivos ni un solo minuto para brillar. Se le ha hecho eterna la espera al tinerfeño, fichado en verano con la intención de que fuese un futbolista diferencial, junto a Álvaro González el nombre que mayor impacto tuvo cuando se anunció su llegada. Pero las repatriaciones son complicadas –que se lo pregunten a Ángel– y al ex del Eldense, proveniente del Unión Española de Chile, le está costando ser profeta en su tierra.

En el club descartan absolutamente cualquier opción de salida para el futbolista chicharrero en la ventana de invierno. De todos los nuevos, está siendo uno de los que menor influencia está teniendo en el funcionamiento colectivo del plantel. Ni un gol, ni una asistencia, pero tampoco ha tenido margen suficiente para empezar a enseñar sus cualidades. Tras la victoria en Getxo, su entrenador admitía que Cris ha tenido mala suerte. Solo ha habido una ocasión en la que jugase más de 45 minutos y coincidió con un mal día del grupo. Otras veces, incluso se quedó fuera del banquillo por la estrechez de las convocatorias para los partidos a domicilio (solo viajan 20) y, en general, existe de puertas adentro la sensación de que le pasó factura su tardía incorporación a la pretemporada, a la que se sumó una vez hubo arreglado una serie de trámites burocráticos. Según dicen en el club, era imprescindible resolver determinados asuntos de índole fiscal para poder anunciar su fichaje.

Resolutivo y eficiente en otras etapas, por ejemplo la última en el Eldense –donde coincidió con Manu Guill–, Montes arribó al representativo con la ilusión de volver a la isla donde nació. De hecho, asegura que la llamada del Tenerife le generó un entusiasmo que difícilmente le habría producido cualquier otro destino en Primera RFEF, así que aceptó encantado. No obstante, se ha encontrado con una competencia feroz y la dificultad grande de tener que subirse a un tren que estaba en marcha, además a toda velocidad. Su trayectoria en el Tenerife ha sido un tiovivo: 29 minutos en la jornada inaugural, luego tres seguidas a cero, a renglón seguido apenas 5’ de trámite en un partido ya resuelto y, por fin, cuando parecía que había llegado su turno, ni tuvo suerte ni halló su mejor nivel.

Aunque es difícil contentar a todos y evidentemente están por encima de cualquier individualidad los intereses del colectivo, se desprende de la última comparecencia del míster un afán por redescubrir al mejor Cris y hacerle hueco.

«Ojalá podamos sumarlo. Él sabe que confiamos en él; cuando ha salido ha tenido mala suerte, pero tiene condiciones para hacer más de lo que el propio jugador pueda pensar», describe Cervera. «Es zurdo y juega en la derecha, pero tiene buen centro y otras cosas», insiste el entrenador. Lo que está descartada es su salida. En un contexto donde el club prevé hacer pocos movimientos en la ventana invernal, salvo que aparezca una oferta muy potente o sea el propio jugador quien ponga este asunto sobre la mesa, de momento no se contempla su desvinculación. Al contrario, hay fe en Cris Montes. n

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