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CD Tenerife

Los planes del CD Tenerife para el mercado de invierno

Las salidas condicionarán la inequívoca intención de hacer incorporaciones que ya ha verbalizado el cuadro técnico

Maikel Mesa, en el banquillo el pasado sábado.

Maikel Mesa, en el banquillo el pasado sábado. / El Día

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

Aunque aún faltan siete semanas para la reapertura del mercado de fichajes, que en Primera RFEF estará operativo el 2 de enero de 2026, en la mayoría de direcciones deportivas se toman las decisiones importantes y se eligen los perfiles deseados a lo largo del mes de noviembre. O incluso antes.

En el caso del CD Tenerife, el margen de maniobra para reformar la plantilla y dejar al equipo bien armado para la segunda mitad de la competición depende de un factor crucial: las salidas. Con una plantilla con overbooking en verano -se quedó sin sitio el central argentino Facundo Agüero para hacer sitio al centrocampista Javi Pérez-, cualquier movimiento en el episodio de incorporaciones pasa por hacer hueco antes.

En las condiciones actuales y si no surgieran contratiempos en forma de lesiones o necesidades sobrevenidas en las próximas jorandas, los propósitos del cuadro técnico son dos: aumentar el número de efectivos en el eje de la retaguardia, donde Cervera ha admitido que «tiene un problema» pese a los buenos registros defensivos del plantel, con un total de seis porterías a cero; y conseguir ese perfil de futbolista «profundo y peligroso» que viene demandando desde el pasado verano. Eso, si no se conformase con las soluciones que ya le están ofreciendo en las últimas jornadas los distintos atacantes que ha ido probando en los partidos más recientes.

Para la demarcación de central, el sábado se produjo una permuta por decisión técnica (León por Álvaro González) que permite adivinar que el equipo técnico está aún en la búsqueda de su pareja predilecta.

Si hay movimientos en enero, y todo apunta a que los habrá en esta parcela, el Tenerife tendrá que definir primero qué hace con Agüero. Esto es, si le convence a Cervera el trabajo diario del argentino en los entrenamientos –anímicamente no lo ha tenido nada fácil para reponerse al varapalo del verano– o si, por el contrario, el club decide acudir al mercado en busca de un central que conozca la categoría y venga a completar a los que ya están en nómina. Esta demarcación es, con diferencia, la más coja de todas en el cuadro blanquiazul. Ahí compiten por dos puestos un total de tres futbolistas: Álvaro González, Anthony Landázuri y José León.

Cervera siempre contempló como una opción real reubicar ahí a David Rodríguez en caso de que surgiese cualquier contingencia, pero es que ahora el canterano está jugando por la izquierda para que César lo haga por la derecha. Dicho de otro modo, los remiendos que pueden valer para la primera mitad de la competición no le bastan al míster para la segunda, ahí donde existe la consciencia generalizada de que las victorias se van a encarecer y el objetivo del ascenso, también.

Los condicionantes

En cualquiera de los casos, para apuntalar defensa y ataque hacen falta salidas. Yahí no vale cualquier desvinculación. Si quien abandonase las filas blanquiazules fuese un futbolista sub 23, entonces solo podría traerse otro que cumpla con este requisito de edad. Más difícil parece que acepte desvincularse uno con ficha P. Entre quienes figuran con menos minutos, llama la atención el caso de Cris Montes, fichaje estelar en verano y ahora relegado a un ostracismo que aspira a revertir a la mayor brevedad posible. «Se le nota en los entrenamientos la calidad que tiene», ha dicho Cervera. Caso más espinoso es el de Maikel Mesa. Sobre este jugador, el míster planteó –en una entrevista en la Radio Canaria– que su alineación, unida a las de Aitor, Álvaro y Enric, eleva considerablemente el rango de edad del once inicial. Un motivo más que explicaría su casi nulo protagonismo. No obstante, en el club ven harto difícil que acepte una salida que ya desestimó en verano. Incluso si hubiese pretendientes, marcharse supondría renunciar a vivir en primera personas el ascenso que soñó. Hay además señales muy evidentes de la implicación de Mesa en el plantel, pese a sus muy pocos minutos; y no hay que desdeñar otro factor relevante, y es la alta ficha que contempla el último año de su contrato, que expira el 30 de junio de 2027.

En el camino hacia la reforma invernal será preciso sortear las evidentes diferencias de criterio entre algunos de los estamentos del club, lo cual no implica divorcio ni malas relaciones, como a veces se ha deducido erróneamente. A Cervera sí le puede llegar a incomodar que haya multiplicidad de voces que opinan sobre su trabajo y decisiones. El caso es que habrán de llegar a consenso todas las partes implicadas en un proceso que requiere de cirugía fina:después de enero ya no habrá más oportunidades de hacer ajustes.

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