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Bloqueo en el Heliodoro: el Tenerife vuelve a perder en casa

Después de caer ante el Unionistas en el Rodríguez López, el Tenerife tropieza como local con el Bilbao Athletic (0-1).

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

No se vio venir que el Heliodoro pudiera ser un punto débil para el Tenerife. No fue algo que entrara en los planes de nadie, o de casi nadie. Por aspiraciones, por potencial, por las referencias iniciales, por los claros triunfos ante el Mérida y el Ourense, e incluso por la victoria ante un Zamora que estuvo cerca de ser el primero en sumar en estadio santacrucero. Pero lo que ha pasado después ha sido desconcertante. Dos rivales situados en puestos de descenso y sin victorias a domicilio, se impusieron en el Rodríguez López con más juego que suerte. Lo hizo el Unionistas y también el Bilbao Athletic. Este segundo pinchazo consecutivo en casa, posterior al convincente 0-2 en Ferrol, no aleja al Tenerife de su condición de favorito a lograr el ascenso, pero se supone que tendrá más a mano ese objetivo si no falla tanto como local. Los blanquiazules seguirán siendo líderes una jornada más, pero ya tienen a un punto al Celta Fortuna -volteó ayer un 0-3 ante el Talavera-, su siguiente adversario, de nuevo en un Heliodoro que, por lo visto, ya no infunde tanto respeto.

El filial, mejor en el arranque

El Bilbao Athletic aplicó un ritmo alto de entrada. Físicamente superior, apenas dejaba pensar al Tenerife. Su pegajosa presión era un problema en cualquier parte del campo. Los cachorros llegaban antes casi siempre. Y lo hacían para recuperar y atacar. Vocación ofensiva y ningún complejo. Sin que su dominio fuera absoluto, sí le sirvió para darle trabajo a la defensa con tres saques de esquina en el primer cuarto de hora. Uno de ellos, con el balón rebotando en el poste de la portería protegida por Dani después de tres toques de cabeza. La ofensiva, anulada por fuera de juego, fue un claro aviso de las intenciones de un equipo que llevaba seis jornadas seguidas sin vencer.

Y no es que el Tenerife se conformara con resistir, pero apenas lograba progresar. Lo consiguió, al fin, con un córner ejecutado por Nacho Gil, raso a la frontal del área para que César probara suerte con un golpeo que atrapó Mikel Santos. Pero la producción estaba siendo baja, probablemente sujeta a que el rival se diera un respiro y el balón empezara a circular con más frecuencia por su mitad del campo.

Gol anulado de Jesús de Miguel

Y así fue. El Bilbao Athletic concedió una tregua y el Tenerife aprovechó para asumir la posesión. Pero sin llegar a finalizar. Lo intentó con un participativo Dani Fernández, el más activo de los locales en el primer tiempo. Y también con Balde, pero con menos filo. El extremo se hizo notar con un quiebro y una caída cercana al lateral del área con la que no pudo engañar al árbitro. Pero Nacho, de nuevo como mediapunta, como en La Malata, entraba poco en juego. Menos que en Ferrol, donde sí pudo disponer de espacios. Y De Miguel, la novedad de la alineación como sustituto de Enric Gallego, aguardaba su momento. Lo tuvo cerca de la media hora, pero su remate a la red fue invalidado por un empujón al portero. La acción había empezado en una falta directa a unos tres metros de la frontal del área. La lanzó Nacho, el balón rebotó en la barrera y continuó con el ligero desplazamiento del delantero a Santos. El cuarto árbitro revisó lo sucedido en la pantalla y confirmó la infracción. Pero Cervera quiso insistir y solicitó que el colegiado principal se acercara al monitor. El FVS tampoco le dio la razón al entrenador. De Santisteban no tardó mucho en ratificarse.

Y cuando parecía que el Tenerife ya le había cogido el pulso al partido e iba a inclinarlo hacia la zona en la que peor lo pasaba el Bilbao Athletic, su defensa, el pulso entró en intercambio de imprecisiones. Ni unos ni otros. Voluntades enredadas en el centro sin que pasara nada. El filial trató de apretar antes del intermedio, pero sin poner en aprietos a Dani Martín. En definitiva, un duelo igualado y abierto, un 0-0 justo y mucho margen para buscar soluciones.

Petición de penalti

El desatasco pudo llegar con un supuesto derribo de Landázuri dentro del área en el primer ataque de los locales en el segundo tiempo. Cervera sacó su tarjeta y el árbitro tuvo otra ración de moviola. Y como en la anterior, no modificó su decisión. Esta vez no vio falta.

El filial, aliviado, volvió a soltarse. Empezó a tocar con soltura y verticalidad, como en el arranque, y amenazó con un remate centrado de Duñabeitia que paró Dani.

La otra cara de su valentía salió a la luz a continuación con un pase de Jesús de Miguel a Balde con todo el campo por delante para correr y Mikel Santos como única oposición. En el mano a mano, el arquero logró despejar a córner. El partido se había destapado (55’).

A la hora de partido, Cervera refrescó el frente de ataque con Jeremy, Noel y Gallego por Dani Fernández, Balde y Jesús de Miguel.

El gol de Ibai Sanz

Arambarri respondió con otro triple cambio. Y uno de sus sustitutos, Ibai Sanz, demostró su instinto goleador al anotar el 0-1 –su sexta diana–. Lo que debió ser un contraataque de los tinerfeños, acabó con el peor castigo. Gallego entregó mal el balón y el Bilbao Athletic aprovechó el regalo para lanzarse y golpear. Un bajón que se extendió por todo el Heliodoro.

Más obligado y tras reponerse del revés para volver a aterrizar en la realidad, el Tenerife se puso manos a la obra. Tenía tiempo por delante para evitar la derrota. Y empezó a generar. Para empezar, con un ensayo de Gallego, luego con una volea de César, más tarde con un cabezazo del ariete barcelonés... Al menos, el equipo se había reactivado. El desenlace iba a depender de sus insistencia y su acierto.

Cervera intervino en el 71’ para afilar el medio. Fabricio por Aitor, que tenía una tarjeta amarilla.

El Bilbao Athletic, aplicado en defensa, se las fue arreglando para minimizar los arreones del Tenerife, uno de Jeremy, otro Noel... También Nacho, con un chut flojo. Pero faltaba pegada. La buscó Cervera con Fran Sabina por Juanjo Sánchez a ocho minutos para el 90.

En fase ascendente, echando el resto y con el filial encerrado, Nacho rozó el empate con un disparo colocado que desvió Santos a córner (84'). El Bilbao Athletic aguantaba y el cronómetro corría. Y fue pasando lo que suele ocurrir en estos casos:prisas, precipitación, imprecisiones... Ni el 'efecto Heliodoro' pudo rescatar al equipo. Facilidades para un Bilbao Athletic que supo sufrir para conquistar un merecido triunfo y ser el segundo equipo que vence en el la Isla después del Unionistas. No se vio venir.

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