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El Tenerife pierde el último partido de la temporada del descenso: empieza la operación retorno

Decente actuación en el cierre de una Liga en el que todo salió mal. El Almería supera a los blanquiazules por pegada. Lo peor, aparte del resultado, la lesión de Landázuri.

Luismi Cruz, en una jugada del partido Almería-Tenerife.

Luismi Cruz, en una jugada del partido Almería-Tenerife. / LOF

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Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Lo único positivo para el Tenerife del partido en el Almería Stadium fue que ya no tendrá que jugar ninguno más en la Liga 24/25. Ya está. Se terminó. Al fin quedó archivada una temporada en la que todo salió mal, hasta el último día, no tanto por una derrota que entraba dentro de lo previsto y que no altera el desenlace de un equipo que ya llevaba tres semanas descendido a Primera RFEF, sino por la lesión de rodilla que sufrió Anthony Landázuri poco después del cuarto de hora de juego y por otras tantas adversidades que, en definitiva, forman parte del tétrico paisaje de este curso. Para variar, un par de goles en contra evitable –sobre todo, el 1-0–, un penalti a favor que el VAR convirtió en falta fuera del área, poco acierto en el remate, la sensación de que el adversario no tuvo que hacer tanto para imponerse... Más o menos, la constante de una campaña que invita a empezar de cero, aunque sea en una categoría inferior. Peor ya no pueden salir las cosas.

Sacado de contexto, tampoco pareció un duelo entre un Almería que dependía de sí mismo para acceder a la promoción de ascenso y un Tenerife encajado en el antepenúltimo puesto de la clasificación. Los locales no tuvieron problemas en conformarse con verlas venir, en replegarse para intentar sorprender al contragolpe. Y los visitantes, dirigidos por Roberto Perera por la baja de Álvaro Cervera, salieron al campo a llevar la iniciativa, a tener el balón. El peligro podía concentrarse en el alto potencial ofensivo del conjunto andaluz y en los despistes defensivos de un Tenerife descomprimido por la falta de alicientes. Los dos factores se fueron mezclando en beneficio de un Almería al que se le puso la tarde de cara sin tener que pisar el acelerador. Una mala entrega de Salvi que no aprovechó Arnau en el primer minuto fue un indicio de lo que acabaría pasando poco después, el 0-1 en una jugada que nació en un despeje de Mellot con más altura que distancia. Luis Suárez domó la bola con un control exquisito, se apoyó en Selvi y el mediocentro enlazó con Arnau, que golpeó la pelota sin pensarlo dos veces con la suerte de tener el cuerpo de Mellot como aliado. La trayectoria se desvió ligeramente y cogió a contrapié a Carrasco. Un 1-0 fruto de falta de contundencia y de la pegada de un Almería que sobresale precisamente por eso.

La respuesta tras el tempranero 1-0

Pese al revés, el Tenerife siguió a lo suyo. Y no tardó en asomarse al área contraria. Lo hizo con un córner que terminó con un remate limpio de cabeza de Diarra en el segundo palo. Le faltaron unos centímetros para batir a Fernando. 

El intento de reacción de los blanquiazules se frenó en seco en el minuto 15 por la lesión de Landázuri. El ecuatoriano pisó mal en un salto y quedó tendido en el césped quejándose de la rodilla izquierda. Después de ser atendido, pidió el cambio. No pudo seguir. 

Medrano entró en el campo sin calentar para ubicarse en el carril izquierdo, un puesto que le cedió David para pasar al lateral derecho, del que salió Mellot, que fue el verdadero recambio de 'Bam Bam'. 

El partido tardó en reactivarse tras el inconveniente sufrido por el defensa central. Lo puso en marcha Luismi Cruz con un desborde en paralelo a la línea de fondo que acabó con la caída del gaditano por un empujón de Pubill. Ais Reig pitó penalti, pero su decisión fue rectificada por Ávalos Barrera al detectar en la pantalla que la falta se había producido fuera del área.

De ahí al descanso se mantuvo la misma dinámica. El Tenerife dominaba y, de vez en cuando, se animaba a probar suerte con algún que otro remate, como uno de Bodiger, raso y pegado al palo, en el minuto 31. Y el Almería aguardaba el momento de recuperar algún balón en el campo contrario para inquietar. Con esa fórmula rozó el 2-0. Lo tuvo Léo Baptistao en dos ocasiones, ambas con la eficaz respuesta de Carrasco (34’ y 47’).

El segundo tiempo

A la vuelta de los vestuarios, la actitud valiente del Tenerife provocó la pitada del público local a su equipo. Los decibelios subieron tras una pared entre Diarra y Luismi que culminó el primero con un chut al lateral de la red de la portería. Minibronca a un Almería que captó el mensaje y se encaminó hacia el segundo gol, el de la tranquilidad, el del sello de garantía para disputar la promoción de ascenso. No cayó en el 52’ gracias a Salvi, listo al despejar con el pie derecho un tiro raso de Luis Suárez. La acción se había iniciado en una pérdida de Luismi por una posible falta que dejó parado al atacante, esperando el castigo al rival.

A la siguiente, no hubo manera de evitar el gol rojiblanco. Lo anotó Arribas después de que el Almería rebasara la presión alta del Tenerife con un pase largo que despejó en corto Mellot y que terminó en las botas del mediapunta (57’).

Con media hora por delante y todo aparentemente perdido, Perera introdujo un triple cambio:Dani Fernández, Cantero y Enric Gallego por Aitor, Luismi y Maikel. 

Pero en el minuto 60 de la jornada 42 y con el descenso más que asimilado desde 10 de mayo, ya quedaba poca energía y fe para impedir una derrota más, en este caso, ante un rival superior por recursos y por dinámica en general. Y también con ambición para ir a por un tercer tanto que desbarató Salvi Carrasco con una intervención por bajo a tiro de Arnau (69’).

Últimos minutos

Del 3-0 que no llegó, el partido giró al posible 2-1 con un par de latigazos de Cantero (76’ y 77’) que esquivó Fernando con firmeza. Y aún hubo margen para que Salvi enriqueciera su notable actuación, a pesar de los dos goles encajados. Esta vez, volando para despejar un remate a media altura de Melero.

Así se fueron agotando los últimos minutos del Tenerife en la Liga 24/25 y, lo que es peor, en Segunda División. Los blanquiazules trataron de mantener el tipo hasta el minuto final en medio de la fiesta en la grada por la conquista de una plaza para el 'playoff', probablemente hartos de tantas tardes y noches de esfuerzo sin recompensa, cansados de una temporada nefasta y, en muchos casos, con un punto y aparte en sus carreras a la vuelta de la esquina. Serán muy pocos los que repetirán en la plantilla que comenzará el camino de vuelta a Segunda a finales de agosto. Empieza la operación retorno.

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