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El goleador más joven de la historia del Club Deportivo Tenerife

Dani Fernández releva a Cristo González como anotador más joven y se gana un sitio de honor en la historia del CD Tenerife

Daniel Fernández, en el momento de celebrar su gol.

Daniel Fernández, en el momento de celebrar su gol. / MARÍA PISACA

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Manoj Daswani

Manoj Daswani

Santa Cruz de Tenerife

16 años y 253 días. Una edad a la que es imposible tener acabado el bachillerato, haberse matriculado en una carrera universitaria, conducir un coche o votar en unas elecciones. En cambio sí que se puede salir a hombros de un partido oficial del equipo de tu vida y entrar a lo grande en la historia del club que te vio crecer. Lo consiguió Daniel Fernández Melián, cosecha del 2008, que relevó ayer a otro isleño como goleador más joven en la vida centenaria del conjunto blanquiazul. Lo hizo en el momento de besar su balón la red en el minuto 37 de un partido que definió él, con su diana; y Pepe Mel, con su arrojo al darle galones de titular. Era la segunda vez que el lagunero comparecía en un once inicial del representativo –la anterior fue también con el mismo técnico a los mandos– y le valió para granjearse un sitio en la galería de honor del Tenerife.

Con su tanto, Dani tomó el testigo de otro canario como Cristo González, ahora en el fútbol catarí. El de Añaza se había estrenado como anotador en el balompié profesional con un tanto en Segunda División (en el Carlos Belmonte de Albacete) cuando tenía solo 17 años. A los 18 habían descorchado sus respectivas carreras goleadores otros jugadores criados en la cantera, como el Tigre Barrios o el grancanario Willy García. En edades más tardías firmaron sus primeras dianas futbolistas tan ilustres como Ayoze García, partícipe del último ascenso a Primera División; o Ayoze Pérez, ahora flamante campeón de la Eurocopa y reluciente pichichi del Villarreal en Primera.

El tanto de Fernández entra también en la lista de los más chiquitines de la historia de LaLiga. El récord nacional sigue, desde 1941, en poder de Guillermo Segarra, quien anotó para el Levante –contra el Constancia– con 15 años y 89 días (dato que anotó en su cuenta Mister Chip). No obstante, la gran felicidad del canterano no fue solo marcar, sino que hacer traca significara tres puntos de oro para el representativo y borrar el maldito cero que figuraba en su casillero de triunfos. Por si fuera poco, el gran protagonista de la contienda se marchó ovacionado con una larguísima salva de aplausos del graderío.

No fue casual que el gran momento de Fernández se produjera con Mel como técnico, ni tampoco que el hombre por el que fue sustituido fuese otro juvenil. Éste de 17 años, Aarón Martín le dio relevo y la secuencia se convirtió en una de las mejores estampas de la noche. Los dos tinerfeños pudieron irse felices de una noche de ensueño, que jamás olvidarán. Tampoco sus familias, cruciales en su maduración y crecimiento; ni el jefe del área de Captación del club, Jony Vega, artífice de sus respectivas renovaciones. Una parte del éxito es también suyo.

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