CD Tenerife
Rayco García: ni pacto, ni acercamiento ni alianza con José Miguel Garrido
El entorno del empresario tinerfeño desmiente gestiones para unirse al máximo accionista blanquiazul
Ha habido dos intentos de compra de su lote accionarial, el último de ellos en el mes de junio, y el mandamás madrileño se echó atrás en el último momento

Rayco García Cabrera, en un acto en Santa Cruz. / El Día

Rayco García Cabrera, segundo máximo accionista del Club Deportivo Tenerife, no apoya la gestión de José Miguel Garrido, no está alineado con el empresario madrileño, no está en conversaciones para ofrecerle su apoyo –ni por acción ni por omisión– y tampoco es cierto que se plantee incorporarse al sindicado que Garrido compone junto a Amid Achi, Miguel Concepción y Conrado González Bacallado.
El entorno profesional de García Cabrera desmiente con contundencia las «falsas y malintencionadas informaciones» publicadas respecto a una posible alianza con Garrido, de cuyo estilo y formas de gobierno del club se encuentra muy lejos el inversor y hombre de finanzas tinerfeño, que además ha realizado varios intentos por comprarle sus acciones en los últimos tiempos.
Tal y como publicó EL DÍA a principios del verano, ya para entonces habían comenzado los contactos –y además llegaron a intensificarse– para un trasvase del paquete que controla Garrido (esto es, las acciones que posee fuera del sindicado) y por las que mostró su interés Rayco García. Para entonces, el tinerfeño ya había anticipado sus intenciones de administrar el club representativo del que es aficionado y fue futbolista de cantera. Los malos resultados del curso pasado, las decisiones unilaterales del mandamás blanquiazul y su condena por delitos fiscales adelantaron su hoja de ruta inicial, que pasaba por esperar y tomar las riendas del Tenerife a medio plazo.
García acudió hasta en dos ocasiones en los últimos meses a una céntrica notaría de Santa Cruz para rubricar la venta del lote de acciones que controla el madrileño, pero éste último se echó atrás en el último momento alegando diferentes motivos. «La sorpresa de Rayco fue grande; él creía que esto se iba a resolver de frente, sin rodeos ni medias verdades», admiten las fuentes consultadas. «Es un hombre de fútbol y no está acostumbrado a este tipo de situaciones, pero se ve que Garrido solo quería ganar tiempo a ver si esta temporada empezaba mejor», añaden desde su entorno.
Según ha podido confirmar este periódico, la última de las intentonas para el traspaso accionarial se produjo en el mes de junio, de forma pacífica y mediante conversaciones que avanzaron con discreción y cordialidad en un momento donde ya las críticas arreciaban sobre Garrido en el entorno blanquiazul. Se le había puesto bajo la lupa por varios episodios, el más criticado el proceso de elección del entrenador para esta temporada, Óscar Cano, contraviniendo el criterio de su director deportivo, Mauro Pérez; y del consejero responsable del área de fútbol, Juan Guerrero.
Para ese momento también se había producido un pronunciamiento público de la presidenta del Cabildo Insular, Rosa Dávila, favorable a que Garrido se desprendiese de sus acciones por su condición de imputado y condenado en el mediático caso Nummaria, por una admitida evasión fiscal; y además se relacionaba al entorno profesional de Garrido con una controvertida cuenta no oficial en las redes sociales que durante los últimos meses ha arremetido duramente contra profesionales del club, mencionando incluso a sus familiares; así como contra periodistas, medios de comunicación y más recientemente futbolistas del propio CD Tenerife.

José Miguel Garrido (derecha), junto a Juan Guerrero (izquierda). / Andrés Gutiérrez
En un momento de extrema debilidad ante la opinión pública de José Miguel Garrido, que además se ha ido acrecentando con otros episodios turbulentos, Rayco hizo un intento en serio por comprar sus acciones y propiciar un cambio de gestión a corto o medio plazo. Pero el inversor madrileño declinó en el último instante alegando que existía la opción de vender su lote accionarial a un fondo extranjero.
El propio curso de los acontecimientos desmiente cualquier acercamiento en forma de alianza o pacto para gobernar juntos. De hecho, los planes de García Cabrera pasan por rechazar la actual gestión en la próxima Junta General de Accionistas, prevista para diciembre. Antes, en todo caso, hará un último y definitivo intento por comprar las mentadas acciones. Lo hará mediante una tarifa que consideran apropiada tasadores especializados en clubes deportivos, con el ánimo de liberar al Tenerife y a su masa social de una errática gestión que está propiciando una situación difícil para Garrido, señalado desde la grada y el entorno de forma casi unánime.
Cara a cara
Se da una circunstancia elocuente. A Rayco le gustaría que las negociaciones con el madrileño se produjeran de manera directa, cara a cara, en un encuentro que pudiera darse en Santa Cruz para su posterior firma en la correspondiente notaría. Pero el máximo accionista se ha evaporado. No quiere venir a Tenerife. En la distancia ha ejecutado a través del director general del club, Santiago Pozas, una decisión tan trascendente como el despido del jefe de Márketing, David de Diego; y lo mismo ha ocurrido con otras determinaciones cruciales y relativas al área deportiva, que controla a su antojo y en muchas ocasiones sin contar con la opinión de los especialistas que tiene contratados para tales efectos. Su distanciamiento es tan grande respecto de la afición y masa social que prefiere no venir. De hecho, su única visita al equipo fue en la concentración blanquiazul en El Albir, donde no había periodistas ni aficionados. Tampoco fue a Elda y así se evitó encontrarse con los seguidores blanquiazules -aunque fueran pocos- que viajaron para ver in situ el partido del Pepico Amat.
Situación análoga se produce con Juan Guerrero, que durante el verano casi ha desaparecido de la escena hasta su reaparición el jueves, en el entrenamiento del primer equipo a puertas abiertas. El día antes, no estuvo presente en la tradicional visita a la Virgen de Candelaria.
Sea como fuere, cualquier intento de negociar con Garrido se realiza siempre mediante el abogado de Rayco García y en todo caso a distancia, como así funciona todo en el Tenerife, donde el gobierno se ejecuta desde Londres o Madrid, pero ya sin visitas frecuentes del máximo accionista al Heliodoro o a sus oficinas. Sus interferencias y ánimo de influir en el área deportiva empiezan a producir una atmósfera muy poco recomendable para el funcionamiento colectivo del primer equipo, acuciado todavía más por el débil inicio liguero: cero puntos de seis posibles. En todo caso, la crisis del representativo trasciende lo deportivo. Situación difícil, momento clave.
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