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El Tenerife no prevé la salida de Alexandre Corredera en lo que queda de mercado

Paulino Rivero, presidente del club blanquiazul, recuerda que el centrocampista es un «baluarte» de la plantilla y afirma que, «en principio», no está previsto su traspaso este verano

Paulino Rivero

Paulino Rivero / María Pisaca

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Los equipos de Segunda División entran en la «fase de retoques» dentro de un mercado de altas y bajas que estará operativo hasta fin de mes. En principio, y aunque «en el fútbol siempre están abiertas las puertas de salida y entrada», en los despachos del Heliodoro no esperan que se alteren los planes, tal como advirtió este lunes Paulino Rivero en Deportes Cope.

Planes que se podrían modificar con la marcha inesperada de algún futbolista, y si hay uno que ha estado sonando como posible candidato a cambiar de destino profesional es Alexandre Corredera. El centrocampista gerundense fue tentado este verano por un club polaco, el Legia de Varsovia. Aunque Álex no llegó a forzar su marcha, ni mucho menos, la propuesta económica fue seductora. En cambio, los dirigentes de la entidad blanquiazul optaron por no dar recorrido a la negociación. La duda está en si el Legia seguirá insistiendo y si el Tenerife se mostrará más receptivo. De momento, el planteamiento público que hace el representativo es tajante. «Corredera es importante, ha hecho una buena pretemporada, es un baluarte y, en principio, no está previsto que salga», aclaró Rivero sobre un jugador que se unió a la plantilla en el verano de 2021 y que tiene contrato hasta 2026.

De todos modos, el presidente del Tenerife recordó que «el fútbol es complicado» y en cualquier momento puede desligarse de un equipo una «pieza importante» si queda liberada con el pago de la cláusula de rescisión. «Así funciona, pero nosotros intentaremos mantener a los que la dirección y el entrenador entiendan que tienen que ser los elementos base para poder competir», argumentó antes de matizar que si se produce alguna baja, debería ser de algún jugador que «no afecte los objetivos» colectivos. «Ysi viene alguien, que sea para mejorar», dijo.

Dentro de las posibles bajas entran Mo Dauda y Pablo Hernández, cuyo cambio de rumbo sería a modo de préstamo. De manera paralela, el Tenerife trabaja en los ajustes económicos que permitan la inscripción de todos los jugadores profesionales en LaLiga. «Va a estar todo muy ajustado», reconoció haciendo alusión al límite salarial que maneja el club. «Tenemos que cerrar acuerdos con patrocinadores y garantizar los ingresos que exige LaLiga, pero tendremos margen hasta el 31 de agosto», fecha en la que se bajará la persiana de la ventana de fichajes. «Si la temporada empezara hoy, todos los equipos jugaríamos con juveniles», comentó Paulino Rivero.

Rivero: «Se han vivido situaciones tensas, pero no dentro del club»

El cierre del pasado ejercicio trajo consigo una notable agitación del entorno del Tenerife, sobre todo por la manera de proceder del principal accionista, José Miguel Garrido, y los supuestos movimientos que se produjeron para acelerar un relevo de dueño del club. Paulino Rivero admitió que «se vivieron situaciones tensas», pero en ningún caso «dentro del club».

En esta línea, aseguró que el Tenerife «no es ningún polvorín» que ponga en riesgo su existencia tal como está concebido. «Hay que transmitirle a la gente que no es así. Una cosa es el ambiente externo, porque el fútbol genera mucho ruido positivo, neutro y negativo, que es algo propio de un deporte tan importante y que tiene tantos seguidores. Todo lo que tiene que ver con el fútbol, tiene un alcance sublime, pero a las cosas hay que darle normalidad».

Aunque respeta las opiniones de que quienes piden la salida de Garrido, advirtió de que, «guste o no, los clubes son empresas que tienen unos accionistas». O lo que es lo mismo, unas normas que no se pueden saltar de un día para otro. «Esto es fácil, tiene que haber uno que quiera vender y otro que quiera comprar. Los propietarios son los que son y si hay alguien que entiende que tiene que cambiar de rumbo, solo hay una opción;no se puede hacer por decreto, hay que comprar las acciones», recordó Rivero.

El dirigente no ocultó que en el entorno del Tenerife «se respira un poco de decepción» por el desenlace de la temporada pasada, pero también destacó que «se ha insuflado optimismo y la gente confía en que la temporada sea positiva». En definitiva, no palpa «ni felicidad ni tristeza», pero sí «esperanza».

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