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El CD Tenerife despide a David de Diego, su director de Marketing, tras el fiasco de la campaña de abonos

De Diego abandona el cargo de responsabilidad de un área que desempeñaba desde febrero de 2019

David de Diego.

David de Diego. / C.D.T.

Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

David de Diego, hasta hoy director de Marketing del CD Tenerife, abandona la entidad tinerfeñista. No lo hace por voluntad propia, sino por decisión de los mandos ejecutivos. Esto es, José Miguel Garrido, máximo accionista, y Santiago Pozas, director general. "El CD Tenerife y David de Diego finalizan su relación laboral. La entidad blanquiazul y su director de Marketing desde febrero de 2019 han concluido este miércoles (31/7/2024) su vinculación contractual. El club le agradece a David de Diego su trabajo, entrega y compromiso durante estos años, y le desea lo mejor en lo personal y en sus próximos proyectos profesionales", anunció la entidad en un escueto comunicado en su perfil oficial de X (antes Twitter).

El profesional tinerfeño se hizo cargo, a principios de 2019, del área que comandaba hasta su despido. Es decir, hace cerca de cinco años. Siendo Miguel Concepción presidente del representativo, el club confió en él para darle forma a un ámbito que por ese entonces apenas se explotaba en la entidad.

El fiasco de la campaña de abonos

Aunque los motivos oficiales de su despido no han trascendido, lo cierto es que no es casualidad que su salida del Tenerife se produzca solo unas semanas después del fracaso de la campaña de abonos para la 24/25: se decidió apostar por un mensaje atrevido con una alusión directa a la UD Las Palmas: salió rematadamente mal. No gustó al tinerfeñismo y encendió a la afición amarilla, que incluso aprovechó la oportunidad para darle la vuelta al desafío. La Unión Deportiva sacó a la venta una pulsera idéntica a la que apareció en el vídeo de la campaña blanquiazul y las existencias se agotaron en horas.

Así, y aunque en un primer momento el discurso oficial fuese bien distinto (se aseguraba que el objetivo era trascender y generar debate y se había conseguido), la realidad es que con el paso de los días se reconoció el pinchazo. Ahora, un mes después, el responsable -al menos de puertas para fuera- asume las consecuencias con el más fatal de los desenlaces: el despido.

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