CD Tenerife

Garrido compara sus problemas fiscales con los de Carlo Ancelotti

El máximo accionista blanquiazul considera su implicación en el caso Nummaria un asunto estrictamente personal

José Miguel Garrido, en sede judicial.

José Miguel Garrido, en sede judicial.

Manoj Daswani

Manoj Daswani

El máximo accionista del CD Tenerife, José Miguel Garrido, rompió su silencio este lunes en Televisión Canaria y se refirió a su implicación en el mediático caso Nummaria, una vez ha admitido la comisión de varios delitos fiscales en sede judicial. «Son temas particulares que no comento en público porque no afectan a mis empresas y tampoco al CD Tenerife», verbalizó. «Es un caso que saltó en el año 2016, había diferencias de criterio en la aplicación de mi IRPF personal, mis abogados se sentaron con la Agencia Tributaria y se alcanzó un acuerdo en 2019. Se hizo frente a los pagos, se firmó en conformidad, se dejó todo liquidado y no hay caso. Lo que ocurre es que la justicia lleva sus tiempos y el juicio ha salido ocho años después. Pero es un caso que está cerrado y liquidado, es un tema mío particular que no tiene nada que ver con el Tenerife», añadió.

Garrido vinculó el momento en que sale la noticia -coincidiendo con la celebración del juicio- a un momento de transformaciones en el representativo. «Es normal que salga ahora porque en el club están cambiando muchas cosas. No sé si la imagen del Real Madrid se ha visto perjudicada porque Ancelotti sea su entrenador, pero estamos hablando de lo mismo. Hay muchísimos casos donde hay diferencias de criterio. Yo no voy a meterme en casos de terceros porque son situaciones particulares que yo respeto al máximo, pero es una situación personal y que se retrotrae a 2019. No creo que esto tenga que ver mucho con la imagen del CD Tenerife. Pero también es normal que haya resistencia al cambio. En el club están cambiando muchas cosas y cuando alguien cree que hay privilegios, que no se mantienen, pues hay resistencia; y eso es normal y comprensible», señaló.

Además, se refirió también a su trayectoria en la institución: «El de máximo accionista no es un cargo. Llevamos cuatro años desde que llegamos al Tenerife para ostentar una posición que nos permitiera llevar la gestión del club. Tenemos un plan y vamos en el buen camino; no hay nada de lo que arrepentirse. Estamos ilusionados con el futuro y con ganas de hacer muchas cosas, pero hay que tener paciencia con los proyectos a medio y largo plazo. Las cosas irán sucediéndose a medida que vayamos a desarrollar nuestro trabajo».

Por otro lado, se le preguntó por sus reuniones con determinados colectivos para explicarles cuál es la situación deportiva y el proyecto para la próxima temporada. «Ya el año pasado mantuvimos encuentros con las peñas y grupos de aficionados. Es algo normal, para que tengan una posición más cercana a nosotros. En esas reuniones doy mi opinión, les explico... y el feedback siempre es bueno, porque ahí tienen opción de preguntar y entender las decisiones que se toman», remarcó.

Asimismo, negó su participación en el proceso de elección del entrenador aunque la realidad es que sí se reunió con algunos de los candidatos al puesto. «Los accionistas no participamos, no tenemos una decisión. Esto por mucho más que se explique, ya lo hemos dicho mil veces. El CD Tenerife funciona por departamentos y hay una comisión deportiva donde se toman las decisiones por consenso. Evidentemente, ahí puede haber distintas opiniones, esto no es la Rusia comunista», cerró.

Con vistas al curso venidero, que arranca en agosto, anotó: «Nosotros tenemos la obligación de construir una plantilla con opciones reales de luchar en los últimos diez partidos; creo que vamos a ser más fuertes que el año pasado. Aprenderemos de los errores cometidos e intentaremos llegar a ese momento de la temporada compitiendo con los mejores».