Entrevista | Nino Exfutbolista del CD Tenerife

Nino: «Fue un ascenso igual de trabajado que deseado»

«La clave de la sociedad con Alfaro es que ninguno era egoísta: hicimos 50 goles entre solo dos futbolistas»

Nino, celebrando uno de sus goles.

Nino, celebrando uno de sus goles. / E. D.

Manoj Daswani

Manoj Daswani

Acaba de cumplir 44 años y hace solo unos pocos que colgó las botas tras una trayectoria brillante, con varios episodios gloriosos y un saco de goles en la mochila. Muchos de ellos, de blanquiazul. Profesional superlativo, Nino es historia dorada del Tenerife.

¿Cómo recuerda su fichaje por el Tenerife? ¿Quién le convence?

Mi fichaje por el Tenerife se cierra prácticamente dos meses antes de anunciarse. Estaba yo en el Levante y vinieron José Luis Oltra y Alfonso Serrano a Elche para convencerme. Tuvimos una reunión y consiguieron lo que vinieron a buscar: que les dijera que sí. Yo necesitaba un cambio de aires, y la confianza que me dieron en todo momento fue muy importante para ir a la Isla, y acertar. Me sentí muy cómodo, a gusto en todo, muy querido y muy valorado. Fue un paso muy importante para mi carrera.

¿Aún recuerda su primer partido?

Creo que el primero oficial fue en casa contra el Cádiz. Logré marcar y me acuerdo de que ese fue el comienzo de una etapa muy importante para mí.

Y de todos, ¿cuál diría que fue su partido más especial?

Fueron muchos muy especiales. Pero si hay que quedarse con uno, me quedaría con el antepenúltimo de la temporada del ascenso, contra el Xerez. Necesitábamos ganar para dejarlo hecho antes de ir a Girona, y fue un partido espectacular. Recuerdo el Heliodoro a tope y la afición muy volcada para ayudarnos cuando estábamos con diez jugadores. Y aparte de ese, de los ciento y pico partidos con el Tenerife, para mí fue importante el hat trick contra el Getafe porque fue en Primera División. Siempre me sentí muy a gusto con la camiseta del Tenerife.

Entonces, ¿del año del ascenso se queda con el partido contra el Xerez más que con la fiesta de Girona? ¿O es difícil elegir?

Me quedaría primero con el del Xerez por lo que te explicaba, porque fue una experiencia bestial y por cómo estaba el Heliodoro. Marqué el segundo y sentí cómo latía el estadio entero. Me quedo también con ese día porque era el partido contra el segundo clasificado y por la forma en que ganamos. Y luego, sí, está el de la confirmación del ascenso en Girona, que posiblemente sea el que más se recuerda por la fiesta de después y porque ya ese día fue cuando matemáticamente nos plantamos en Primera. Fue un ascenso muy trabajado, y muy deseado.

«Fallaron muchas cosas para que no nos quedásemos en Primera por más tiempo»

¿Cómo fue que conectaron tan bien Alfaro y usted? ¿Ha sido el mejor socio que ha tenido en su carrera como futbolista?

Sí, sí, sin ninguna duda. Ahí están los números, los partidos, esa sociedad y esa relación de amistad que trascendía fuera del campo. Coincidió un estado de forma y anímico de los dos muy muy bueno, espectacular. Ninguno de los dos era egoísta. A lo mejor otros delanteros o mediapuntas sí suelen serlo, pero nosotros queríamos lo mejor para el equipo: jugar, divertirnos, ganar y meter goles. Conseguir cincuenta entre los dos fue algo bestial.

¿Sufrió o disfrutó Nino el último año del CD Tenerife en Primera?

Las dos cosas. Disfruté porque era un ascenso deseado, querido y con una muy potente repercusión para la Isla entera y en toda España. Además, Tenerife se lo merecía. Pero también sufrí porque el descenso fue duro. Para los equipos que suben de Segunda a Primera, la permanencia es siempre complicada. Y jugártela el último día en el campo del Valencia y no poder conseguir tu salvación fue durísimo. Y eso, aun sabiendo que el partido anterior ante el Almería teníamos la salvación al alcance de la mano; no ganamos, ahí la perdimos.

¿Qué falló?

Fallan muchas cosas cuando no se consigue un objetivo. Se puede achacar a muchas cosas, a lo mejor el rendimiento, el no acoplarnos a Primera, saber que tienes enfrente equipos top ya hechos y con mucha personalidad y calidad... Fueron muchos factores que no favorecieron, entre otros nuestra inexperiencia en la categoría.

¿Le queda la espinita clavada de no haber tenido una despedida como usted merecía en el Heliodoro? ¿Cómo recuerda el último año?

Como uno de los años más duros de mi carrera deportiva. Luego me encontré con una lesión de rodilla, aunque eso es estar lesionado y sabes lo que hay. Pero ese año fue muy duro, desde el ambiente en el vestuario hasta que hubo cinco entrenadores, todo muy alborotado, la losa de tener que ascender, sí o sí, por plantilla y por cuestiones económicas. Fue un año complicado de gestionar y si hubiera tenido que decidir otro final para mí, hubiera elegido otro momento y otra forma. Pero son cosas que no dependen de uno y me quedo con los cuatro años de Tenerife, para lo bueno y para lo malo. Al fin y al cabo, luego sí he tenido la opción de despedirme de la afición porque he vuelto a jugar allí. Y el cariño ha permanecido y es recíproco, para siempre. Hemos vivido momentos de todos los colores; y a las dos partes nos une y nos unirá siempre lo mismo: que siempre hemos querido lo mejor para el Tenerife.

¿Hasta qué punto fue real la opción de volver al Tenerife después de haberse ido?

Pude volver el año que me lesiono en Pamplona. Me lesiono en Primera División en verano, y en diciembre me sale la opción de volver. Pero yo no me sentía recuperado al cien por cien y no me sentía yo mismo. Si volvía, era para ser Nino, no para ver qué ocurre. No se dio por eso, porque no estaba al mejor nivel. Pero sí hubo llamada del club.

¿Volverá Tenerife a ascender?

Seguro. Tiene lo más importante: una afición de Primera.