Un Tenerife generoso con el necesitado: 1-0 en Albacete
El equipo blanquiazul pierde de penalti en el campo del penúltimo clasificado. El equipo de Garitano juega con uno menos desde el minuto 34 por la expulsión de Sergio. Soriano evita una derrota más amplia.

Albacete Balompie - CD Tenerife /

Como en La Romareda, en la anterior salida, o en La Cerámica hace dos meses, por poner un par de ejemplos, el Tenerife le facilitó las cosas a un rival amenazado o directamente implicado en la lucha por la permanencia. Visitó a un Albacete situado en el penúltimo puesto de la clasificación y que llevaba siete partidos sin ganar y volvió a ser demasiado generoso. Esta vez, fue una expulsión, la de Sergio González en el minuto 34, la que llevó al equipo blanquiazul a depender de Soriano para intentar conservar el botín máximo del empate a cero. El portero hizo lo que pudo. Lo paró todo, menos un tibio penalti cometido por Teto sobre Manu Fuster en el 69, convertido en gol por Alberto Quiles.
Tampoco servir como excusa jugar con un futbolista menos durante casi una hora. En ese tramo, el Tenerife solo remató un par de veces a puerta, por medio de Rahmani antes del descanso y de Ángel cuando el Albacete, con miedo a perder su corta renta, no sabía si encerrarse para proteger el 1-0 o lanzarse a por el segundo tanto. Al final, ni una cosa ni la otra. El resultado no cambió y el representativo añadió otra visita sin ganar a las que acumulaba. El último triunfo a domicilio –el tercero de la temporada– se produjo el 2 de diciembre, en Elda (0-3). Desde entonces, cinco derrotas y cuatro empates, o lo que es lo mismo, un balance de nueve puntos de 27
Como aperitivo, el punto de interés estuvo en la alineación. Garitano sorprendió con la elección del delantero. No estaba Gallego por sanción y Ángel empezó en el banquillo. La responsabilidad recayó en Yanis, para que Waldo y Luismi ocuparan las bandas y Roberto López ejerciera de mediapunta. Además, el técnico repitió con José León en el lateral izquierdo, como en el partido contra el Eibar, pero con la diferencia de que esta vez sí podía cubrir la demarcación con un especialista, Nacho. Los planes se alteraron en el minuto 34 por la expulsión de Sergio González –central–. El cartagenero salió del campo antes de tiempo como consecuencia de dos tarjetas amarillas. Una mala tarde. Vio la primera demasiado pronto, en el minuto 5, por una falta a Higinio, y recibió la segunda media hora más tarde por derribar al mismo futbolista tras resbalar y perder el balón.
Asier no realizó ningún cambio en ese momento. Bajó a Yanis Rahmani al lateral izquierdo –pasó delantero a defensa–, y puso a León en su puesto, el de central.
En realidad, la apuesta inicial se había modificado un rato antes por la lesión de Waldo Rubio. Poco después del cuarto de hora, el extremeño se sentó en el césped llevándose la mano a la altura de los gemelos de la pierna derecha. El técnico reaccionó poniendo a Teto en la misma demarcación.

Imagen del partido / LOF
El partido había empezado con una propuesta clara del Albacete. Ya no es aquel equipo dominante de Rubén Albés. Las circunstancias han cambiado. También el entrenador. Condicionado por su delicada situación clasificatoria, fijó la prioridad en defender su portería para tratar de hacer daño en ataque con algún contragolpe. Para ello, le cedió la pelota a un Tenerife que, pese a tener el control, no llegó a crear ocasiones claras cuando no estuvo en inferioridad.
La primera ocasión cercana al gol fue del Albacete. Su fórmula de esperar en su campo para robar y pisar el acelerador estuvo a punto de funcionar en el minuto, cuando Agus Medina filtró un pase para que Higinio se plantara solo delante del Juan Soriano. El portero ganó el mano a mano.
Antes y después, Waldo y Rahmani habían abierto la insuficiente producción ofensiva de los blanquiazules con sendos remates desde fuera del área. Más tarde lo intentó Teto (28’), en su caso, con mejor intención, pero sin la puntería suficiente para marcar.
En cambio, el Albacete daba una mayor sensación de peligro, sobre todo cuando empezó a jugar con un futbolista más. Los manchegos vieron ahí su oportunidad y dieron un paso adelante, insistiendo en la banda que había defendido José León y que pasó a ser de Rahmani. Recorte y chut ajustado de Álvaro. El Tenerife sufrió de camino al descanso, pero se mantuvo imbatido. En esa fase –con seis minutos extra, entre otras cosas por dos pausas para atender a dos espectadores– los locales pidieron penalti por una supuesta falta de Amo a Quiles. Nada. Acto seguido, José León llegó antes que Higinio cuando el ariete se disponía a batir a Soriano. El intermedio le tendió la mano al Tenerife para ordenar las ideas.
Tras la pausa, Buñuel relevó a Luismi. Garitano puso un doble lateral en la derecha y dejó el resto como estaba:un 4-2-3 con Buñuel, Roberto López y Teto arriba. Rahmani continuó como lateral.
Dadas las circunstancias, y con poco que perder, el Albacete se animó a dar un paso adelante. La posesión claramente favorable a los tinerfeños hasta entonces, empezó a pasar al otro lado. Para marcar territorio, Quiles avisó pronto al recibir un pase de Fuster. No había sido sino un aviso de lo que le iba a ser el resto de un partido en el que el Tenerife lo iba a fiar todo a su aguante defensivo, o mejor dicho, a los reflejos de Soriano.
Justo después de que Asier refrescara el desaparecido frente ofensivo con Ángel por Roberto, comenzó el recital del guardameta. En el 60’ desvió con el pie derecho un remate de Agus Medina. Siete minutos después utilizó el mismo recurso para desviar un disparo de Quiles al contragolpe.
A esas alturas, lo extraño estaba siendo el resultado, un 0-0 injusto para un Albacete que no dejó de perseverar. No le valía otra para seguir vivo en la carrera por no bajar. El duelo Quiles-Soriano se repitió en el 68’, con el sevillano, enorme, saliéndose con la suya. Pero quedaba demasiado tiempo y la tendencia estaba siendo clara, ascendente del Albacete y plana de un Tenerife sujeto a la defensa.
Y tanto fue el cántaro a la fuente, que terminó por romperse. En el 69, Fuster le ganó la posesión a Teto dentro del área, sintió un leve roce y se tiró al suelo. Saúl Ais Reig no lo dudó y pitó el penalti. ¿Conseguiría Soriano redondear su actuación?La respuesta fue negativa. Tiró Quiles a un lado, raso. El portero se lanzó hacia el otro.
De ahí en adelante, el Albacete tuvo opciones para sentenciar. Por ejemplo, con un chut del exblanquiazul Shashoua que despejó Soriano a córner. O con una contra de Escriche en el 89’. El Tenerife hizo el amago de reaccionar, pero sin el orden ni los argumentos suficientes. Lo había perdido hacía rato.
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