El CD Tenerife ya trabaja en el futuro sin Asier Garitano: habrá nuevo entrenador en la 24/25

Voces cualificadas del proyecto blanquiazul ya admiten que el perfil del profesional vasco no fue el más adecuado

Su destitución se habría producido en caso de empate o derrota contra el Eldense, pero el representativo ganó aquel partido y el club le mantuvo en el cargo

Asier Garitano, técnico del CD Tenerife.

Asier Garitano, técnico del CD Tenerife. / LaLiga

Manoj Daswani

Manoj Daswani

El CD Tenerife ya visualiza un futuro sin Asier Garitano. La comisión deportiva blanquiazul ha empezado a analizar perfiles de futbolistas, a autorizar operaciones y hablar de renovaciones sin contar con la opinión ni el verbo del actual técnico blanquiazul, abocado a su salida en cuanto finalice su relación contractual con el representativo, que expira el próximo 30 de junio.

Las dos partes habían quedado en sentarse a hablar antes de Semana Santa, concretamente en los días previos al partido contra el RCD Espanyol (jornada 32ª) con la esperanza de que para entonces existieran opciones reales de que el equipo alcanzara los puestos de la zona noble. «Queremos molestar a los de arriba», se había propuesto Garitano, cuyo trabajo y resultados no han alcanzado las expectativas que se trazaron cuando el Tenerife decidió su contratación, hace ahora un año.

La propiedad y el consejo de administración eligieron entrenador para esta temporada allá por el mes de marzo tras explorar también otras vías como Bolo o Juan Carlos Carcedo. Por consiguiente, también parece razonable que a estas alturas de curso ya se pongan manos a la obra en la planificación del siguiente. Con más razón cuando se ha evaporado ya casi cualquier posibilidad -por remota que parezca- de que el Tenerife aún tenga algo que decir en la adjudicación y reparto de las seis posiciones de privilegio.

El balance de Garitano es a todas luces negativo. El equipo suma 40 puntos, solo tres más que el año pasado tras 30 jornadas; y está muy lejos de todos los aspirantes a disputar la promoción. Su tarjeta de resultados es deficitaria, tanto en casa como a domicilio, donde la última alegría fue el año pasado contra el Eldense. Tras el espejismo de las tres jornadas antes de la derrota cruel en El Sardinero, en las que el Tenerife había firmado con malas sensaciones siete puntos de nueve posibles, en líneas generales el equipo se ha mostrado incapaz en casi todos los perfiles de partido: cuando tocó remontar (como ante el Elche en casa), cuando hubo que proponer (como frente al Andorra) o cuando solo había que conservar la ventaja obtenida (en el Heliodoro ante el Sporting o el pasado domingo en el feudo del Racing).

El club cambió de estrategia tras la derrota contra el Villarreal B. Desde aquel día dejó de ser contundente la defensa pública de Asier Garitano, como así se desprende de las declaraciones más recientes de Paulino Rivero o el consejero Juan Guerrero. Además, se activó un plan de contingencia para el caso de derrota o empate con el Eldense. Es falso que para el día siguiente estuviese listo un cuadro técnico de emergencia proveniente de los filiales, como así se ha publicado; lo que estaba elegido era ya el recambio, un entrenador experimentado en Primera y Segunda que estaba dispuesto a viajar a la Isla para asumir las riendas del equipo en la tarde del martes de aquella semana. El relevo estaba en alto punto de cocción. Pero el equipo ganó, a trancas y barrancas, y salió vivo también a continuación del campo del Alcorcón y del duelo con el Mirandés.

Desde entonces ya se sabía que Garitano no continuaría el año próximo, por muy brillantes que fuesen sus resultados en la recta final. Voces cualificadas del club admiten en privado que su elección no fue la más apropiada para el proyecto y plantilla que tenía entre manos; que tampoco ha habido correspondencia entre el perfil del técnico seleccionado y el del equipo que confeccionaron en verano, aderezado luego en invierno con un par de fichas nuevas; y que, si bien en las buenas puede ser un profesional muy apto, en las malas le ha faltado liderazgo para ofrecer garantías y seguridad dentro y fuera del vestuario. No en vano, su relación con el entorno ha derivado en un fracaso sin remedio, como así escenificó la monumental pitada de hace dos semanas, y que este sábado podría repetirse contra el Huesca. Comenzar con un entrenador ya divorciado de la afición no parece la mejor receta para el curso 2024/25, así que siguiendo la hoja de ruta del año pasado, la comisión deportiva ya ha emprendido los contactos y las gestiones para rastrear el mercado en busca de nuevo timonel.

Como entonces, la consigna está muy clara: hallar un técnico con experiencias de éxito y, lo más importante, que sea capaz de reilusionar y se adapte a las características de la actual plantilla blanquiazul. El proyecto venidero estará marcado por la continuidad de la columna vertebral pero también por el hartazgo que ha propiciado en el Heliodoro el modelo actual y el enorme desgaste que el club ha sufrido este curso en la aún incipiente presidencia de Paulino Rivero. Así pues, toca resetear con un nuevo técnico. A Garitano, mientras, le queda la misión de mantener al grupo en índices aceptables de competitividad y tensión para acabar la liga lo más arriba posible y no dejarse ir. El peligro es que la imagen fea de los minutos finales en Santander pueda trasladarse al segmento último de la temporada. Situación indeseada, futuro sin Asier.