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Un ‘enemigo’ criado en casa

Los vaivenes de la vida hicieron a Moleiro seguidor blanquiazul y jugador amarillo

Los Moleiro guardan fotos del pequeño Alberto con David Amaral, el blanquiazul Dylan (bajo esta líneas) o Pedri, con quien tantas veces se le ha comparado.

Es uno de los nombres propios de este derbi. Paradojas de la vida, será hoy enemigo del equipo al que tantas veces animó desde la grada del Heliodoro. Un caso único.

La que viene a continuación es la historia de Alberto Moleiro González (Santa Cruz de Tenerife, 2003), probablemente un caso único en la historia de los derbis: primero aficionado de un equipo, luego militante en el otro. Relatan quienes mejor le conocen que han sido las vicisitudes y vaivenes de la vida los que le han ubicado tan extraordinariamente cerca de ambos equipos representativos. Los primeros colores que lució como seguidor fueron los de la Unión Deportiva, porque a Gran Canaria se desplazó su familia por motivos laborales cuando él tenía solo tres años; y luego se hizo incondicional del Tenerife, una vez sus padres se mudaron de nuevo a la isla del Teide, e incluso acompañó al equipo blanquiazul ataviado con sus colores en algún apoteósico recibimiento en los aledaños del Heliodoro, como así hay imágenes que lo corroboran (y con frecuencia se propagan a través de las redes). Sin embargo, fueron motivos estrictamente deportivos los que luego condujeron a Alberto de nuevo a la ciudad donde ahora vive y al estadio donde hoy (Gran Canaria, 21:00 horas) disputará el que ansía que sea su derbi. Por motivos obvios, el internacional sub 21 se ha convertido en uno de los grandes nombres propios de la cita de esta noche en Siete Palmas.

Un ‘enemigo’ criado en casa

Jugará Moleiro con los colores de Las Palmas, como otros muchos tinerfeños que lo hicieron a lo largo de la historia (Martín Marrero, José Juan, el desaparecido Gilberto o más recientemente el mundialista Pedri o su amigo Kirian, hoy fuera de las alineaciones por enfermedad). Pero sin desdeñar de ninguna manera el futbolista chicharrero sus orígenes y su filiación tinerfeñista durante largo tiempo. No en vano, todavía es frecuente verle en la grada de Tribuna del Heliodoro Rodríguez López, adonde acude cuando puede y en compañía de su abuelo para cumplir con una auténtica liturgia para el mayor de los Moleiro: la de ver a su Tenerife cada vez que juega en el estadio.

La historia del talentoso jugador isleño (fue aficionado del equipo al que hoy se enfrenta) es la de un sueño de futbolista que se ha forjado entre dos islas y con una eclosión inesperada incluso para el propio protagonista. «En mis primeros inicios te diría que era un jugador normalito. Metía mis goles de vez en cuando y tal, pero no era nada del otro mundo. Nunca imaginé que llegaría a nada. Pero de repente exploto. Eso fue en el segundo año de cadetes con el Sobradillo y ya entonces empiezo a ver puertas abiertas. Me convoca la selección canaria, Las Palmas se fija en mí y todo cambia», revela en conversación con EL DÍA.

El técnico que le curtió

Quien desde luego marca para siempre la trayectoria de este futbolista que estaba tocado con una varita mágica –aunque él no lo supiera– es Esteban Díaz, su entrenador en el Sobradillo. Le vio jugar y quiso reclutarle. Llamó a su padre, médico de profesión –de hecho, trabajó dos años para el CD Tenerife– y persona de influencia indiscutible en el crecimiento y formación de Alberto. Pues bien, halló el entrenador una respuesta que no esperaba cuando el ahora futbolista de Las Palmas accedió a la negociación. «Puso una sola condición para firmar: quería jugar de delantero. Y aunque yo no le veía en esa posición, acepté, todo fuera por que se viniera con nosotros», relata el preparador isleño, ahora vinculado al Juventud Laguna.

Un ‘enemigo’ criado en casa

«Fue en el día a día cuando le hice ver que su posición natural no era esa, o al menos no la que yo veía más adecuada para sus condiciones. Nosotros le veíamos más en otra posición y, si le preguntas, él mismo te reconocerá que retrasarle fue un acierto», afirma. Los hechos hablan por sí solos. El propio Moleiro responde que ahora su hábitat predilecto es el de mediapunta, ahí donde más ha crecido hasta el punto de entusiasmar incluso a los técnicos de la Federación Española, que guardan su nombre apuntado en la selecta lista de 60 o 70 futbolistas a los que hacen un escrutinio permanente para futuras convocatorias de La Roja. Por lo pronto, ya ha debutado con la Sub 21 a las órdenes de Luis de la Fuente, que se derrite en elogios cuando se le pregunta por Moleiro.

«Ha sido siempre un chico noble, sencillo, con una gran familia detrás: sus abuelos, sus padres... Desde que lo conozco hasta el día de hoy, poco ha cambiado», retoma Esteban, quien ya sabía «que Alberto sería un gran jugador» en el momento que procedió a ficharlo. «Lo que hicimos fue dejarle crecer, sin cortarle las alas. Fueron tres años en los que su evolución fue evidente; cada año que pasaba era mejor futbolista», afirma. Revela el técnico que «le quisieron grandes clubes, por ejemplo el Deportivo, porque ya entonces su progresión iba de menos a más». Y, como sucede con los buenos vinos, el paso del tiempo y los años le hacía mejorar. «Como persona él ha cambiado poco. Sigue siendo el mismo chico noble y humilde, pero ahora más maduro. Suelo wasapear con él después de algún partido, en algunas fechas muy concretas, y veo al mismo Moleiro de siempre. Solo que ahora es un hombre, eso sí, que mantiene la naturalidad y la ilusión del chico que conocí con 15 años», atestigua. Obviamente se debe hoy Moleiro a sus colores y a su escudo, pero cuentan sus más cercanos que muy probablemente no hay ningún otro futbolista en la historia contemporánea de Las Palmas que haya tenido tanta vinculación con Tenerife y el Tenerife. Así lo confirma el álbum familiar, donde hay imágenes de la infancia de Alberto con ídolos y referentes blanquiazules, desde David Amaral a Cristo Marrero.

Como jugador descollante que era y es, ha coincidido Moleiro con los grandes productos de la cantera canaria del último decenio. Desde Alassan, hoy en la convocatoria de Ramis y con quien coincidió en el Sobradillo; o Dylan, Angelito (delantero que cotiza al alza en el Tenerife C) o Ibra. Por supuesto también con Pedri, si bien hace unos pocos meses pidió que cesaran las comparaciones. Hace poco coincidieron –esta vez no en la Casa Amarilla, sino en la Casa del Fútbol– y bromearon con cruzarse sus caminos otra vez. ¿En el Barça o en la selección?, pregunta el periodista. «Eso queda entre nosotros», responde Alberto.

Un ‘enemigo’ criado en casa

«Las vueltas que da la vida», sugiere su padre. «Las Palmas fue su primer equipo porque nosotros vivíamos en Gran Canaria al estar destinado yo en el Materno Infantil. El niño tenía casi cuatro años y allí empezó a interesarse por el fútbol y, como todo niño que vive en Las Palmas, su primer deseo fue el de asistir al estadio con sus amigos del colegio. De aquel entonces es la primera foto suya con el equipaje amarillo. Y su primer club fue precisamente el CD Siete Palmas, hasta que en 2009 regresamos a Tenerife».

«Después, por supuesto, fue también fue aficionado del Tenerife. Y es en 2009 cuando la UD Palmas lo capta para su juvenil», cuenta el papá, que trabajó dos años para el conjunto blanquiazul y sigue con fruición –pero con cautela– la fulgurante progresión de un niño con amigos a las dos orillas, forjado por entrenadores de ambas provincias y al que inculcaron en casa «respeto» hacia los dos representativos.

Él, mientras, destila gratitud para quienes le han hecho grande. «Yo creo que el momento clave fue con 16 años. Asomé la cabeza un poco, hice la pretemporada con Pepe Mel y aunque pueda parecer extraño, pienso que fue muy importante que me bajaran otra vez. En el primer equipo no iba a tener minutos y me bajaron primero a Las Palmas Atlético y luego al juvenil. Esta etapa de rodaje fue la que me permitió dar el salto después. Fue el momento donde me convencí de que podía llegar. Y ya al año siguiente logré asentarme», relata.

Ajeno a las especulaciones interesadas o a los relatos hooliganescos de las redes, su propio testimonio relata la singularidad de su historia. «No te voy a negar que la experiencia del año pasado en el playoff fue especial para mí. Miraba hacia Tribuna, porque además me tocó jugar por ese lado, y me fijaba en el que había sido mi asiento junto a mi familia, Luego el partido empieza, lo normalizas y te centras en el juego». Es lo que hará esta noche.

Entretanto, quienes mejor le conocen le pronostican un futuro grande. «Si las lesiones lo respetan, va a llegar donde quiera. Porque fútbol tiene para rato. Evidentemente incluyen otros factores, como la suerte de coincidir con Mel. Pero si le dio la oportunidad, fue por algo sería», relata su entrenador de siempre.

Pablo Sicilia, el caso opuesto

La historia de los derbis está trufada de jugadores nacidos en una isla y que triunfaron en la otra. Para hallar un caso tan singular como el de Moleiro (aficionado blanquiazul antes que futbolista amarillo) quizá haya que remontarse a la situación que vivió Pablo Sicilia en un clásico disputado en Gran Canaria. Su padre había sido presidente de la Unión Deportiva y estaba en la zona noble de Siete Palmas cuando él anotó un gol... que no celebró. Antes, Ayoze García y en tiempos pretéritos Martín Marrero o José Juan Gutiérrez también vivieron episodios semejantes. En el caso del atacante portuense, porque estuvo cedido en la UD y le trataron «de maravilla», con lo cual siempre expresó gratitud hacia el club amarillo aunque se criase y fuese siempre del Tenerife. El derbi, por cierto, lo jugó con ambos escudos.

Apuntas en corto


Tinerfeños

El último internacional

Alberto Moleiro ha sido el último tinerfeño en ser convocado por la selección española Sub-21, con la que ya ha disputado dos compromisos internacionales. Antes, también acudió a la llamada de la Sub-19. 


Olímpico

París en el horizonte

El isleño puede seguir los pasos de Pedri y convertirse en el siguiente tinerfeño en acudir al torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos. Por edad, rendimiento y su aparición en las convocatorias del seleccionador sub 21, tendría serias opciones de ir convocado a París 2024.


Interés

En la agenda de muchos

El prodigioso jugador prefiere no atender «a los rumores, que muchas veces son infundados», y subraya que vía wasap le llegan infinidad de informaciones que le sitúan en clubes de España y el extranjero. El que más suena como próximo destino, sin duda, es el FC Barcelona.


Preferencias

Tendencia azulgrana

Hay imágenes de su infancia que atestiguan, como en el caso de Pedri, su preferencia por los colores del Barça. De hecho, estuvo alistado en uno de los campus del conjunto azulgrana. Además, en cuanto a sus ídolos, enumera a un puñado de futbolistas todos del club culé. Entre ellos están Xavi e Iniesta.


Declaraciones

Se queda en la UD

Esta misma semana, el presidente de la Unión Deportiva ha verbalizado que no hay riesgo alguno de que los futbolistas importantes del proyecto amarillos salgan en la ventana de invierno. Dicho de otro modo, Moleiro se queda en Segunda hasta junio.

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