El jueves 15 de diciembre de 2022, el Tenerife tendrá un nuevo presidente. Ese día se celebrará una junta extraordinaria de accionistas en la que Paulino Rivero sustituirá a Miguel Concepción. El dirigente saliente confirmó este martes, en un encuentro con los medios de comunicación, todos los cambios que se producirán en la entidad deportiva. Será mucho más que un relevo en el cargo principal. «No me voy triste, sino con la sensación de haber cumplido con el trabajo realizado. Además, seguiré apoyando desde una segunda línea y el club se quedará en buenas manos», aseguró Concepción.

Del consejo de administración actual continuarán el vicepresidente Conrado González y Samuel Gómez Abril, especialista en finanzas y contabilidad, pero no lo harán Miguel Concepción, Milagros Luis Brito, Juan Manuel Quintero y Francisco Mares. Se incorporarán el expresidente del Gobierno de Canarias Paulino Rivero, Santiago Pozas Arjona –director general–, Juan Guerrero –supervisará el área deportiva– y la notaria Alba Aula Méndez.

Es el resultado del pacto de sindicación alcanzado por cuatro de los cinco principales accionistas del Tenerife, Miguel Concepción, Conrado González, Amid Achi y el empresario madrileño José Miguel Garrido, que fue quien planteó esta alternativa el pasado verano, cuando coincidieron en el viaje a Roma con motivo de la audiencia con el Papa Francisco, dentro de los actos del centenario. Los cuatro ejercerán de soporte para el futuro grupo directivo.

Cuándo y por qué. Después de casi 17 años al frente de la institución –entró en febrero de 2006–, Concepción sabía que su despedida no iba a tardar en producirse. Tras ser reelegido por última vez en diciembre de 2021, se marcó la meta de completar la remodelación de la Ciudad Deportiva Javier Pérez antes de ceder su puesto. Con las obras a punto de ser entregadas –en noviembre–, ya puede dar por alcanzado ese objetivo. En cierto modo, considera que su ciclo en la entidad blanquiazul ha terminado. Y no le faltaron oportunidades para dar un paso al costado. De hecho, en los últimos meses llegó a recibir ofertas por el total de sus acciones, pero no quiso arriesgar. «Así, alguien habría entrado en el club de una manera que no me gusta, teniendo el cien por cien en sus manos», aclaró. Pero la propuesta de Garrido sí le sedujo. «Quería ser uno más y llegar de forma pacífica. Cumplía los requisitos que queríamos los accionistas de referencia», continuó.

Una vez llegado a este punto, Concepción optó por vender una parte de sus acciones a Garrido, Achi y González. Aunque no quiso especificar cómo quedó el reparto, porque es un «tema privado», aseguró que «hay más equilibrio», porque «antes había un accionista con muchas –Concepción– y ahora está todo más repartido». Solo falta saber si el quinto accionista de referencia, Juan Pelayo, se integrará o no en esta alianza. En cualquier caso, el empresario palmero garantizó que «en el sindicato mandará lo mismo el que tenga mil acciones que el que cuente con 20.000». ¿Con qué finalidad? «Vamos a darle una mayor estabilidad al Tenerife. Las decisiones serán consensuadas entre los cuatro para marcar la hoja de ruta, no habrá ningún peligro de inestabilidad», dijo Concepción, que se marcha, pero no del todo. «No iba a darle la espalda al Tenerife. Quería dejar terminada la Ciudad Deportiva, pero estaré ahí, ayudando desde una segunda línea», añadió sobre una función que compartirá con Garrido, Achi y González.

Con todo esto, ¿qué papel tendrá Rivero? Concepción afirmó que será un presidente que asumirá «muchas obligaciones a nivel institucional y social, pero no ejecutivas». El modelo de gestión que venía desarrollando el club no cambiará solo por dejar de ser presidencialista. Eso sí, la transición seguirá siendo gradual. «Se ha intentado que mi salida sea ordenada y que quede todo bien encarrilado para que el club siga avanzando», insistió Concepción, convencido de que los accionistas asociados comparten el «mismo objetivo», el de lograr que el equipo suba a Primera División. «Tenemos un gran presente y un sólido futuro», opinó el dirigente, que igualmente anunció la baja del gerente Juan Amador, el «guardián» del club durante años. Con Amador y con otros «compañeros de viaje» como Javier Armas, Ignacio Abad, Sesé Rivero, Melania Rodríguez, Juan Carlos Cordero, Carlos Jorge o David de Diego –presentes en el acto desarrollado en el hotel Mencey–, «iría al fin del mundo», porque en ellos encontró el «apoyo» necesario en momentos de dificultad. «No me importaría nada dar la vuelta al mundo a pie con ellos», confesó.

El futuro. Concepción recordó que siempre defendió la «idea de que el club fuera de todos», de los 32.000 socios que forman su masa accionarial. Y espera que siga siendo así en el nuevo Tenerife. «No sé qué va a ocurrir en el futuro, pero, indudablemente, lo que está ocurriendo en el fútbol profesional es imparable. Se está metiendo mucho capital para buscar éxitos deportivos; prácticamente se está convirtiendo en un negocio. Solo hay que mirar a los equipos de Primera y Segunda que ya se han vendido», expuso Concepción sin pasar por alto que «lo que quiere el aficionado es que su equipo juegue en Europa y tenga un buen estadio, y si para ello tiene que entrar más capital, entrará». En el caso del Tenerife, remarcó que la intención no es otra que la de «crecer deportivamente y no estar abajo, luchando por la permanencia». En cuanto a la construcción de un nuevo estadio, avanzó que no abandonará un proyecto que ya está en marcha.

Recursos y funcionamiento. Siguiendo una «transición pacífica y ordenada», el Tenerife se encamina hacia un futuro del que se desprenden varias incógnitas. Por ejemplo, ¿qué plan se activará para que aumenten los recursos económicos? Concepción habló de voluntades, pero no de procedimientos concretos. Será cuestión de tiempo. «El grupo que entra hará todo lo que sea posible para reforzar el área de fútbol base y el presupuesto destinado a la primera plantilla», comentó acerca de una manera de proceder que estará «coordinada con la dirección deportiva para sumar, estudiar posibilidades e incorporar posibles activos a la primera plantilla».

Dicho con otras palabras, habrá una «mayor dedicación», se abrirán «más expectativas» y trabajarán «más personas para que aumente el potencial deportivo.

Para entrar en detalles, aunque no muy a fondo, explicó qué pasos se darán si, por ejemplo, el Tenerife le tiene que dar el visto bueno a un fichaje o si se llega la conclusión de que conviene sustituir al entrenador. «Las decisiones las tomará el director deportivo, pero con más diálogo. Él será quien tendrá esa responsabilidad y se encargará de confeccionar la plantilla, pero si le ayudamos desde más vertientes, con activos que creemos que nos pueden dar más, estará mucho más reforzado en la búsqueda. De alguna manera, el sindicato le proporcionará la partida económica para lograr que el equipo compita por el ascenso», argumentó el dirigente antes de dejar entrever que será Garrido el accionista con mayor peso en este apartado. «Puede sumar en el área deportiva, aunque tenemos un excelente director deportivo», dijo refiriéndose a Juan Carlos Cordero. «Pero cuantos más ojos miremos, menos opciones de equivocarnos tendremos», matizó.

Balance. Concepción dejará de ser el presidente del Tenerife con la sensación de haber «cumplido» con su deber. «Me hubiera gustado dejar al equipo en Primera, pero no fue posible .En junio nos pasó como en Getafe, que no nos mentalizados, no estábamos preparados para un partido de esa magnitud», indicó haciendo alusión a las dos finales de la promoción de ascenso a la máxima categoría que disputó el Tenerife durante su mandato, la de 2017 y la del curso pasado contra el Girona.

Concepción dejó entrever que el desenlace de la Liga 21/22 no modificó sus planes. «Empecé a pensar en una salida ordenada. Recibí varias ofertas, pero la que más nos convenció fue la entrada de este grupo –Garrido– sin darle la espalda al club, estando ahí de alguna manera para ayudar a pilotar lo que será el futuro del club a través de la sindicación», resumió.

Poniéndose en el lugar de la afición, declaró que le gustaría ser recordado como un presidente que se entregó y que realizó «el mejor trabajo posible» para el Tenerife. «Lo principal se ha hecho, se han creado unas bases sólidas para alcanzar cotas más altas. Cuando llegué al club, los cimientos eran muy débiles. La deuda era muy alta –54 millones–. Pero el Tenerife ya está saneado y cuenta con unas bases». Concepción será testigo de esta nueva etapa como consejero de referencia, dentro de la sindicación, pero ya no como presidente.

Un breve repaso a 17 años de gestión

Miguel Concepción aceptó ser presidente del Tenerife en 2006 «por sentido de la responsabilidad y para evitar la liquidación del club, que estaba en unas circunstancias institucionales y económicas muy difíciles, con una deuda de 54 millones de euros». Esos números rojos se han reducido notablemente. «El Tenerife ha disminuido la deuda hasta los 10,9 millones de euros aprobados en el último ejercicio», destacó el presidente. «La decisión de destinar gran parte del presupuesto a reducir la deuda fue determinante en la temporada 09/10 –la única en Primera de su mandato–, pero luego nos equivocamos y el equipo pasó del fútbol profesional al aficionado», recordó. En el repaso de su gestión, aseguró que el club llegó a ingresar 18 millones de euros con los traspasos de Milla, Bryan Acosta, Nano, Ayoze Pérez, Jorge, Cristo González y Moore. En el apartado social, puso de relieve la creación del área de fútbol femenino, del equipo EDI y de la Fundación, la iniciativa de la camiseta solidaria, la recuperación del patrimonio documental a cargo del área de proyectos históricos, los avances para la construcción de la sede de la Fundación, la celebración del centenario... Y en clave de futuro, advirtió de que la Ciudad Deportiva estará operativa en menos de un mes. «Es la mayor inversión en toda la historia del club, marcará el presente y y el futuro del fútbol base».