Habrá nuevo presidente. Miguel Concepción prepara su adiós a corto plazo y a Paulino Rivero ya le han ofrecido sucederle en el cargo. En las últimas semanas se han producido reuniones concluyentes entre los principales accionistas del CD Tenerife para así dejar atados los parámetros bajo los cuales se produciría el relevo. Si la situación deportiva lo permite, a mediados de octubre se anunciarán muy relevantes cambios en la fisonomía del accionariado.

La fecha que manejan los dirigentes de la entidad para formalizar este giro es el 14 o 15 de octubre, coincidente con el partido Tenerife-Granada y con la semana de la presumible reinauguración de la Ciudad Deportiva de Geneto. A renglón seguido, la Junta General de Accionistas –prevista para el mes de diciembre– daría definitiva validez al nuevo paisaje en el representativo.

La principal novedad es que Concepción no está dispuesto solo a ceder la presidencia, sino también una importante porción del paquete de acciones que le mantiene desde hace años como principal dueño de la institución. Las cláusulas de confidencialidad que contempla el principio de acuerdo para su definitiva salida impiden conocer con exactitud todos los detalles, tales como los nuevos porcentajes del reparto accionarial. Lo que sí está claro es que el inversor peninsular José Miguel Garrido se convertirá en el nuevo máximo accionista de la institución. Concepción le traspasa una parte de sus títulos y lo propio haría Amid Achi.

Eso sí, Garrido tendría un margen de maniobra limitado y necesitaría del sí de los otros socios de referencia del club para tomar las decisiones de mayor trascendencia. El acuerdo le refuerza, al tiempo que libera a Concepción de la alta responsabilidad de la presidencia. Según ha verbalizado en numerosas ocasiones, su deseo es poner fin cuanto antes a su largo mandato, no sin antes dejar acabadas las obras en Geneto.

Visto bueno

El pacto de salida, muy avanzado, ya cuenta con el beneplácito del vicepresidente de la entidad, Conrado González; el presidente del Grupo Número Uno, Amid Achi; y por supuesto el sí de Miguel Concepción y José Miguel Garrido, que han pasado de ser recelosos enemigos a cordiales aliados. Quien queda fuera de la ecuación es el máximo exponente de Egatesa, Juan Pelayo. Con éste último, casi cualquier opción de negociación y diálogo estaba descartada. Entretanto, la intención del actual presidente es dejar el club saneado económicamente y estabilizado en la parcela deportiva, tras quedarse en junio a tan solo un paso del ascenso a Primera.

Fuentes consultadas al respecto de este proceso de salida subrayan que en la foto del nuevo Tenerife aparecerá con total seguridad Paulino Rivero, expresidente del Gobierno de Canarias. Ahora bien, falta que acepte la encomienda que le han hecho Concepción y Achi para que sea nuevo presidente. El perfil que adoptaría el cargo no sería 100% ejecutivo, sino tutelado en todo momento por los cuatro máximos accionistas de la institución. El pasado domingo, en un acto celebrado en el Teatro Guimerá y relacionado con el Centenario, Concepción tuvo unas muy cariñosas palabras hacia la mediación crucial de Rivero en el proceso que salvó a la institución de la quiebra en febrero de 2006.

Una opción real

El expresidente del Ejecutivo se ha dejado ver recientemente en actos tan selectos como el almuerzo de confraternización de la directiva con la primera plantilla blanquiazul o la visita a la Patrona de Canarias. En sus declaraciones a los medios, el mandatario isleño ya habló el domingo en pasado de su larga etapa en el club.

Un apunte relevante: el Tenerife se blinda de la posible entrada de capital extranjero. A partir de estos momentos será necesaria una mayoría cualificada entre los accionistas de referencia para tomar determinaciones de este calado. Por lo pronto, Garrido se apresuró ayer a subrayar que cree en otro modelo de gestión apartado de jeques y ofertas foráneas.