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Aire fresco para el Tenerife

Ramis convoca a Pablo Hernández, uno de los mediocentros más apreciados en la factoría de Geneto l> Disciplinado, trabajador y con alta capacidad para el robo y el pase

Pablo Hernández, durante un partido con el filial. | | EL DÍA

«Humildad, trabajo y sacrificio», es el lema de Pablo Hernández, uno de los grandes estandartes de la cantera del Tenerife y uno de los centrocampistas más valorados de la factoría de Geneto.

Desde hacía días se barruntaba que Luis Miguel Ramis pudiese incluirle en la convocatoria para el partido de hoy. Por un lado, por la flagrante orfandad de jugadores en su posición, donde las bajas son multitud; y por otro, porque apenas en unos pocos entrenamientos Pablo se ha metido en el bolsillo al cuadro técnico entero por su carácter disciplinado, su riqueza táctica y su capacidad para entender el juego.

El curso pasado ya fue uno de los grandes nombres propios del casi exitoso curso que firmó el filial en Tercera, cuando se quedó a un paso del ascenso directo en pugna directa con el Atlético Paso; y a continuación en las eliminatorias, cuando le faltó solo un partido para alcanzar el codiciado pasaporte a Segunda RFEF por la vía de la repesca.

Sus números lo dicen todo: 34 comparecencias a las órdenes de Mazinho, 30 titularidades y casi 2.500 minutos jugados. Quienes conocen a fondo su evolución y trabajo para el filial pedían a gritos su presencia en la pretemporada con los mayores. No pudo ser entonces, pero sí ahora por las muy adversas circunstancias para Ramis, con hasta cuatro ausencias en la medular.

Si debuta, lo hará con el 28 a la espalda. Y con una sonrisa de oreja a oreja, la que se le intuía ya el jueves cuando empezó a recibir los primeros indicios de que su nombre estaría en la lista. «Es un mediocentro posicional, suele estar bien ubicado siempre, con altas capacidades para el robo y el pase. Pero su principal característica es que trabaja mucho», aduce Yeremy Socorro, capitán del filial durante la liga anterior y al que justamente Pablo ha sucedido en tamaña responsabilidad. Antes, dio sus primeros pasos como futbolista en la Escuela Municipal de Candelaria y en el Juventud Reale.

Tinerfeñismo en vena

Quienes mejor le conocen remarcan su trayectoria alcista, que fue partícipe de uno de los mejores juveniles que ha tenido el club en su historia reciente (campeón en División de Honor por delante de la UD Las Palmas con Cristo Marrero a los mandos) y su probado tinerfeñismo, como hijo que es de un entusiasta peñista de la Ginebrita. Con más de un lustro en la cadena de filiales, ha sabido granjearse la simpatía y el respeto de compañeros y rivales. De hecho, aquellos a los que tuvo como adversarios durante un muy notable último año en Tercera dos virtudes: su madurez, pese a su corta edad; y que era algo así como el Busquets del filial, siempre ubicado donde debía y ejerciendo como sostén del equipo entero.

Ayer en su primer viaje tuvo el respaldo de los más veteranos, siempre dispuestos a ayudar a los que viven su primera experiencia a gran escala; pero le fue todo mucho más fácil porque conocía a algunos de los técnicos, empleados y, lo más importante, también a compañeros como Teto o David, para él referentes a la par que amigos. Su incorporación elevó a cinco los jugadores del filial que engrosan la lista de Ramis. Señal de extrema necesidad –las bajas angustian– pero también bocanada de aire fresco y orgullo de cantera.

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