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Los secretos de Carlos Ruiz

El central asegura que el «trabajo y la pasión» han sido dos de los motores del desarrollo de su larga trayectoria como futbolista

Carlos Ruiz. CD Tenerife

A las puertas de su décima Liga consecutiva como jugador del Tenerife y con 39 años recién cumplidos, el central asegura que el «trabajo y la pasión» han sido dos de los motores del desarrollo de su larga trayectoria como futbolista. También apunta al descanso y a la alimentación. «Creo que todavía puedo aportarle mucho al equipo», afirma.

Cuando fue anunciado como fichaje del Tenerife en junio de 2013, después de firmar un contrato de dos temporadas de duración, seguramente no imaginó que nueve veranos más tarde iba a continuar jugando en el mismo equipo, a las puertas de la que será su décima campaña consecutiva en la familia blanquiazul y con 39 años recién cumplidos. Carlos Ruiz Aranega asegura sentirse «una persona afortunada» por poder seguir trabajando en lo que le «gusta», por hacerlo a su edad y por vivir esa experiencia en el club en el que «más valorado» se ha sentido. «Creo que todavía puedo aportar mucho», aseguró ayer en los canales de comunicación del Tenerife, en plena concentración estival en San Pedro del Pinatar.

Siendo el mayor de la plantilla y uno de los más veteranos de LaLiga Smartbank, conserva el entusiasmo del primer día. «Estoy ilusionado por poder vivir una temporada más en el Tenerife, que es donde me he sentido más valorado», reconoció sin obviar que, por una cuestión de edad, el final de su carrera está cada vez más cerca. Mientras tanto, aplica la misma fórmula que le ha permitido desarrollar una larga trayectoria profesional, con diez campañas seguidas en Segunda desde que debutó en 2012 con la Ponferradina. «El secreto está en el trabajo y en la pasión que uno le pone», resumió con la intención de «aportarle mucho» al Tenerife en el curso que arrancará el sábado 13 de agosto.

Entrando en detalles, explicó que el reposo ha sido una parte esencial en su evolución como deportista. «El descanso es fundamental, sobre todo para jugadores que llevamos más tiempo en esto, porque cualquier esfuerzo que te puedas ahorrar fuera del terreno de juego, es necesario para poder rendir», indicó Ruiz, quien añadió la «alimentación» como otro ingrediente esencial de su rutina.

Un método tan sencillo como efectivo. Al menos, a Carlos le ha funcionado. De hecho, durante su etapa como blanquiazul no terminó ningún ejercicio con menos de 20 partidos, sumando sus actuaciones en Liga y Copa. Alcanzó su techo en la temporada de su estreno, con 40 participaciones; y, por contra, se tuvo que conformar con las 20 de la 2019/20. Entre esos extremos, Ruiz siempre terminó apareciendo, con unos entrenadores y con otros, con el equipo luchando por el ascenso o por asegurar la permanencia, y lo hizo marcando goles. Nunca se marchó de vacaciones sin haber añadido un tanto a su estadística. El último, y único de la 2022/23, le sirvió al Tenerife para lograr el empate parcial en el partido de vuelta de la final de la promoción contra el Girona. Lo que pasó después no fue tan satisfactorio ni para el central ni para sus compañeros: el conjunto gerundense anotó por partida doble y subió a Primera.

Ese no fue el único ascenso que se le escapó de las manos. También tuvo que soportar la decepción de la derrota en la final del playoff de 2017 contra el Getafe. Aquella ya está superada. Y también la más reciente, aunque todavía tiene presentes los «llantos» en el vestuario. «Pero al volver a entrenar, después de las vacaciones, el ambiente ya era diferente, habíamos pasado el luto», contó con la esperanza de «ilusionar de nuevo a la gente». Porque la respuesta del tinerfeñismo en la recta final del ejercicio 21/22 sorprendió incluso al experto defensa granadino. «Nunca lo había visto, fue muy especial por lo que rodeó al equipo, por lo que pasó en los derbis...», repasó Carlos Ruiz, un veterano con empuje de principiante.

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