Miguel Concepción es el primero en levantar la mirada y ponerse manos a la obra para dejar atrás la decepción de la derrota con el Girona en la final de la promoción de ascenso a Primera. El presidente del Tenerife da ejemplo y no se rinde. «Vamos a armar de nuevo la plantilla para intentarlo la próxima temporada», asegura el dirigente.

Miguel Concepción no quería ponerse en el peor de los escenarios, el del triunfo del Girona en el Heliodoro Rodríguez López, en el de la decepción del Tenerife por no poder ascender a Primera División después de tanto esfuerzo durante 42 jornadas y cuatro eliminatorias de la promoción. Pero también era consciente de que, tratándose de un partido de fútbol, cualquier cosa podía pasar. Sin el ánimo de curarse en salud, ya que nunca perdió el optimismo, aseguró que iba a ser el primero en alzar la mirada para volver a intentarlo la próxima temporada. Ya vivió una experiencia similar en 2017, cuando el representativo cayó en el duelo definitivo frente al Getafe. El paso del tiempo demostró que el trabajo da sus frutos, al menos a modo de presencia en la promoción para subir a Primera.

«No toca otra que levantarse y ponernos a armar de nuevo la plantilla para intentarlo la próxima temporada. No hay otra. No te queda otro camino», manifestó con la intención de dar ejemplo de entereza en el peor momento. Entereza y convicción. La rendición no forma parte de su vocabulario.

Su trayectoria como máximo mandatario del club, lo dice todo. El Tenerife sufrió su última gran crisis a finales de 2005. El consejo de administración dirigido por Víctor Pérez Ascanio había dimitido; la deuda del club rondaba los 54 millones de euros; el equipo, sin entrenador por la renuncia de Antonio López, avanzaba hacia el abismo del descenso a la Segunda División B... Estaba tocando fondo. Sin tiempo que perder, algunos de los principales empresarios de la Isla, convocados por Paulino Rivero, trataron de buscar una solución. De esa cumbre, la de La Ermita –por el restaurante de El Sauzal donde se celebró–, salió la conclusión de que uno de los presentes, el ese momento máximo accionista del club, debía ser el nuevo presidente. Así, sin planearlo, Miguel Concepción inició una andadura en la entidad blanquiazul que ya va por los 16 años.

«Cuando entré en el club, el 15 de febrero de 2006, nunca imaginé que iba a estar tanto tiempo en este cargo, pero si das ese paso, debes asumir unas responsabilidades, y a mí me gusta empezar y terminar las cosas», advierte el empresario palmero, quien, entre otras cosas, se marcó el objetivo de eliminar los números rojos del Tenerife. «Ahora pienso que la losa de la deuda que nos encontramos al llegar, nos tuvo mucho tiempo sin dejarnos respirar», recuerda el dirigente, convencido de que su éxito en el Tenerife, dentro de la parte económica, consistió en la gestión empresarial aplicada. «Así se pudo salir de una crisis muy complicada», asegura haciendo un balance del camino recorrido a partir de 2006, teniendo como punto de partida un «pasivo de 54 millones de euros» que se ha reducido a unos 10 que ya eran manejables antes de la disputa del playoff de ascenso. «En 2006, el pasivo era de 54 millones de euros y no había capacidad para afrontar la deuda, pero con una buena gestión empresarial y siendo bastante austeros en los gastos, hemos podido mirar al futuro con optimismo, buscando éxitos deportivos», apunta.

Pero las metas del máximo mandatario del club no se agotan. Después de renovar su mandato por cinco años más en la junta de accionistas celebrada el pasado mes de diciembre, y con «muchas más fuerzas» que cuando debutó en el cargo, ve cada vez más cerca la finalización de las obras de mejora de la Ciudad Deportiva Javier Pérez. De hecho, todo indica que el club podrá empezar a utilizar esa instalación a pleno rendimiento a finales del presente año. Esta evolución representará el impulso definitivo para la apuesta por la cantera y para la incorporación y desarrollo de los equipos femeninos a la familia blanquiazul.

En paralelo, Concepción ha ido sembrando la semilla de un nuevo estadio. «En el club se están haciendo muchos movimientos en silencio», apunta respecto a un proyecto que estaría en una fase embrionaria. «No olvidemos que hay empresas que están dispuestas a invertir. Hay muchos contactos y nosotros no renunciamos a tener un nuevo estadio. Existe predisposición por parte de los ayuntamientos del área metropolitana, del Cabildo... La idea no está aparcada. Se están haciendo cosas, existen pequeños avances. El club no le da la espalda ni se está quedando como un simple espectador. Queremos ser protagonistas y vamos a trabajar con las administraciones para que en un futuro no muy lejano se pueda llevar a cabo un proyecto adecuado a los actuales tiempos», indica.