Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Uun candidato bloqueado

El Tenerife encaja en El Plantío la cuarta derrota en las cinco últimas jornadas | Soriano impide un resultado más amplio a favor de un Burgos que hace lo justo para imponerse gracias a un gol de Rubio en el minuto 61

El equipo blanquiazul, un candidato bloqueado LaLiga

Todos los equipos, o casi todos, tienen una mala racha de resultados. Al Tenerife no le había pasado hasta ahora. Pero con su derrota de ayer en El Plantío, ya acumula cuatro en las cinco últimas jornadas (Mirandés, Valladolid y Almería). Esa escasa producción para ser un candidato a subir a Primera, de 3 puntos de 15, ha alejado demasiado al equipo blanquiazul de la lucha por el ascenso directo. Otra cosa es la conquista de un puesto en la zona de promoción. Ahí sigue teniendo un margen tranquilizador, de siete puntos –más el golaverage– con el séptimo, el Real Oviedo.

Con nueve jornadas todavía por delante antes del cierre del calendario regular, no tiene por qué peligrar la presencia del Tenerife en el playoff. La cuestión es cómo llegarán los blanquiazules. Si bien en El Molinón tuvieron carácter para remontar un 1-0, y en el encuentro posterior, ante el Almería, la respuesta fue convincente, más allá del desenlace, el equipo no mostró su habitual fiabilidad en Anduva, y tampoco la ofreció frente al Valladolid ni ayer. En este último ejemplo, sin la necesidad de ser superior ni protagonizar un partido redondo, el Burgos hizo lo justo para vencer a un adversario que no se comportó como un aspirante a saltar de categoría que, ya en la recta final del curso, se presenta en el campo que sea con la necesidad de ganar y lo consigue; o, al menos, marca esa diferencia con argumentos evidentes, superando al rival con autoridad en juego y también en ambición.

Puede que el Tenerife tampoco sea así. No le había hecho falta para ser el mejor visitante de la categoría. Más de una vez ganó a domicilio sin arriesgar, madurando los partidos poco a poco, golpeando en el momento preciso y sufriendo para mantener su ventaja. Se supone que ese fue el plan ayer. Fue su apariencia en El Plantío. Otros días sí funcionó.

Los blanquiazules trataron de llevar el control a su manera, pero también lo hizo el Burgos, y ahí fueron los locales los que llevaron el encuentro a su terreno, sobre todo aprovechando el recurso del balón parado. Una falta lateral, un par de saques de esquina... No necesita mucho más para concentrar un potencial ofensivo limitado. Ahí fue Juan Soriano el que mantuvo al Tenerife el partido. El portero apareció cerca del descanso para impedir el 1-0 con una exhibición de reflejos, tras un remate a bocajarro de Córdoba y un posterior rebote, cuando el balón había entrado en el área pequeña, en medio de un bosque de piernas, después de un córner. Y ya en el segundo tiempo, voló para sacar la pelota de la escuadra después de un cabezazo de Elgezabal (60’). En cambio, al minuto siguiente ya no pudo hacer más. No hubo otro milagro. Un saque de esquina de pizarra mal resuelto –la idea era propiciar una volea de Mumo en la frontal del área–, terminó en un centro raso que despejó Soriano con la mala suerte de que el balón fue cazado por Rubio, adelantándose a los centrales, para marcar con el guardameta ya batido.

Más tarde (83’), con el Tenerife buscando la manera de volcarse para tratar de empatar, el sevillano ganó un mano a mano con Valcarce en un contragolpe.

En definitiva, Soriano fue el blanquiazul más determinante en un partido de bajos relieves por parte de la mayoría. Ahí quizás estuvo el principal déficit del Tenerife. Que Soriano haga paradones, no es nada nuevo. Pero ya no lo es tanto que el equipo de Ramis cuente con tan pocas ocasiones claras para marcar. Ni siquiera ante un Burgos que llegó al partido siendo el sexto mejor local y el cuarto menos goleado.

Al Tenerife le costó generar fútbol, tener claridad. Tal como se esperaba, el técnico se decantó por Larrea para sustituir al sancionado Aitor y puso a los recuperados Carlos Pomares y Elady en el lateral izquierdo y en el puesto de segundo delantero.

Con cara de empate

De entrada, más precaución que riesgos por parte de los dos conjuntos, sin miedo a disputar un partido largo. Intenciones que se difuminaban de camino a las áreas en un encuentro que se desarrollaba de caja a caja, con dominio compartido. Duelo táctico sin factor sorpresa y con mucho orden. Había nacido con cara de empate.

Los centros largos de José León y las incursiones por la banda izquierda de Pomares, con un primer disparo incluido (19’), y de Bermejo, fueron las vías por las que iban ganando metros los tinerfeños. También se sumó Gallego (31’) con un remate de cabeza que tuvo como origen una falta lateral lanzada por Alexandre Corredera, fórmula parecida a la que utilizó Carlos Ruiz en un córner (33’). En ningún caso, con apuros para el guardameta Caro.

La ‘trampa’ del Burgos

Entretanto, el Burgos aguardaba paciente en su sitio, sabiendo que iba a tener alguna posibilidad. La encontró tras una pérdida de Carlos que dio paso a una falta de Larrea que activó la especialidad local, el balón parado; últimamente, un punto débil de los blanquiazules. El centro fue a parar a la frente de Valcarce. Sin consecuencias. Un aviso que animó a los de Calero, de nuevo tirando de estrategia, esta vez, por medio de un saque esquina (40’), el que le salió mal al principio y no terminó bien para sus intereses por el doble paradón de Soriano.

La respuesta visitante, poco antes del intermedio, fue un disparo a media distancia de Martín, probablemente eligiendo mal. El Tenerife no acertaba a elaborar jugadas limpias, con cierta continuidad. Apariciones puntuales de los extremos, muy poco de Elady y lucha sin filo de Gallego.

En la segunda mitad se mantuvo la tendencia. Mumo y Elady lo intentaron con remates lejanos antes de que Soriano volviera a salvar a su equipo sacando a córner un cabezazo de Elgezabal (60’). El Burgos llegaba poco, pero empezaba merecer un gol que finalmente logró en el minuto 61 por medio de Miguel Rubio.

Acto seguido, Ramis quitó a Carlos Ruiz y a Álex Bermejo y puso en el campo a Sergio y a Shashoua. Más adelante (72’), prescindió de Alexandre y de Elady para apostar por Míchel y Mollejo. Nada. No hubo manera. Ramis pulsó varias teclas, pero no dio con la combinación correcta. Lejos de adueñarse del partido y saber manejar una situación adversa, con tiempo suficiente por delante, el equipo cayó en la precipitación y se limitó a meter centros y a conectar cuatro remates desde fuera del área, sin problemas para Caro. Realmente fue el Burgos el que pudo marcar. Lo evitó Soriano en la contra conducida por Valcarce.

En definitiva, cuarta derrota en las cinco últimas jornadas y bloqueo aparente de un candidato al ascenso. El margen con el séptimo es su tesoro. Como para tomárselo con tranquilidad. La clave está en cómo llegar al playoff.

Compartir el artículo

stats