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CD Tenerife

La última gran proeza del Tenerife

El tinerfeño celebra hoy las bodas de plata de la histórica eliminación del Brondby en la Copa de la UEFA

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25 años del pase del CD Tenerife a semifinales de la UEFA

Fue una hazaña mayúscula, indeleble en el tiempo. Hoy se cumplen las bodas de plata de la última gran proeza europea del Club Deportivo Tenerife. El 18 de marzo de 1997, el equipo blanquiazul apeaba en los cuartos de final de la Copa de la UEFA al Brondby IF de Dinamarca, uno de los grandes dominadores del fútbol de aquel país y equipo que atesora 25 entorchados en sus vitrinas.

El representativo había dejado atrás también al Maccabi Tel Aviv, Lazio y Feyenoord en una singladura inmaculada en el torneo continental; y los protagonistas de aquella colección de hazañas aún creen que se perdió una oportunidad única de levantar el título. Lo evitó en semifinales el Schalke 04, en una desgraciada eliminatoria que supuso la última experiencia europea del Tenerife, que ya nunca más volvió a aproximarse a cotas tan altas, reservadas entonces y ahora a los clubes con más solera del balompié europeo.

El cruce con el Brondby había empezado con mal pie en la ida, que se saldó con triunfo danés por la mínima en el Heliodoro Rodríguez López (0-1). Así que tuvieron que arriesgar los de Jupp Heynckes en la vuelta, disputada en el mítico Parken de Copenhague con una notable presencia de seguidores blanquiazules desplazados desde el Archipiélago.

Los aficionados que viajaron se encontraron con un ambiente cordial, pero impresionante. Más de 40.000 almas animaban al conjunto anfitrión, al tiempo que una gigantesca bandera de Dinamarca ocupó una de las tribunas antes de iniciarse la contienda, que dirigió el belga Michel Piraux. El ilustre Collina había dirigido la ida, que se saldó con la expulsión del grancanario Toni Robayna, que por tal motivo se perdió la segunda entrega de la decisiva eliminatoria.

El Tenerife igualó el resultado adverso del Heliodoro en una gran acción individual de Juanele, una de las estrellas de aquella irrepetible constelación blanquiazul, y culminó con acierto Pinilla. El cruce se dilucidó en la prórroga, muy al final, cuando una falta directa botada por Antonio Mata (119’) evitó los penaltis y propició el delirio blanquiazul en Copenhague y en la Isla, donde los jugadores fueron recibidos como héroes al día siguiente en el aeropuerto de Los Rodeos.

Fue el penúltimo partido que el club entonces presidido por Javier Pérez ganó en el marco de las competiciones europeas, pues a continuación también se adjudicó la victoria en la ida de las semifinales (1-0 al Schalke). Sí que fue la última eliminatoria que arrimó a su favor el Tenerife, del que ya no formaba parte su actual entrenador, Luis Miguel Ramis. El tarraconense sí fue partícipe del plantel que abrochó la clasificación del Tenerife para aquella edición de la Copa de la UEFA, pero a continuación se marchó para jugar en Sevilla la temporada 96/97.

25 años más tarde, el cruce con el Brondby mantiene un lugar privilegiado en la historia blanquiazul y en el recuerdo colectivo. De hecho, quienes vivieron aquella eliminatoria aún recuerdan quiénes fueron los artífices de la hazaña y les han seguido la pista mucho tiempo después. Pinilla, autor del primer tanto en la capital danesa, es ahora comentarista de televisión de los partidos del representativo en Movistar Plus;Julio Llorente se dedica a la representación de futbolistas de primer nivel como el exblanquiazul Luis Milla; y Pablo Paz incluso volvió al engranaje de la entidad para entrenar a equipos de su cantera. Heynckes completó su exitosa carrera como entrenador en clubes de la talla del Real Madrid, Athletic Club, Benfica, Bayern Munich o el propio Schalke 04; pero ahora mismo se halla alejado de los focos y viviendo su senectud junto a su familia y amigos en su Alemania natal.

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Los detalles

El acceso a semifinales permitió al Tenerife llegar tan lejos como nunca en una competición internacional. Tres días después, el club coincidió en el bombo con un equipo del campeonato francés (Mónaco), uno italiano (Inter de Milán) y el que sería su último rival en una eliminatoria continental, el Schalke 04. El sorteo se celebró en la ciudad Lausana en medio de una gran expectación; y en la Isla se recibió con agrado el cruce con el club de Gelsenkirchen, que había superado en cuartos al Valencia de Jorge Valdano.

En una conferencia reciente, enunciada en LaLaguna, el técnico argentino se refería a esta circunstancia y se mostraba feliz «de que otros, como el equipo de Heynckes, superaran» lo conseguido por el Tenerife en su primera experiencia en la UEFA. Pero de algún modo realzaba el papel de los «precursores», los que primero llevaron al club a la competición europea.

En las horas posteriores al feliz desenlace de Copenhague, Antonio Mata quiso dedicar su acierto en el providencial tiro de falta al utillero del primer equipo, Figueroa. «Es un gol que se me va a quedar grabado toda la vida», relató ante los enviados especiales de la prensa tinerfeña. Y así fue. «Le dije a Jokanovic que parara, que yo la metía», relató. La jugada había sido ensayada en los entrenamientos previos y también en algunos partidos pretéritos, aunque nunca antes con el acierto y la suerte que sí halló el malagueño en el disparo del Parken.

«Uno sueña con estos partidos, y la verdad es que cuando eres pequeño y ves esto por televisión, nunca crees que te pueda llegar a suceder», explicaba en las emisoras de radio desplazadas a Dinamarca. Frente a la euforia del goleador, la templanza del presidente, gran arquitecto del mejor Tenerife de la historia. «He vivido el partido con mucha tranquilidad;tuvimos varias oportunidades de gol y al final lo conseguimos», enunció Javier Pérez. «Esto tardará mucho tiempo en borrarse de nuestras retinas», apuntó el jerarca palmero, quien prometía disfrutar del triunfo «tranquilamente».

Horas después de que el presidente pronunciara estas palabras, la fiesta ya era una realidad en la plaza de La Paz, entonces epicentro de las celebraciones blanquiazules. Seguidores ataviados con bufandas y banderas provocaron que se cortase el tráfico mientras los más atrevidos se zambullían en la fuente, en señal de júbilo. El periódico Jornada Deportiva resaltó que fueron cientos de aficionados los que hicieron sonar las bocinas de sus automóviles en una cabalgata de la locura; al tiempo que la felicidad también llegó a otros municipios y rincones del Archipiélago.

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