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El Tenerife cae ante el Mirandés

El Tenerife pierde en la visita al Mirandés después de seis jornadas sumando | Imanol y Camello adelantan al equipo de Etxeberría en el primer tiempo y Elady recorta diferencias antes del descanso | Aitor, expulsado

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Encuentro entre el Mirandés y el CD Tenerife La Liga

El CD Tenerife perdió por 2-1 en su visita al CD Mirandés. El Tenerife no lo iba ganar todo. Se supone que tampoco lo harán sus rivales en la carrera hacia el ascenso, como el Eibar, el Almería o su próximo adversario, el Valladolid. Cualquiera tiene un borrón el día menos pensado. La propia competición se encarga luego de medir las consecuencias, sobre todo en un tramo final del calendario en el que el menor resbalón puede costar caro. ¿Los blanquiazules se lo podían permitir? No perdían desde el derbi del 2 de enero, disputado en el Heliodoro, y no volvían sin puntuar de un viaje desde el 1-0 en La Rosaleda, del 15 de noviembre. Habían convertido en algo normal ganar en Zaragoza, Ponferrada, Alcorcón... Por eso resultó desconcertante que ayer no solo cayeran en el municipal de Anduva, sino que, por momentos, se mostraran extrañamente vulnerable. Lo cierto es que el Mirandés ganó con justicia.

La fiabilidad del Tenerife estaba siendo tan constante, que hasta el hecho de que ayer encajara dos goles fue noticia. La última vez ocurrió en el estadio de Gran Canaria, en el clásico de la primera vuelta (2-1). Solo se habían registrado dos antecedentes más, el 3-1 en el campo del Almería y, curiosamente, el 1-2 en casa con el Mirandés. Cosas del destino: el conjunto burgalés, entrenado desde la pasada jornada por Etxeberría, es de los pocos que han derrotado al Tenerife en dos ocasiones esta temporada, junto a Las Palmas y al Eibar en Liga y Copa. Pero el guion del encuentro ayer fue diferente al de aquel 19 de septiembre. 

Esta vez fue el Mirandés el que llevó la iniciativa y se adelantó. Tras un arranque sin dueño en el que se apreciaba más precaución por no fallar que la intensidad desmedida que se podía presagiar, el equipo local fue llevando el partido a su terreno poco a poco. La actitud conservadora de los blanquiazules no fue tan sorprendente. De hecho, el Tenerife ha jugado así muchas tardes, sobre todo en campo contrario; y casi siempre le fue bien. Sin ir muy lejos, en Santo Domingo. Los de Ramis ya han demostrado que no necesitan generar muchas llegadas para crear peligro y que su solidez defensiva les da para desenvolverse con ciertas garantías, teniendo el 0-0 como premio menor. Pero no hay planes infalibles. Y menos cuando el oponente descubre el camino para contrarrestarlo: rapidez y criterio en la circulación del balón, amplitud del campo, profundidad, verticalidad, insistencia... El Mirandés no tardó en dar indicios de que este partido podía ser diferente a muchos otros para un Tenerife que sabe sufrir, pero no tanto.

Los blanquiazules se quedan atrás

Así, los blanquiazules se fueron quedando atrás, cada vez más cerca de su campo, achicando agua, sin agresividad en la presión, sin continuidad en la posesión... Otra característica esencial de este equipo es la pegada tras la recuperación. En Anduva no funcionó la presión adelantada y, claro, no tuvo efecto la contundencia arriba.

Y eso que fue Álex Muñoz el primero en disparar a puerta. En Alcorcón sí entró el balón. Ayer, no. Tras este aviso (9’) se acentuó el monólogo del Mirandés. Pocas veces en esta temporada se ha notado una diferencia de juego tan grande en contra del Tenerife: quizás un rato en Almería, en los derbis, en Cartagena... Pero no muchas más. Y tampoco que tantos futbolistas rivales ganaran duelos una y otra vez o marcaran diferencias con frecuencia. Por ejemplo, en el caso de Hassan en el extremo derecho, Riquelme, Camello o un Imanol que rompió una racha de imbatibilidad de Soriano que se detuvo en 335 minutos –casi nada–. Juan no pudo impedir que el balón entrara en la portería, al tocar en el palo, después de un remate desde la frontal del área de Imanol, que recogió un rebote posterior a un saque de esquina, recortó y chutó. El 1-0 en el 18’ no era nada casual.

El zarpazo del Mirandés despertó a un Tenerife que se animó a dar un paso adelante, y rondó el empate poco después, en el minuto 22, con un lanzamiento al palo de Alexandre Corredera. Su falta directa desde el pico del área estuvo cerca de sorprender a Lizoain.

A continuación, los blanquiazules tiraron de estrategia para convertir un saque de esquina en un remate de Álex Muñoz desde el balcón del área. Faltó puntería. Pero el Tenerife ya daba señales de que no iba a rendirse tan pronto.

El Mirandés también puso de su parte para recuperar el control, y lo hizo con la potencia de Hassan, que dejó atrás a Muñoz y a León, para finalizar con un disparo pegado al palo (30’) con el que volvió a cuestionar la firmeza defensiva de los insulares. Los de Etxeberría aprovecharon este arreón para ampliar la diferencia. El 2-0 (33’) pudo producirse en un disparo de alta precisión de Imanol, en una falta directa, pero Soriano acertó a rozar el balón, que tocó en el palo y fue a parar a Sergio Camello, que le había ganado el sprint a los centrales con ventaja para marcar el segundo. Lo del 2-0 tan pronto sí era una novedad para el Tenerife. 

A partir de ahí y hasta el descanso, los tinerfeños completaron su mejor etapa. El Mirandés ya había adelantado mucha tarea, pero no tenía el triunfo amarrado. Quizás por eso, no supo manejarse tan bien. Al menos hasta el intermedio, le fue mejor en la búsqueda del triunfo que conservando el botín. Y el Tenerife empezó a ver rendijas por las que enchufarse al partido. Mario apareció para protagonizar su primer remate en el 40’, Elady no acertó a cerrar un contragolpe propiciado por una pérdida del tinerfeño Jorge (44’), Mario repitió al cabecear forzado un pase de Mellot (45’)... Y al fin, ya en el alargue del primer tiempo, Elady coló el balón por la escuadra tras un centro de Muñoz y una dejada de Mollejo. A pesar de todo, la remontada no parecía imposible.

Tras la pausa, Ramis quitó a Álex Muñoz –estaba sufriendo con Hassan– y a Rubén, y ajustó la maquinaria con Pomares y Sam Shashoua. Por delante, 45 minutos para arreglar un mal partido, algo que no ocurrió. Visto lo visto, puede que la escasa producción ofensiva tras el descanso, teniendo que proponer más, fuera incluso peor que su fragilidad defensiva anterior. Porque, menos en un inocente remate de Shashoua, el Tenerife no obligó a intervenir a Lizoain hasta que terminó de volcarse en la recta final, ya con Míchel, Enric Gallego y Andrés en el campo. El resultado, ninguna ocasión realmente clara. Míchel, alto, de falta directa; Mario por encima del larguero... A la desesperada, hasta Soriano se atrevió a cruzar el campo para ayudar por alto en un par de saques de esquina. 

Los blanquiazules lo tenían todo en contra, el marcador y el inconveniente de jugar con un futbolista menos desde el minuto 72 por la tarjeta roja a Aitor Sanz, a raíz de una entrada a Álex López.

Y si algún equipo estuvo a un paso de alterar el 2-1 fue un Mirandés al que le anularon dos goles por fueras de juego que no dejaron lugar a las dudas, aunque el primero provocó algo de suspense por la intervención del VAR. Además, Camello disparó al larguero (72’) tras una jugada de Riquelme.

En definitiva, al Tenerife le tocó en Anduva esa derrota que, incluso por estadística, iba a acabar encajando tarde o temprano. La clave está ahora en no convertirla en una mala racha, sobre todo con la visita del Real Valladolid al Heliodoro a la vuelta de la esquina. 

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