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Pánico a la Nochevieja

Ambos equipos piden responsabilidad a sus jugadores para evitar contagios

Luis Miguel Ramis, junto al Hotel Escuela. E. D.

El Tenerife aboga por dar normalidad a la última fecha del año y no concentrará a sus futbolistas. Sí lo hará Las Palmas, justo después de las uvas.

El derbi más atípico de la historia puede traer consigo giros de guion inesperados. Ya no solo por todas las especulaciones respecto a las restricciones de aforo o por el temor a los contagios en el seno de ambos equipos; también porque se disputa apenas unas horas después del cambio de año.

Lo habitual por estas fechas entrañables es que los entrenadores den manga ancha a sus futbolistas para que disfruten de la Nochevieja en familia, coman juntos las uvas y brinden en casa junto a sus seres queridos. Pero en esta ocasión incluso un momento tan especial puede aparejar problemas severos. Aunque los jugadores se harán test diarios de antígenos y PCR para confirmar que no han contraído el virus, el contacto con su entorno más próximo podría derivar en alguna sorpresa indeseada en vísperas del gran clásico. De ahí que ambos clubes hayan tomado medidas preventivas.

Desde el Tenerife aseguran que abogarán por dar normalidad a la última jornada del año y darán permiso a sus jugadores para que cenen en compañía y en sus respectivos domicilios. Ahora bien, les ruegan encarecidamente que eviten contactos innecesarios y por supuesto los eventos sociales, tales como las reuniones de amigos o el tránsito por lugares concurridos. A día de hoy, la decisión de Ramis es no concentrar a su plantilla hasta la misma fecha del partido. Ese día sí lo harán en el Hotel Escuela, a apenas unos metros del Rodríguez López.

Las Palmas, en cambio, sí ha tomado medidas más estrictas. El club grancanario ya ha optado por las ruedas de prensa telemáticas, por blindar sus entrenamientos a la prensa –también lo han hecho los blanquiazules– y además, Mel se llevará a todos sus hombres a un hotel de la ciudad grancanaria justo después de las doce campanadas. El check in está fijado para las dos de la madrugada. Una decisión motivada por los altos índices de contagios en Canarias, por la relevancia capital del partido y porque el técnico teme perder a más efectivos. Es más, tras el partido y una vez hayan regresado a Gran Canaria, los amarillos tienen previsto volver a su cuartel general para pernoctar juntos esa noche y ya volver a sus respectivos domicilios el lunes por la mañana.

Por lo pronto, son siete los positivos en jugadores profesionales de ambos equipos que pudiesen disputar el clásico. En el Tenerife los afectados son Rubén Díez y Shaq Moore, que se pierden el partido por haber contraído el virus (dieron positivo en PCR). Desde el punto de vista deportivo no condiciona que se haya contagiado también Javi Alonso, por cuanto está lesionado y no podía jugar.

La covid se ha cebado mucho más con la UD, que no podrá contar con Maikel Mesa, Valles, Loiodice, Mfulu y Clau. Pero además corre peligro de caer un fijo para Mel como Cardona por su condición de contacto estrecho de uno de los cinco positivos.

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