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El Tenerife desatasca la clasificación en la prórroga tras ganar al Ibiza (1-2)

Míchel neutraliza el tanto del Ibiza y Víctor Mollejo resuelve el pase en el minuto 102

Nikola Sipcic controla el balón ante la oposición de Simeone. Juan A. Riera

La primera ronda de la Copa del Rey 2021/22 estuvo repleta de eliminatorias como la que llevó ayer al Tenerife al sorteo del siguiente cruce. De esas en las que a los equipos de superior categoría se les complica el pase y que finalmente lo consiguen con apuros en la tanda de penaltis, con goles cercanos al minuto 90 o, como ocurrió ayer en Can Misses III, con tantos en la prórroga. El procedimiento acaba siendo lo de menos. Lo que cuenta es no quedar señalado por ceder en el intento ante un adversario menor, aparecer hoy en el bombo y seguir adelante. Se trata de competir y de ganar, aunque la meta principal esté en la Liga, en la lucha por ascender.

Duelos como este ante un oponente de la Segunda RFEF, el CD Ibiza Islas Pitiusas, esconden el riesgo de tender a enredarse, sobre todo si se convierten en partidos largos, si el equipo pequeño coge confianza e incluso se adelanta en el marcador, como ocurrió en este caso. En el minuto 56, cuando Samu Pinto batió a Dani Hernández –debutante en esta temporada– con un golazo, empezó a cobrar fuerza el temor de que una de las sorpresas coperas podía producirse en la isla balear. Los blanquiazules habían consumido toda la primera parte sin dar la impresión de sentirse cómodos, llegando al área por momentos sin crear verdaderas ocasiones de peligro o resolverlas con puntería. Tocaba romper el muro de un Ibiza que está destacando en su grupo de Segunda RFEF por ser de los menos goleados y por no haber perdido ningún partido en casa.

Pero no hubo manera. Ramis lo intentó con una alineación sin precedentes, tal como se esperaba. Aparte de Dani, debutó en este curso Alberto. Además, refrescó el once con tres canteranos con poco recorrido en partidos oficiales, Thierno, Félix y Ethyan. La mezcla con jugadores de mayor experiencia como Shaq Moore, Sipcic, Míchel, Rubén Díez o el emergente Manu Apeh, debía ser suficiente para encarrilar sin sobresaltos la clasificación. Pero no fue tan fácil.

De hecho, el técnico tuvo que tirar de titulares habituales en Liga para reconducir una eliminatoria que se empezó a torcer en la segunda parte. Para empezar, metió a Elady justo tras el descanso, y poco antes del gol del Ibiza echó más madera con Mollejo, Gallego y Alexandre. Se habían ido al banquillo Rubén y los más jóvenes, Thierno, Ethyan y Félix Alonso.

Paradójicamente, el Tenerife más potente se encontró en el momento más crítico a los 10 minutos del inicio del segundo tiempo. El gol local obligó a los blanquiazules a pisar el acelerador para evitar un hola y adiós a la Copa. La reacción quedó ahogada en un tramo en el que el equipo de Ramis jugó acelerado, con demasiadas prisas, como si quedara menos tiempo en el cronómetro. Fueron sus peores minutos, sin que los anteriores tampoco fueran ejemplares: imprecisiones, falta de claridad y continuidad, poco fútbol... Los aliados perfectos para un Ibiza que se sentía seguro.

Pero había que insistir. Al Tenerife no le quedaba otra. Era cuestión de invadir el campo contrario, de agitar el partido en la zona en la que realmente se podía crear peligro. Así llegó el gol del empate. Un balón largo a Apeh se convirtió en un penalti dudoso por la caída del nigeriano en el área local. García Verdura lo tuvo claro. Tampoco hubo manera de dar marcha atrás, ya que en esta ronda de la Copa del Rey no se aplicó el videoarbitraje. Habían pasado solo 8 minutos del mazazo del tanto ibicenco y Míchel no desaprovechó la oportunidad para volver a meter al Tenerife en la eliminatoria. Con el 1-1 en el 64’, ya era otra cosa.

La siguiente meta consistió en impedir la prórroga, por aquello de acortar los plazos y el desgaste con el partido de Liga ante el Cartagena a la vuelta de la esquina. Así, el Tenerife puso todo su empeño en anotar el segundo antes del minuto 90. Aplicó la misma fórmula, la del ataque por acumulación más que por calidad. Lo cierto es que no generó demasiado. Uno de los mejores del Ibiza, el Contreras, tapó un remate cercano de Elady (70’), y Apeh disparó muy alto un cuarto de hora más tarde. Una producción escasa para un Tenerife al que le costó hallar el camino frente a un Ibiza conforme con entrar en el tiempo extra.

El alargue llegó como un castigo para los visitantes y una oportunidad para un Ibiza que empezaba a notar el cansancio. El guion se mantuvo. El Tenerife llevó el peso del juego y manejó la posesión dispuesto a encontrar alguna rendija en la defensa rojiblanca. A falta de juego elaborado, las acciones a balón parado surgían como posibilidades para decantar el partido. Pomares probó suerte en una de ellas, pero no dirigió bien su disparo (96’). A los tinerfeños les quedaba la esperanza de tener el premio a la insistencia. Y así fue. Superado el minuto 100, Víctor Mollejo cazó un balón despejado por Contreras y desatascó el partido, en una acción en la que el Ibiza protestó por un supuesto fuera de juego del jugador toledano. Nada.

Pero el sufrimiento no terminó ahí. El Ibiza se volcó a por el empate al borde del final y estuvo cerca de lograrlo. Sergio salvó al Tenerife tras un disparo de Ramón. Nadie dijo que iba a ser fácil. ¿O sí?

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