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Mal partido, buen resultado

El Tenerife supera con sufrimiento al colista, el Alcorcón, gracias a un gol de Apeh, debutante esta temporada como titular l El equipo blanquiazul llega a los 30 puntos y recupera el tercer puesto de la clasificación

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CD Tenerife - AD Alcorcón Carsten W. Lauritsen

En junio, pase lo que pase al final de la Liga, casi nadie se acordará de cómo le ganó el Tenerife al Alcorcón una tarde de noviembre como la de ayer. Seguro que sí lo hará Emmanuel Apeh, quien no solo fue la sorpresa en la alineación titular, sino que marcó el único gol. Lo que queda de un partido sin mucha más historia es que el Tenerife conquistó su noveno triunfo de la temporada, el quinto en el Heliodoro Rodríguez López, y que con sus 30 puntos recupera el tercer puesto de la clasificación. Queda abierto el debate sobre si el equipo ha ido perdiendo frescura en su juego y si, en el caso de que así sea, se trata de algo pasajero.

No siempre va a ganar como hace cuatro jornadas, por 4-0 al Burgos, o a dar un nivel convincente a pesar de perder, como ante el Éibar. El aviso de que la visita del colista de la categoría no iba a ser garantía de éxito, estaba más o menos claro. De hecho, estos encuentros son los que se suelen trabar. Y así fue. La cuestión es que la espesura en la que se vieron envueltos los blanquiazules no pareció estar provocada por un Alcorcón que, sin ser contundente en defensa ni verdaderamente inquietante en ataque, regaló los tres puntos. Lo hizo con un error defensivo que explica por qué es el último de la tabla, con solo 8 puntos sumados. En el minuto 55, el central David Fernández falló en el despeje de un centro lateral de Mellot y le sirvió en bandeja el gol a Apeh. En su segunda temporada en el club, el nigeriano pudo celebrar, al fin, un gol en Liga con el representativo. Lo logró el día en el que nadie –salvo Ramis– contaba con su presencia en la alineación. Y no era para menos. Solo había intervenido en dos partidos, en Valladolid y Almería, siempre como reserva, y no jugaba desde el 24 de septiembre. Y de nueve jornadas conformándose con estar entre los convocados, pasó a jugar de inicio ayer ante el Alcorcón. Aunque a Ramis le encajara la idea de atacar con dos nueves, Apeh y Enric Gallego, probablemente influyó el inconveniente de que Shashoua llegara al partido condicionado por unas molestias físicas –no jugó–. Por unas cosas o por otras, el técnico optó por prescindir de la figura del mediapunta para buscar el gol con dos atacantes de un corte parecido, el nigeriano y el catalán.

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CD Tenerife - AD Alcorcón Carsten W. Lauritsen

La apuesta no tuvo el efecto deseado, independientemente de que Apeh lograra el único gol. Y es que el Tenerife de la primera parte no se pareció al de las mejores tardes, a ese equipo con una cierta velocidad en el juego, fútbol por dentro y por fuera, alternativas, profundidad, la imaginación de Shashoua... El juego directo hizo poco daño y el plan de que Elady y Mollejo fueran más interiores que extremos funcionó a ratos ante un Alcorcón que sufrió menos de lo esperado para alargar su esperanza de, al menos, sumar un punto. Hasta el intermedio, Apeh activó algún que otro demarque en velocidad y llegó a pisar el área, pero no siempre eligió bien. Por su parte, Gallego intervino incluso menos. Ni a él ni a su compañero le llegaron balones claros para que pudieran sacar a relucir su oficio de rematadores, uno más que otro. Ahí faltó que el equipo abriera el juego por las bandas con la incorporación de los laterales, recurso poco explotado ayer, aunque Mellot se animó a meter algún que otro centro, como el que acabó con el tanto de Manu Apeh.

El arranque fue toda una tarjeta de presentación de un partido que ya estaba siendo y que iba a ser flojo. Los minutos pasaron sin que ocurriera nada relevante. Al Tenerife le costó hacerse con un control que solo tuvo por momentos. En el primer cuarto de hora, solo una caída de Sergio González en el área visitante, por un encontronazo con un defensa, llamó la atención de los casi 12 mil espectadores que acudieron al Heliodoro.

Hasta el minuto 16 no se registró algo parecido a un tiro a puerta. En realidad fue un centro desde un costado de Mollejo que se fue envenenando y que obligó a Jiménez a intervenir con apuros.

Poco después surgió otro pico de interés dentro de un encuentro plano; por un motivo diferente, el derribo de Apeh al borde del área. Aunque merodeó la duda de si había sido penalti, las imágenes demostraron que la falta se había producido por detrás de la línea. El encargado de intentar superar la barrera, y al jugador tumbado en el suelo, fue el Elady, sin la puntería suficiente para marcar (19’).

Con más intención que claridad de ideas, el Tenerife le iba ganando terreno a un Alcorcón que había salido con la idea de tener el balón y frenar a su oponente a base de interrupciones y faltas –se cargó de tarjetas al principio–. El siguiente en probar suserte fue Aitor con una volea desde la frontal del área que se marchó fuera (22’).

Del Alcorcón había pocas noticias en la fase ofensiva, situación que cambió con un remate picado del exblanquiazul Zarfino tras un despeje en corto de Soriano. Los de Fran Fernández procuraban estirarse de vez en cuando con aperturas a las bandas y centros.

Lejos de que el desarrollo del partido llegara a la categoría de intercambio de golpes, el Tenerife dispuso de su ocasión más clara pasada la media hora cuando Álex Muñoz no dirigió bien un remate cercano al portero tras un pase lateral (32’). Este acercamiento no terminó por desatascar el partido. El duelo volvió a entrar en un tramo denso, incluso con signos de desajustes en la presión, tal como mostró Gallego al insistir en corregir a Apeh. El Alcorcón viajó tranquilo hacia un descanso que llegó justo después de un disparo a las nubes de un desacertado Elady.

La pausa le brindaba al Tenerife la oportunidad de realizar correcciones para desbloquear un partido que se encaminaba peligrosamente hacia el pinchazo, sospecha que no desapareció con otra fría entrada del equipo al campo. En la reanudación, fue el Alcorcón el primero que se aproximó el gol, en concreto, con un lanzamiento de Gorostidi cercano al poste.

Tuvieron que pasar casi 10 minutos para que el Tenerife diera una respuesta. Lo hizo, al fin, con una jugada más o menos elaborada. Tras recibir de Apeh, Aitor conectó con Álex Muñoz quien, entrando por la banda izquierda, golpeó el balón sin que el resultado fuera ni un disparo ni un pase que, aún así, intentó cazar Elady. Un cambio de dirección con efecto sorpresa, una fórmula que aplicó poco un Tenerife que, sin hacer gran cosa, estaba picando el 1-0. En circunstancias normales, el centro de Mellot desde el costado derecho habría quedado en nada, pero David Fernández se empeñó en que un balón que tuvo que despejar con facilidad se convirtiera en una asistencia a Apeh. El nigeriano no hizo más que desenvolver el regalo y reivindicarse como jugador válido en la plantilla. Poco después fue sustituido en medio de la ovación del público, la primera que recibe. Ya era hora.

Con el 1-0, el Alcorcón no tuvo otra alternativa que dar un paso al frente, dejando más espacios y dando pie a la posibilidad de que el partido terminara de romperse. Ramis trató de potenciar esa ventaja metiendo en el campo a los peloteros Rubén Díez y a Míchel, pero ni siquiera así consiguió que el Tenerife tuviera el control del partido. Es más, el Alcorcón empezó a generar ocasiones aisladas, primero con un buen remate de Marc Gual (62’), luego con otro de Al Badaoui (71’), de nuevo sin puntería, a continuación con un chut de Zarfino dentro del área anticipándose a la defensa (73’), con un cabezazo flojo de Gorostidi (82’), una pérdida de Aitor mal resuelta por los delanteros en un tres contra dos... Balance preocupante, suficiente para temer por un resultado que probablemente habría sido otro en una Liga diferente, de esas en las que la dinámica no suma, energía que, en este caso, no ayudó a que Míchel ampliara la diferencia en un mano a mano con el guardameta ya en el alargue.

Lectura positiva: el Tenerife también gana sin jugar bien. Y ahí sigue. Vuelve a ser tercero con la ventaja de jugar en casa el domingo que viene ante la Real B.

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