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El Tenerife impone su ley

Vuelve a ganar tras dos derrotas seguidas y suma su cuarto triunfo a domicilio | Elady Zorrilla firma su primer doblete como blanquiazul | El CD Leganés anota el 1-1 con un gol incomprensiblemente validado por el VAR

Álex Bermejo le gana el salto a Tarín, central del Leganés, en una jugada del partido de ayer en Butarque. LaLiga

Un triunfo como el de ayer en Leganés es de esos que tienen un valor añadido. Después de dos jornadas sin sumar, por las derrotas en el derbi y ante el Eibar, al Tenerife le convenía volver a estar a la altura de un equipo de playoff –es lo que ha sido desde que comenzó la temporada–, al menos en lo que a resultados se refiere. Y no falló. Lejos de mostrarse temeroso por la amenaza de una posible mala racha con consecuencias por descubrir, pisó el césped de Butarque con personalidad y ambición. Sumó su cuarta victoria en campo contrario –ya había vencido antes en Fuenlabrada, Valladolid y Huesca, todo un récord a estas alturas–, siendo un conjunto reconocible, dominando a su manera, sacando su pegada y, esta vez, superando el contratiempo de un gol incomprensiblemente validado tras el visto bueno del VAR.

Al margen del resultado y de los dos goles de Elady, lo más llamativo del partido fue la secuencia del único tanto del Leganés. Ya en la segunda mitad (64’), un centro de Rubén Pardo procedente de una falta lateral fue rematado de cabeza al fondo de la portería por el local Sergio, aparentemente en fuera de juego. No es que estuviera descolgado por delante de la defensa, pero sí lo suficientemente adelantado como para, a simple vista, justificar que el asistente levantara la bandera. Pero la jugada dio un giro inesperado cuando intervino David Pérez Pallas en la sala de videoarbitraje. Tras el correspondiente trazado de líneas y de unos interminables tres minutos, el colegiado principal, Óliver de la Fuente Ramos, señaló el centro del campo dando por bueno el gol. Lo cierto es que las imágenes congeladas del instante del remate de Sergio le dan la razón al asistente que marcó el fuera de juego. No sorprende que Ramis dijera tras el partido que estaba «preocupado» con lo que había pasado.

El empate había llegado en un momento delicado para el Tenerife, no por una deficiente respuesta a raíz de una salida más impetuosa del Leganés tras el descanso, sino porque le daba alas a un rival que apenas había encontrado la manera de abrirse camino en la zona de peligro defendida por Juan Soriano. Pero los blanquiazules tuvieron la capacidad de soportar el arreón de los locales, nada agobiante a pesar de esta situación, y volver a domar un partido abierto que todavía les reservaba la oportunidad de resolverlo a su favor.

Aunque por momentos fue un encuentro igualado, y a pesar de que tras el 1-1 un triunfo que parecía claro empezó a difuminarse, el desenlace fue justo con un Tenerife que consiguió imponer su ley, como en tantos partidos de esta temporada. Puede que también le ayudara el momento en que está un Leganés que llegó a la duodécima jornada situado en puestos de descenso –ahí continúa–, un equipo con dudas, inmerso en una de esas dinámicas en las que casi nada sale bien.

Para marcar terreno desde el inicio e intimidar a un adversario tan necesitado, el Tenerife no tardó en coger las riendas. En realidad, salió mejor que un Leganés con pinta de equipo en problemas. Los madrileños insistieron con su último cambio de sistema, de tres centrales y dos carrileros. Fútbol previsible en ataque y bloque defensivo vulnerable. Justo lo que le viene bien a un Tenerife que precisamente es todo lo contrario. Pese a las dos recientes derrotas, no deja de ser un conjunto que compite, que sabe leer lo que pide el juego, que cuenta con el punto de calidad suficiente para generar peligro... Apenas falla atrás y muerde arriba.

Desde que el balón empezó a rodar, los de Ramis entraron en escena decididos, teniendo claro el guion que debían seguir ante un Leganés que perdió al tinerfeño Bruno, sustituido en el minuto 24, por unas molestias. A esas alturas ya había marcado Elady el 0-1, de nuevo asumiendo el papel de delantero centro y, una vez más, sacando un alto rendimiento a sus apariciones. Puede que el jienense no vaya a terminar la Liga como el máximo anotador de la categoría, pero tiene gol. Las pelea, lo hace con intención. Si otras veces había anotado de cabeza o incluso de falta directa (derbi), ayer aumentó su repertorio con oficio para resolver un mano a mano con el portero. Eso sí, gran parte del mérito del 0-1 estuvo en un perfecto pase de Shashoua –detalles de genialidad, como un taconazo a Shaq–, que condujo desde el centro, percibió una fisura en la línea de tres centrales y coló por ahí el balón siguiendo la carrera de su compañero. Era el primer remate entre los tres palos de un Tenerife que ya había avisado con un cabezazo de Elady, sin la potencia necesaria y culminando una conexión entre Shashoua y Shaq Moore, ayer titular por segunda vez en esta temporada tras serlo en el derbi. El lateral estadounidense fue, por momentos, un atacante más en el equipo tinerfeño.

Estaba siendo un partido de área a área, sin grandes noticias en el sector de verdadero peligro, algo que le interesaba más a los visitantes que a los locales, obligados a arriesgar y con un ojo puesto en el cronómetro. Con todo esto, el primer disparo del Leganés que generó una parada de Soriano se produjo cerca del descanso, sin que llegara a inquietar en exceso al guardameta sevillano, quien recibió un par de golpes al despejar por alto, primero tras chocar con Sergio y luego al hacerlo con su compañero Elady. Nada grave. Siguió jugando. De resto, lo intentó Gaku sin la puntería necesaria (21’) y también Pardo, aplicando algo de rosca a un disparo lateral de falta (25’).

El Tenerife jugaba a no cometer errores y a tratar de hacer daño con la mezcla de los interiores Rubén y Bermejo con Shashoua, dejando el carril libre para la subida de Shaq, sobre todo, o Álex Muñoz. Era cuestión de insistir, o de buscar alternativas como los balones largos, como el que le metió José León a Sam para asistir a Bermejo, que disparó fuera (43’). Con el 0-1 al descanso, los planes estaban saliendo a la perfección.

Esa tendencia se alteró levemente tras el intermedio. El Leganés no tenía otra opción que ser más agresivo, más intenso. Percutía con Randjelovic por la banda derecha y comenzaba a subir las pulsaciones de la defensa. Una acción personal de Fede Vico (51’) puso en alerta a los blanquiazules, que aguardaban en su campo con orden, atentos a la posibilidad de montar algún contragolpe fulminante. Este escenario no debió convencer del todo a Ramis, que trató de recuperar el control con la entrada en el campo de Aitor y Sergio González.

Aunque el gol del Leganés –del VAR– se produjo a continuación, el Tenerife había vuelto a recuperar el balón, a tenerlo más tiempo, de manera que no acusó tanto el golpe y mantuvo a raya al rival. Además, contó con argumentos para optar a un segundo gol, y lo logró con un centro de Mellot desde la banda derecha y una asistencia de Sergio, de cabeza, a un Elady que firmó un doblete –el primero– con un remate picado dentro del área. Suma y sigue.

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