Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

A prueba de golpes

El Tenerife derrota al Amorebieta jugando con un futbolista menos durante 50 minutos por la expulsión de Mellot | Los de Ramis llegan a tener dos goles de ventaja y acaban sufriendo para defender un 2-1

59

Partido de fútbol: CD Tenerife - Amorebieta María Pisaca

Un equipo que sabe sacar partido a los momentos de dificultad y que es ganador en días en los que el sacrificio está por delante de todo lo demás, tiene muchas ventajas. Hace 9 días, el Tenerife logró sobreponerse a una tempranera lesión –recaída– de Enric Gallego y a un gol del Huesca para terminar venciendo. Ayer, en un tipo de encuentro totalmente diferente, fue capaz de conservar su renta ante el Amorebieta pese a jugar más de 50 minutos con un futbolista menos por la expulsión de Mellot. Con este triunfo, el segundo de la temporada en el Heliodoro Rodríguez López, los blanquiazules repiten en el cuarto puesto de la tabla, empatados con el tercero, y se sitúan a un punto del segundo, el Sporting, y a dos del líder, el Almería. El sábado visitarán a la UD Las Palmas con un margen de tres.

Esa será otra historia. La de ayer demostró, una vez más, que el Tenerife es un equipo a prueba de golpes y que, en líneas generales, sabe sufrir. Un bloque que compite en cualquier circunstancia, en cualquier adversidad. Eso sí, en cierto modo, ese sufrimiento fue innecesario. En un partido áspero por la propuesta de un Amorebieta fuerte en defensa e inquietante por su fútbol directo, el Tenerife hizo lo más difícil, adelantarse al borde de la media hora aprovechando lo más parecido que tuvo hasta ese momento a un contragolpe. El 1-0, obra de Elady –culminando de cabeza una jugada con el sello de Rubén Díez, Alexandre y Pomares–, abrió nuevas expectativas dentro de un encuentro trabado, sin ritmo ni continuidad, incómodo para un Tenerife preparado para ponerse a la altura de esas dificultades, armado de paciencia para agarrarse a la menor oportunidad de elaborar y sorprender con transiciones rápidas, algo que apenas ocurrió. Pero ese alivio se tornó pronto en angustia. De repente, con la situación dominada, la llanura se volvió a convertir en una pronunciada pendiente. Solo 10 minutos después de lograr el 1-0, los blanquiazules tuvieron que asimilar la expulsión de un compañero. La doble amarilla a Mellot fue de esas que dejan en mal lugar al futbolista. En una temporada impecable y dentro de un partido que estaba en esa misma línea, el lateral cometió el error de dejarse llevar por un impulso, por una rabieta, y propició una segunda cartulina con una dura entrada que sonó a venganza por una falta que había recibido sin ningún castigo para el futbolista del Amorebieta.

El calentón de defensa francés no solo dejó al equipo con un jugador menos con 50 minutos por delante, sino que le impedirá participar en el derbi de este sábado. Pero como no hay mal que por bien no venga –sin el triunfo quizás no habría sido igual–, la inesperada salida del campo de Mellot permitió que el canterano David debutara con el primer equipo en un partido oficial. En circunstancias normales, con Shaq Moore en la convocatoria, el joven jugador ni habría estado en la lista, pero el estadounidense está concentrado con su selección y el destino quiso que David tuviera ayer su gran oportunidad. Lo cierto es que no la dejó pasar. Cumplió con creces.

El fútbol tiene estas cosas. Un partido que va en un sentido, da un giro en cuestión de segundos. La expulsión revitalizó a un Amorebieta metido en problemas y aparentemente sin un plan b que pudiera inquietar a su oponente. Cerca del descanso se produjo un intercambio de papeles. Los de Íñigo Vélez de Mendizábal trataron de aprovechar el desconcierto local para golpear, pero el balance fue de un par de disparos que no obligaron a intervenir a Soriano. Al descanso, preocupación para unos y esperanza para otros.

Esa pausa sirvió para que el Tenerife asumiera mejor la pauta a seguir. Ramis colocó dos líneas de cuatro y puso a Shashoua como único delantero para que tratara de generar algo de peligro. El equipo volvió al césped muy concentrado, procurando enfriar el partido y minimizar los daños del principal recurso del Amorebieta, los centros laterales. Ahora le tocaba a los visitantes llevar el peso del juego ante un Tenerife ordenado en su campo, dispuesto a proteger su ventaja y, por qué no, dar algún zarpazo en el área contraria. Así, los blanquiazules lograron que no ocurriera nada relevante durante casi 20 minutos. En realidad, lo evitó Soriano con el paradón de turno; esta vez después de un potente disparo de Larrucea. Pero no hubo mucho más. Buena noticia para sus intereses. Además, tuvo la capacidad y la suerte de que lo único destacado acabara con un segundo tanto a su favor. En una jugada ofensiva aislada, un saque de esquina, Irazábal levantó demasiado la pierna en su propósito de despejar un balón por el que también pugnaba Sipcic de cabeza. Pérez Pallas, árbitro del VAR, avisó al principal, García Verdura, quien, ante el clamor del público de que revisara la acción en la pantalla –«pítalo, pítalo...»–, se acercó a la banda, miró el monitor y, haciendo un rectángulo imaginario con las manos, señaló el punto de penalti. De la adversidad, el Tenerife había sacado una ocasión inmejorable para ampliar su renta. Shashoua tomó la responsabilidad y anotó su cuarto gol en esta temporada, el tercero seguido, engañando a Saizar, que había sustituido a Santamaría tras su lesión en la jugada del primer tanto.

El 2-0 tenía pinta de sentencia, aunque todavía faltaba casi media hora y el Tenerife continuaba con un futbolista menos. Solo quedaba aguantar el chaparrón de centros laterales de un auténtico especialista en estas acciones. Una y otra vez, el Amore metió balones en el área, acosó con su principal arma y, al fin, encontró un rematador en el minuto 69. Etxaburu conectó con la frente un centro desde la izquierda en medio de un fallo de marcaje de la defensa tinerfeña. El 2-1 podía dar lugar a cualquier cosa, sobre todo al empate, dada la insistencia visitante. Esa tendencia se mantuvo con el Tenerife cada vez más fiable en su papel de sufridor, ayudado por los cambios de Luis Miguel Ramis, y casi sin mirar a la portería contraria, solo con un lanzamiento de Mollejo y un par de córners. Así, los segundos fueron pasando y el Tenerife conservó su preciado botín. Ahora sí, que pase el derbi.

Compartir el artículo

stats