No hay dudas en el CD Tenerife: Luis Miguel Ramis debe ser el entrenador de la próxima temporada. Satisfecho con su trabajo, Juan Carlos Cordero iniciará próximamente las conversaciones para renovar al técnico tarraconense y comenzar a planificar el ejercicio 21/22 con todas las garantías. Lo que suceda de aquí a final de temporada no será, por tanto, determinante de cara a una decisión ya tomada.

Solo un hipotético desencuentro, improbable a estas alturas, daría al traste con las intenciones del club de mantener a su entrenador. Una palabra ronda, desde hace tiempo, la cabeza de los dirigentes blanquiazules: estabilidad. Después de tres directores deportivos y siete entrenadores en tres años, la apuesta pasa por mantener los objetivos ambiciosos sin buscar una revolución cada pocos meses en puestos clave.

Ni los resultados más recientes, antes de la victoria contra el Sporting de Gijón, ni el juego del equipo han supuesto una merma en la confianza depositada en el actual inquilino del banquillo blanquiazul, de quien convence tanto su manejo del grupo como su capacidad para revitalizar a un equipo hundido y sin timón cuando aterrizó en la Isla allá por el mes de noviembre. Es más, se valora su versatilidad para adaptarse a un modelo de fútbol que, sin ser su preferido, es el que mejores prestaciones puede ofrecer en este Tenerife.

“¿Cómo no me va a gustar seguir en la Isla, en esta ciudad? Es especial para mí por muchas razones. El presidente me ha dicho que está contento con nuestro trabajo. Hablo a menudo con él”, había dicho Ramis a principios de marzo. Avaló esas declaraciones Miguel Concepción en la semana previa al derbi: “Hay predisposición por las dos partes”. Es más, se animaba incluso a encontrar aristas positivas al acuerdo como que “con el tiempo que lleva nos daría un proyecto con cimientos, sin tener que partir de cero”.

Desde ese punto de partida, bastaba encontrar el momento. Y está próximo. La intención de Cordero es esperar a que el conjunto blanquiazul se aproxime a los 50 puntos, cantidad estimada para garantizar la permanencia en la Liga Smartbank, antes de abrir el melón de la renovación. Con 44 puntos después de la victoria del pasado viernes, esta circunstancia podría darse ya a partir de la próxima semana. En ella, el Tenerife afronta tres encuentros: la doble visita a Cartagena y Miranda de Ebro y el choque en el Heliodoro con el Castellón. Si todo va bien, no habría que esperar más.

Otra cosa es el anuncio del acuerdo, para el que no hay fecha definida. Tampoco las interioridades del nuevo contrato, aunque Ramis dio alguna pista sobre sus exigencias en las primeras ocasiones en que fue cuestionado por su continuidad. “Hay aspectos que debemos valorar. Vengo con tres personas, que tienen familia, y siempre hemos consensuado cada paso que hemos dado en nuestra carrera”, deslizó en su momento. Se refería a una mejora contractual en las condiciones de sus ayudantes: Josema Gil (segundo entrenador), Miguel Ángel Fernández (preparador físico) e Iván Madroño (analista).

No será el único extremo tratado durante las negociaciones, en las que el proyecto deportivo también tendrá una importancia capital. No obstante, los contactos en este sentido son frecuentes entre el director deportivo y el preparador tarraconense. Se entienden y no resultará tan difícil encontrar un rumbo común en este apartado. Eso sí, Cordero deberá aportar luz sobre la situación prevista para el próximo ejercicio en función del tope salarial que prevé manejar la entidad insular.

En este mes de abril, como ya es norma habitual, los clubes envían a LaLiga sus previsiones y se sientan las bases del próximo curso. Luego se van estableciendo matices en lugar de variables que se dan con posterioridad como la clasificación (15% de los derechos televisivos se reparten por puestos), los traspasos o el ticketing (entradas y abonos), que dependerá de la situación pandémica y del aforo que se permita en los estadios a partir de agosto. Será un punto de partida para evaluar las posibilidades en la 21/22.

Ruiz: una renovación ganada a pulso

En la hoja de ruta de Juan Carlos Cordero hay otras renovaciones. Le gustaría ampliar el contrato de valores como Álex Muñoz o Samuel Shashoua, pero ambos han pedido repensar la situación antes de tomar una decisión. El primero, además, ya está siendo vigilado por varios conjuntos de Primera y quiere manejar la alternativa de dar el salto de categoría este mismo verano si la operación es buena para ambas partes. En el caso del extremo inglés, se espera un acuerdo en los próximos meses. Pero ambos futbolistas tienen contrato en vigor para la próxima campaña, algo que no sucede con tres de los capitanes. El que peor lo tiene es Suso Santana, cuyo protagonismo ha menguado de forma considerable desde la llegada de Luis Miguel Ramis al banquillo. El propio jugador ya asume que podría estar viviendo sus últimos meses como tinerfeñista, aunque sueña todavía con alargar la estancia en el equipo de su vida una temporada más. Está más cerca de lograrlo Carlos Ruiz, que partía como el último de la fila en la posición de central y ha vuelto a ganarse el puesto. En el mes de julio cumplirá 38 años, pero sus prestaciones no se han visto reducidas. En el vestuario blanquiazul consideran justísima su continuidad por noveno año consecutivo en el CD Tenerife. La duda es Dani Hernández, que ha sido titular con el actual técnico. Pero su posición era una de las llamadas a ser remodeladas profundamente este verano. Lo normal, incluso, es que Jon Ander Serantes tenga partidos en la recta final del Campeonato para evaluar la conveniencia de su continuidad. Después de firmar en el mercado de invierno hasta el 30 de junio, no ha podido estrenarse. Pero hay confianza en su nivel. Los próximos meses serán movidos para un Cordero que ya tiene nombres apuntados en su agenda para acometer fichajes. Y también, porque no todo iba a ser bueno, más de un descarte decidido.