Estuvo media campaña en el paro, esperando una oportunidad en Segunda cuando salió del Tenerife. Nunca llegó. Decidió entonces volver a casa y jugar en Segunda B con el Logroñés. Le ha salido bien. Luce el brazalete y defiende ahora la conquista.

Iñaki Sáenz dio un paso atrás para coger impulso y regresar al fútbol profesional. Lo hizo en casa, ascendiendo a la UD Logroñés y convirtiéndose en uno de los capitanes de la plantilla riojana. Ahora le toca defender una conquista que está en peligro por una racha nefasta: una victoria en las últimas 19 jornadas. “No estamos teniendo suerte, la primera vuelta fue muy buena, y eso es lo que nos ha dado el colchón suficiente, para, pese a esta mala racha, no estar metidos en descenso”, sostiene.

Pero el pasado martes rondaron la victoria en Ponferrada. “Tenemos la sensación de estar vivos, somos un equipo muy competitivo”, advierte Iñaki que el próximo sábado se enfrentará a su exequipo, al que ya fue capaz de ganar en el Heliodoro. “El Tenerife ha cambiado mucho”, deja claro antes de que le pregunten por su condición de resucitamuertos porque “es un tópico, algo que se escucha en todos los equipos a los que vas”.

Por eso se queda con lo que le transmite ahora el conjunto insular, “al que ha cambiado bastante Ramis y ha mejorado muchísimo”. Será “difícil”, por tanto, plantarle cara en el Nuevo Las Gaunas, pero el Logroñés no está para escoger cuándo puede sumar los tres puntos y tiene que acabar ya con la racha. En El Toralín casi lo consigue y con dos goles del lateral izquierdo. “Estoy contento por los goles, pensaba que iban a servir para sumar los tres puntos, pero al final no pudo ser. Incluso pudimos perder por ese penalti que el árbitro fue a revisar. Sabes que cuando van a la pantalla del VAR a ver un penalti, suelen pitarlo. Menos mal que esta vez no fue así”, comenta el riojano.

Su salida del Tenerife no le ha restado cariño a su exequipo, al que trata de seguir siempre que puede y ve sus partidos. Su carrera se paró unos meses, pero siempre tuvo claro cómo continuaría. “Cuando me quedé sin equipo en Segunda, tenía claro que si me iba a Segunda B, me iba a marchar a jugar a casa”, recuerda dando importancia al ascenso logrado la pasada campaña. Es eso lo que defiende Iñaki junto a sus compañeros, entre los que se encuentra el tinerfeño Nano Mesa. “Ya sabemos cómo es y lo que nos puede dar. Tiene muchas ganas, se vacía en el campo y nos está ayudando mucho”, asegura. El delantero llegó en el mercado de invierno y el lateral riojano se ha volcado con él para hacerle la vida más fácil en Logroño, donde está encontrando los minutos que necesitaba.