Fran Sol remata de cabeza sobre el marco de Vallés en el derbi de la primera vuelta en el Estadio de Gran Canaria.

El CD Tenerife de Luis Miguel Ramis se ha convertido en un equipo solvente, donde la seguridad defensiva y el trabajo de todos los jugadores en los momentos sin balón le han hecho mejorar y conseguir resultados en jornadas anteriores. Saben trabajar los partidos, los hacen largos para que en determinados momentos aparezcan jugadores a nivel ofensivo, casos de Valera y Shashoua y aporten un cambio en la velocidad del juego de ataque que les han hecho “romper” muchos partidos en los minutos finales de los mismos. Además las acciones a balón parado, tan importantes en este deporte, son fundamentales en el plan que tiene Ramis para el Tenerife.

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Fase defensiva.

El equipo plantea un bloque alto en el inicio de saque de portería del rival, para luego situarse en un bloque medio-bajo cuando el rival consigue iniciar en corto y circular el balón. El equipo tiene una idea clara y es permitir que el rival tenga la posesión del esférico para intentar recuperar el mismo en zonas establecidas, a base de acumulación de jugadores y ayudas defensivas y, a partir de ahí explotar los espacios que vacía el rival.

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Fase ofensiva.

Es en los momentos con balón donde el equipo plantea más dudas. Son acciones sencillas, de pocos pases y con profundidad. Desde el inicio, los movimientos de los jugadores son ejecutados para favorecer el despliegue de los laterales a campo contrario. Aquí es donde creo que el equipo tiene un déficit, ya que una vez llegado este momento y si el lateral no tiene opciones de progresar o de centrar, el equipo no tiene soluciones como por ejemplo un 2 contra 1 de su compañero de banda o una aparición de un mediocentro por pasillos interiores rompiendo líneas. En los momentos de pérdida del balón por parte del rival, la idea también es clara. Intentan llegar lo antes posible explotando los espacios que el rival concede al destaparse en ataque. Son continuos los movimientos de ruptura de Fran Sol a banda, aunque no son efectivos al estar muy alejado de la portería.

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Ofensivas a balón parado.

Es otro de los aspectos muy bien trabajados por el cuerpo técnico. Desde los córners, pasando por las faltas laterales o frontales y finalizando en los saques de banda. El equipo tiene riqueza en estas situaciones. Se han visto acciones directas como el arrastre de jugadores para que aparezcan Carlos Ruiz o Sipcic en el primer palo u otras donde llega Fran Sol en el punto de penalti y Alex Muñoz fuera del área. O indirectas, situando dos jugadores en zona de balón y sacando en corto para que una segunda acción cree desajustes en el rival.

Desde mi punto de vista y aunque no se le haya dado la importancia que merece, tener preparado un saque de banda en largo demuestra que el cuerpo técnico dedica tiempo y análisis a estas acciones y sabe en qué momento y contra qué rival se pueden llevar a cabo.

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Defensivas a balón parado.

Aquí el equipo puede mejorar aún más. Posee jugadores con capacidad para defender envíos aéreos directos, además de tener un portero con altura, pero son más los momentos de desconcentración, además de poder buscar alternativas para defender ciertas acciones de ataque del rival, los que hacen que el equipo sufra en demasía en estos instantes.

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El rival.

Por su parte, la UD Las almas maneja otros registros. Su modelo de juego va enfocado a ser protagonista con el balón. Utiliza jugadores que quieren participar con él y sus problemas no proceden del ataque, sino de la defensa. El equipo defiende con balón. Esta idea propia de los equipos que buscan poseer el esférico, hace que la Unión Deportiva quiera defender en campo contrario mostrándose agresivos y presionando en el inicio del contrario. Esto hace que el equipo separe sus líneas y aparezcan muchos espacios, los cuales le provocan desajustes y duelos que pierden en muchas ocasiones ante la igualdad numérica que se produce. Los momentos con mayores carencias para la Unión Deportiva son aquellos en los que pierde el balón en campo contrario, ya que al proponer un juego ofensivo y desplegar seis-siete jugadores en ataque, las transiciones ataque-defensa no son eficaces debido a los espacios y al número de jugadores que deben defender. Son estas situaciones donde la estructura defensiva presenta sus mayores defectos.

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El partido que espero.

Siempre hablamos que estos partidos son diferentes, que por muy acusados que tengan los equipos sus modelos de juego, el factor mental influye en estos encuentros. Es cierto, pero esta vez los jugadores se van a encontrar un estadio Heliodoro Rodríguez López sin público, factor determinante estos derbis. Creo que el equipo que desarrolle mejor su idea sobre el césped será el ganador. No hablo de los puntos en juego, sino de plasmar su plan.

Confío en ver un CD Tenerife con las líneas juntas, con continuas ayudas defensivas y con mucho trabajo, compromiso y solidaridad. Espero un equipo local que permitirá a la UD Las Palmas tener la posesión de balón, desgastarse y acechará el momento para atacar sus debilidades en defensa, así como el momento idóneo del encuentro para cambiar el ritmo al mismo.

Por su parte aguardo a una UD Las Palmas con dinamismo, con posesión de balón, con trabajo, queriendo ser sólida en defensa y no permitir errores pasados en esta parcela, tanto individual como colectivamente, pero la elección y continuidad que tiene en su modelo en ataque fomentará que quieran llegar a la victoria a través de juego ofensivo y del fútbol combinativo. Los banquillos serán importantes, tanto desde la parcela de los entrenadores como de los suplentes. Elegir el momento adecuado para los cambios y acertar en las sustituciones durante el encuentro serán, a mi entender, llave para la consecución del objetivo final.

Un partido que es motivo de fiesta para el fútbol canario. Un encuentro que nunca deja a nadie indiferente y que nos dejará desde el nivel táctico y debido a los dos estilos opuestos muchos aspectos que analizar.

(*) Entrenador nacional