Sensación de alivio, de haber encontrado un camino. Después de tres derrotas seguidas y del trago amargo del cambio de entrenador, la plantilla del Tenerife compensó ayer en Albacete tantas tardes de angustia. “Espero que sea un punto de inflexión para que sigamos creciendo y vayamos consiguiendo resultados que nos lleven a una posición mucho más cómoda que en la que estamos todavía”, contó uno de los titulares, Carlos Ruiz.

El central, una de las novedades en la alineación, opinó que el Tenerife ya ha entrado en la senda que “debe seguir”; entre otras cosas porque el blanquiazul es ahora un equipo que “concede poco”, tal como pasó ayer, y tiene argumentos para generar peligro en el área contraria. “Nos estaba costando materializar las ocasiones que creábamos, pero en este partido la gente de arriba ha dado un paso adelante y marcamos dos goles”.

El primero en tener esa iniciativa fue un Samuel Shashoua que anotó en el Carlos Belmonte su primer gol como blanquiazul. “Es un día muy bonito para mí y para el equipo, porque conseguimos una victoria fuera de casa que nos merecíamos por el trabajo que hacemos todos los días”, manifestó el inglés en los medios de comunicación del Tenerife. “Es mi primer gol en el fútbol profesional, llevaba tiempo esperando esto y me sentí increíble”, reveló Shasoua, quien no tuvo dudas en el momento de disparar a puerta. “Sabía que quería poner el balón fuera del lado del portero y buscar la esquina, y salió todo bien”, apuntó.

En cierto modo, ese acierto le sirvió para reivindicarse tras una primera temporada en el club en la que, por culpa de unas molestias en la espalda, no pudo participar ni un minuto en la competición. “Siento el apoyo de la afición y estoy muy agradecido porque esto te da confianza y alegría. Me siento cómodo aquí después de un año muy duro y malo. Cuando meto un gol como este, me siento mucho más feliz de lo normal”.