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Liga Endesa

La despedida a La Laguna Tenerife 25/26: en pie para decir adiós a un equipo de época

Con la agridulce sensación de repetir semifinales, pero a la vez cayendo en casa –y más habiendo tenido cerca el forzar un cuarto choque– ayer se dijo adiós al curso 25/26... y quizá también a un equipo irrepetible para el canarismo.

La Peña San Benito y parte de los aficionados despiden al CB Canarias 25/26.

La Peña San Benito y parte de los aficionados despiden al CB Canarias 25/26. / Arturo Jiménez

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Carlos García

Carlos García

Santa Cruz de Tenerife

A falta de poco menos de un minuto para el final, y con 76-85 en el electrónico, Marcelinho Huertas cometía una pérdida con la que se terminaban de enterrar las escasas opciones del CB Canarias para optar al triunfo y alargar así la serie de semifinales de Liga Endesa contra el Barça. Ahí algunos optaron por levantarse y enfilar la puerta de salida. El resto de los más de 5.000 aficionados presentes ayer en el Santiago Martín también se puso en pie, pero no para evitar aglomeraciones en su marcha, sino para honrar con una merecida despedida a su equipo.

Aaron Doornekamp se despide de un aficionado tras el partido del sábado.

Aaron Doornekamp se despide de un aficionado tras el partido del sábado. / Arturo Jiménez

A la altura del Valencia Basket

Acción tan espontánea como merecida, acompañada de un caluroso y continuado aplauso, para el plantel aurinegro. Ese afecto podría parecer, en frío, hasta contradictorio e inexplicable, tanto por la decepción del momento y también porque el cuadro tinerfeño había saldado con derrota sus últimos seis compromisos en el recinto de Los Majuelos. Pero esos datos ayer no tuvieron la más mínima relevancia. Pesaron mucho más, y con diferencia, los logros globales de un conjunto que por segundo año consecutivo se había colado en las semifinales. Algo de lo que solo puede presumir el Valencia Basket.

Pero esas palmas, acompañadas con el clásico cántico de ¡Esto sí que es un pedazo equipo!, así como vítores al técnico, fueron también el reconocimiento a algo más que el basket dejado por un CBCanarias 25/26, que arrancara su andadura a finales de septiembre. Esa mención llevaba implícita un pálpito. El de que el Canarias 26/27 poco o nada se parecerá al que todos reconocen... por mucho rock and roll que se haya tocado de las últimas semanas. Giro de 180 grados que podría llegar por toda la rumorología que ha corrido recientemente y también por un ciclo que inevitablemente, y por cuestión de edad, parece condenado a tocar a su fin. Un periodo que dio comienzo en el verano de 2019 tras una revolución total de una plantilla en la que solo sobrevivió Tomasz Gielo –ayer en el palco–.

Señales de un cambio de ciclo

Aquella vez la sacudida vino tras otro ciclo agotado y después de no clasificarse para un playoff que parecía en la mano. Ahora, manda el desgaste. El que ha admitido sufrir Txus Vidorreta, o el inexorable paso de la edad para varios jugadores como Marcelinho Huertas –pese a anotar más que nunca– y Aaron Doornekamp –autor de cuatro triples para superar la barrera de los 600 en la ACB–. También con la incógnita de no saber si Gio Shermadini podrá volver o no a jugar más tras la arritmia que le ha descabalgado de este tramo final de temporada. Incluso por la más que posible no continuidad de Patty Mills. Por mucho que se aceptara que el australiano era una especie de Cenicienta cuyo paso por la Isla ha sido tan de cuento como efímero.

Como si hubiera habido una victoria

Por ello, y a pesar de que todavía no ha habido un anuncio explícito de lo que ocurrirá con auténticas leyendas, algunos detalles invitaban a resignarse al adiós para siempre. Signo como que todo el plantel –staff al completo incluido– cantara el riqui-raca o celebrara con la grada al ritmo de las palmas. Rituales solo reservados para las victorias. Este sábado no la hubo. Pero quizá hacer como sí se hubiera producido fue la decisión justa para recordar de la mejor manera posible a esta plantilla. Ponerse en pie era lo menos que podía llevar a cabo una afición que siempre estará en deuda con un equipo de època y que seguramente sea único para el canarismo

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