El jugador de La Laguna Tenerife, Patty Mills, se inspiró en el pueblo guanche para liderar la victoria ante el Real Madrid
"Jugamos por una Isla construida por gente que aprendió a resistir; esta noche, cuando el partido se ponga difícil, eso es lo que seremos", escribió el australiano a un conocido unas antes del partido decisivo en el que anotó 29 puntos

Patty Mills, durante su visita a Anaga. / BalaPat8

Anaga y el pueblo guanche fueron la inspiración de Patty Mills para conducir a La Laguna Tenerife hacia el triunfo frente al Real Madrid. “Jugamos por una Isla construida por gente que aprendió a resistir. Esta noche, cuando el partido se ponga difícil, eso es lo que seremos”. Así rezaba una parte del inspirador y premonitorio mensaje de texto que la superestrella del baloncesto compartió en confidencia con un conocido poco antes del tercer duelo de cuartos de final de la Liga Endesa entre el Canarias y el gigante blanco.
Ese en el que los chicos de Vidorreta sacaron de la pista a los de Scariolo. Ese en el que Mills anotó 29 puntos en menos de 20 minutos en la pista. Ese, también, en el que el australiano se fundió con Marcelinho Huertas en un abrazo que quedará para siempre grabado en la retina de la afición canarista.
José Farrujia, el confidente de Patty Mills
Tampoco olvidará José Farrujia su sorpresa al recibir la comunicación de Mills solo unas horas antes de la que acabó siendo una inolvidable noche. Este arqueólogo e historiador, que ejerce como profesor en la Universidad de La Laguna, explica con orgullo a EL DÍA que el texto que leyó con asombro es “pura poesía y pura sensibilidad hacia nuestra gente y nuestra Isla”. “Estas son las experiencias que te nutren como persona y que evidencian claramente que nuestra historia y nuestro patrimonio pueden trascender, alzarse más allá del tiempo y de las fronteras, y reconocerse en la mirada de quienes, aun viniendo de otras tierras, comparten la misma pulsación ancestral”, declara con entusiasmo Farrujia.
Las palabras de Patty Mills despertaron en este tinerfeño una maravillosa sensación que le sirvió para recordar “que la memoria no es un eco del pasado, sino una fuerza viva que sigue caminando con nosotros, reclamando su lugar, tendiendo puentes, despertando orgullos y encendiendo futuros”.
El mensaje íntegro de Patty Mills
¿Pero qué decía exactamente el mensaje del talentoso jugador de La Laguna Tenerife? Literalmente, y según publicó el profesor Farrujia en redes sociales tras recibir la aprobación del autor después de la gesta de conquistar el Movistar Arena, lo siguiente.
“Los guanches vivían en un territorio que les exigía algo cada día. Montañas abruptas. Aislamiento. Viento. Escasez. La gente que sigue viviendo hoy en Anaga no lo hace porque sea cómodo. Hay una dureza en esa vida. Una relación con la adversidad. El tercer partido en Madrid va de estar cómodo en condiciones difíciles. Cuando el partido se ensucia. Cuando los árbitros se equivocan. Cuando te agarran y te frenan. Cuando cambia la inercia. Cuando las piernas pesan. Eso es Anaga”, comenzó relatando el ex de los San Antonio Spurs.
“Los guanches sobrevivieron porque se adaptaron. Porque permanecieron conectados entre ellos. No entraban en pánico cuando las condiciones se ponían duras porque las condiciones duras eran lo normal. Eso es el baloncesto de 'playoff'. Lo que he aprendido del pueblo guanche y de Anaga es esto: jugamos por una isla construida por gente que aprendió a resistir. Esta noche, cuando el partido se ponga difícil, eso es lo que somos”, concluyó.
Mills, con ADN indígena en sus venas
El vínculo que comparten Farrujia y Patty Mills se fundamenta en la sensibilidad que sienten ambos por el patrimonio aborigen. Farrujia, en su condición de experto e historiador. Mills, porque lo lleva en los genes y en su experiencia vital.
Patty es hijo de una aborigen australiana. Su madre, nacida en el Estrecho de Torres, forma parte de la Generación Robada. Yvonne fue separada de sus padres a muy temprana edad porque en Australia la ley lo permitió hasta los años 70. El objetivo era que los jóvenes indígenas pudieran ser asimilados por familias blancas para, por supuesto, oprimir más y más a los pueblos aborígenes, que eran despreciados, y tratar de hacerlos desaparecer.
"¿Eso significa que van a venir y me van a llevar a mí también?", preguntó el joven Patty a Yvonne cuando conoció la historia. Por supuesto, no fue así. Mills creció, lidió con el racismo que tristemente seguía institucionalizado en su país y se hizo gigante hasta convertirse en un símbolo. Su tío Eddie Mabo ya lo había sido. Un pionero como activista que consiguió que a los indígenas se les reconociera el derecho a la propiedad de las tierras.

Mills fue el abanderado de Australia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. / BalaPat8
Patty, pionero y ejemplo para las nuevas generaciones
Nacido en Canberra (capital australiana) pero con ADN isleño del Estrecho, Mills acabó siendo el tercer aborigen en representar a su país en unos Juegos Olímpicos y el primero en ser abanderado, en Tokio 2020. Pero no fue esa la bandera que ha agitado con más fuerza, sino las de la justicia, la lucha contra el racismo y las causas sociales por su pueblo.
“Fui yo quien contactó con Patty Mills, porque no solamente lo conocía por su trayectoria en el baloncesto sino sobre todo, porque era consciente de su origen indígena y de su implicación al respecto”, apunta Farrujia. El profesor relata cómo le explicó al jugador que había venido a jugar a una Isla con pasado indígena y con un patrimonio cultural muy interesante. Al recién fichado por el club insular lo tenía bajo el radar porque le encanta el baloncesto. Es una pasión que heredó de su padre, con el que iba a ver al Canarias a la cancha del Luther King. Ahora él va con su hijo al Santiago Martín para mantener “una historia familia que viene de muy atrás”.
La excursión a Anaga que lo cambió todo
“A partir de ahí, fuimos hablando hasta que concretamos la salida”. La salida a la que se refiere el profesor se celebró a finales de mayo, justo en el impás entre la fase regular y la eliminatoria de cuartos de final, cuando Patty recorrió junto a Farrujia y su hijo una de las zonas más emblemáticas de Tenerife. “Se quedó literalmente fascinado por los paisajes de Anaga, en particular con Chinamada, y por la historia del pueblo guanche”, desvela el historiador, que esa tarde hizo de guía.
El '88' del Canarias, de hecho, compartió un vídeo en redes sociales en el que explicó emocionado que había transitado por Anaga. “Quiero compartir mi más profundo respeto por los antiguos guanches y hacerlo extensible a todos los pueblos indígenas de las Islas Canarias. Es un honor se parte de este equipo y estoy deseando representarles en el 'playoff'”, aseguró entonces el protagonista. Y vaya si lo hizo, menuda serie se marcó.
“A mí, personalmente, lo que más me ha sorprendido es su calidez humana, porque ya lo conocía en la faceta deportiva desde que había jugado en la NBA, pero obviamente no había tenido un contacto personal con él hasta ahora. Es una persona increíblemente cercana y con una sensibilidad especial”, concluye Farrujia sobre el australiano. Mientras se asoma a la ronda de semifinales contra el Barça, Mills quiere ahora la Liga. La gane o no, con lo que se quedará para siempre será con el cariño de una Isla entera. Patty, uno de los nuestros.
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