Liga Endesa
La Laguna Tenerife y su concierto de culto en el Movistar Arena para eliminar al Real Madrid
Con un registro diferente al que ha marcado su sello baloncestístico durante muchos años, el CB Canarias se ha reinventado para llegar de nuevo a semifinales de la Liga ACB

Patty Mills celebra la victoria del CB Canarias el sábado en Madrid. / ACB Photo

«La gente quiere rock and roll y vamos a darle rock and roll lo que queda de temporada». Cuando Txus Vidorreta promulgó –tras caer hace apenas dos semanas ante el Joventut– esta nueva metodología para acabar el curso, sus palabras sonaron a medio camino entre una huida hacia adelante y un canto de cisne. Un intento de salvar, de la mejor manera posible, la temporada para un CB Canarias mellado por completo a causa de las lesiones de varios de sus jugadores más relevantes.
Una apuesta que sonaba a fiasco
Y es que si ha habido un equipo perfectamente reconocible en el basket español –y casi de todo el continente– por un estilo marcado y definido, ese es el CB Canarias. Juego cerebral, basado en la inteligencia de su plantel y asumiendo el menor número de riesgos posibles. Un proceder que ha dado a los aurinegros pingües réditos en esta década más reciente. Por ello, cuando Txus Vidorreta avisó de que le daría rock and roll a su sello sobre la cancha hasta final de temporada, sus palabras sonaron, en parte, a una fanfarronada. Un necesario y hasta casi obligado giro de 180 grados, pero que, por mucha lesión que hubiera en su plantilla, pintaba a fiasco de los gordos. Descarrilamiento mayúsculo casi asegurado para un plantel que no solo debía cambiar de registro y jugar a todo tren, sino que además debía salir adelante con un base de 43 años y otro de casi 38, y un cuatro también dentro ya de los 40.
Pero una vez más, el tiempo le ha dado la razón al técnico vasco. En esa obligada vuelta, el calcetín aurinegro luce ahora igual de vistoso, e incluso más efectivo. Una reinvención que no solo ha permitido a los canaristas meterse en el playoff, sino también hacer saltar la banca el pasado martes con un primer concierto en el Movistar Arena. Una actuación sin apenas fisuras y rematada por el triple final de Jaime Fernández. Una puesta en escena que ya dio de qué hablar, pero que pareció tener todos los visos de quedarse en un cameo. Brillante, pero solo efímero cameo, tras la victoria por aplastamiento de los de Sergio Scariolo el jueves en el Santiago Martín (83-118).
Una segunda actuación soberbia
Sin embargo, el Canarias se empeñó en actuar de nuevo en el Movistar Arena. Sin colgar el cartel de entradas agotadas, pero como los grandes artistas, a los que no les vale con ofrecer un solo concierto. En una localización mayúscula, aquella que en 2025 fue considerada como la segunda del mundo con más actividad cultural. Y lo cierto es que, lejos de cumplir como mejor pudo, el cuadro de Txus Vidorreta interpretó ayer una perfecta sinfonía. Y en diferentes registros. Marcelinho Huertas escenificó temas bajo un compás más pausado; Patty Mills subió los decibelios y no falló en las notas claves (12/12 en tiros libres); mientras que fue un artista inesperado, Kevin Yebo, el que puso la locura. Entre los tres se fueron hasta los 74 puntos, de los que 30 llegaron en el periodo definitivo.

Kevin Yebo trata de anotar ante la defensa de Gaby Deck. / ACB Photo
Pero antes de esa explosión final, el CB Canarias fue afinando, sin prisa y mucho temple, cada vez más. Al mismo tiempo que subía los decibelios de su repertorio. Una intensidad musical que le sirvió al cuadro isleño para irse hasta los 107 puntos y ganar por tercera vez consecutiva en un Movistar Arena que hasta hace nada –apenas mes y medio– se le había resistido, en duelo liguero, durante 13 años. Interpretaciones cargadas de ritmo y con la misma contundencia y sensación de seguridad: solo 11,3 pérdidas de media en esta serie de encuentros. Apenas siete décimas más de las que promedió en la fase regular. Una representación que, esta vez, acabó enmudeciendo y haciendo rendirse a una grada que nunca imaginó presenciar un concierto de este tipo.
El Palau, siguiente parada del tour aurinegro
Fue un partido de los de la vieja escuela, de una banda veterana pero que demuestra tener todavía mucho ritmo dentro, aquel que imprimió a la mayoría de sus interpretaciones. Ya en el vestuario, Txus Vidorreta también tuvo su particular bis, aquel con el que arengó a los suyos a dar continuidad a esta melodía. Lo hizo recordando el Working with fire and steel, de China Crisis, un tema de 1983, el mismo año que nacía Marcelinho Huertas. En definitiva, el de este sábado fue un concierto de culto que el canarismo no olvidará en mucho tiempo. El Palau, siguiente parada para el rock and roll aurinegro.
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