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El Santiago Martín más enérgico no le basta al Canarias para completar la gesta ante el Real Madrid

Un ambiente como pocos se recuerdan en Los Majuelos llevó en volandas a los aurinegros mientras hubo partido

Ambientazo en el Santiago Martín para el partido entre La Laguna Tenerife y el Real Madrid.

Ambientazo en el Santiago Martín para el partido entre La Laguna Tenerife y el Real Madrid. / Arturo Jiménez / t

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Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

Puso de su parte La Laguna Tenerife y respondió como casi nunca antes del Pabellón Insular Santiago Martín, entregado a la causa de empujar a su equipo hacia un triunfo ante el Real Madrid que hubiese decantado la serie a favor de los de Txus Vidorreta. Duró la esperanza mientras hubo partido, pero el equipo de Sergio Scariolo sacó todos los trucos en un tercer cuarto arrollador e igualó la serie con una contundencia demoledora (83-118).

De los aplausos a Patty Mills, el último en abandonar la pista tras al concluir el 'warm up', a los pitos a los jugadores del Real Madrid al saltar al parquet. La pelota no estaba aún en disputa, pero el partido ya había empezado a jugarse.

Recibimiento al equipo en la previa

Lo había hecho, en realidad, casi dos horas antes, cuando un puñado de aficionados aurinegros acudieron a las inmediaciones del Santiago Martín para recibir por todo lo alto a sus jugadores. Uno a uno, a la entrada del parking del recinto insular, los pibes de La Laguna Tenerife habían recibido el primer aliento de los suyos. Una muestra de lo que estaba por venir.

El ambiente, de tensión contenida, estalló en el interior del recinto de Los Majuelos al ingresar los aurinegros en la pista para el calentamiento definitivo. Sonaban ya atronadores los tambores con un ritmo épico. La batalla por el asalto a las semifinales estaba a punto de arrancar y el pabellón se entregó a los suyos. Fue como un "estamos aquí contigo, para ti", pero también un "gracias por regalarnos el histórico triunfo del primer partido en la capital".

Pitos al Madrid y aire para el 'roster' aurinegro

Festival de pitos en la presentación del equipo de Sergio Scariolo. El nombre del técnico fue lo único que se adivinó a escuchar antes del que sonaran los elegidos por el que fuera seleccionador nacional de España. Los de sus pupilos se perdieron entre el ruido del infierno aurinegro.

Del inframundo al paraíso, en cuestión de segundos. Se apagaron las luces y comenzó la Puesta de largo del combinado local. Pocas veces. Muy pocas, empujó con tanta fuerza el Santiago Martín. Entregado de salida al 'roster' y al cuerpo técnico, emocionado al son del 'Pasodoble Islas Canarias' y desatado en el estribillo del 'Free from desire'. Ese que acaba en un sinfín de "lo-lo-lo" y que tan de moda han puesto en el fútbol. De las canciones en inglés que todo el mundo canta, aunque nadie entienda.

La afición, entregada desde los primeros minutos.

La afición, entregada desde los primeros minutos. / Arturo Jiménez / t

Alta tensión en los primeros minutos

Lejos de apagarse al comienzo de las hostilidades, los triples de Doornekamp y Scrubb, sumados a algunas de las primeras decisiones de los árbitros, encendieron aún más si cabe a la afición canarista. Cómo apretaba el Santiago Martín. A Campazzo, a Scariolo, a Hezonja al pedir una técnica... "Así gana el Madrid" se coreó solo a los tres minutos de juego y "fuera, fuera" a los cinco. El canarista, siempre a la pista de su equipo a disfrutar del fino baloncesto de la escuadra lagunera, había ido esta vez a sudar. A empujar. A apretar los dientes todo lo que hiciese falta.

A animar también, por supuesto. Hubo ovación para recibir a Jaime Fernández, héroe en el Movistar Arena y cuya primera intervención fue una bandejita de las suyas. Pasito a un lado y penetración. El baloncesto de la calle que enamora al público. Igual que el de Patty Mills (otro con el que las gradas se vinieron abajo en su primer contacto con la bola), cuando recibió un pase de entre las piernas de Yebo y la clavó. Rugió el australiano mientras se golpeaba el pecho con fuerza.

Jaime Fernánez, aclamado tras su canasta ganadora en el Movistar Arena.

Jaime Fernánez, aclamado tras su canasta ganadora en el Movistar Arena. / Arturo Jiménez

Primer aviso del Madrid

Decayeron un poco los ánimos con la buena respuesta blanca en la salida del segundo cuarto. Gran parcial de los visitantes y primeras dudas de la noche. Lo paró Vidorreta y respondieron los suyos. Un par de canastas de Patty y Jaime y un triple de Van Beck fueron la chispa que prendió la llama aurinegra. Ni siquiera el canastón de Llull sobre la bocina al cierre del primer tiempo para el 45-51 aminoró la esperanza local. El equipo se fue a vestuarios mientras se gritaba un alentador "sí se puede".

Salió de nuevo volando el Madrid, como ya lo había hecho en el segundo cuarto. El receso les sentó de maravilla a los blancos, que apretaron el acelerador con fiereza hasta ponerse 21 puntos arriba. Hizo pupa el golpe, pero rendirse esta vez estaba prohibido. Los triples seguidos de un rebelado Patty Mills y Van Beck reavivaron la esperanza.

El susto en la grada en la recta final de partido.

El susto en la grada en la recta final de partido. / Arturo Jiménez

Sin fuelle para aguantar el pulso visitante

No fue suficiente, porque los de Scariolo mantuvieron el tono defensivo y el acierto en ataque frente a un Canarias que no encontró premio a su esfuerzo y a un público que arropó a su equipo hasta el final pese a la decepción de la derrota. Demasiado castigo para el equipo y para un Santiago Martín que creyó por momentos y animó de principio a fin. La serie se decidirá en Madrid.

De camino al final, cuando el partido languidecía y la puntería de Hezonja, Maldeon y compañía ya había cercenado por completo las opciones de un epílogo apretado (79-107 a falta de 4'07''), el partido tuvo que detenerse por una emergencia médica en el anillo superior del recinto. Se hizo el silencio durante unos minutos hasta que sonaron aplausos. Alivio y aprendizaje. Que el baloncesto era lo más importante, pero de lo menos importante. A seguir.

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