Liga Endesa
Los finales apretados dan la espalda al CB Canarias: lo que antes eran mayoría de victorias ahora se traducen en crueles derrotas
En el último mes y medio el conjunto aurinegro ha visto como hasta seis partidos apretados se le han ido de las manos

Marcelinho Huertas deja la pista tras la derrota del CB Canarias ante el Andorra. / Arturo Jiménez

Giro de 180 grados en el momento en el que el clutch entra en juego. Cuando James Palmer erraba el triple que le hubiera dado el triunfo al Galatasaray en el primer duelo de la serie de cuartos de la BCL, el CB Canarias parecía un equipo sin freno. Victorias de postín y contundentes contra Unicaja, Valencia y Zaragoza, a un solo paso de su quinta Final Four consecutiva y la suerte de cara en los momentos más delicados.
Pero de pronto, toda esa fiabilidad previa -mostrada incluso en la gran mayoría de partidos de la pasada temporada, y propia de una plantilla veterana, con temple y curtida en mil batallas similares- desapareció de un plumazo. Esa moneda que siempre caía de cara desde mucho tiempo atrás se empezó a revolver y decantarse por el reverso.
Los finales apretados, del infarto al calvario
Así, lo que antes parecía una ventaja, el entrar en el denominado clutch con el partido en un puño, se ha convertido en un calvario para los de Txus Vidorreta. Y es que hasta seis de sus partidos más recientes se han resuelto de la manera más cruel posible pese a que el conjunto isleño llegó al tramo final de los mismos con serias posibilidades de ganarlos. El último y más fresco, el del miércoles pasado contra el Joventut.
Esta perniciosa serie arrancó de manera patente apenas unos días después de haber esquivado la primera bala ante el Galatasaray. Ocurrió en Lleida, donde tras llegar a ir 12 arriba con seis minutos por jugarse, Tim Abromaitis desperdició lo que parecía una sencilla bandeja para forzar la prórroga. Por el camino el propio ala pívot norteamericano erró dos libres seguidos, mientras que Huertas perdió un balón traducido en canasta sencilla del conjunto burdeos.
La inercia se repitió a continuación en Estambul, donde el Canarias se agarró al partido tras verse ocho abajo a 4'30'' de la conclusión, aunque le faltó dar un paso más para culminar la remontada. En el último minuto falló Scrubb de tres, también Huertas de media distancia e incluso Mills a la desesperada y ya fuera de tiempo.
Vuelta a las andadas
Y cuando pareció haber remontado el vuelo (triunfo contra Girona, Real Madrid y Galatasaray), La Laguna Tenerife regresó a las andadas en Murcia. Frente al UCAM los de Vidorreta llegaron a mandar por seis tras el descanso, pero luego no tuvieron el punch necesario para levantar el 73-70 adverso a menos de cuatro minutos del final, y acabaron cayendo por 86-80.
Dolió más aún el desenlace del choque frente al Andorra en el Santiago Martín. El duelo pareció estar controlado por los laguneros de inicio hasta casi el fin... hasta la irrupción de Kyle Kuric. Huertas tuvo el tiro para cerrar el encuentro con 89-87, pero no acertó. Todo lo contrario que el escolta visitante, que con su quinto triple del cuarto enmudeció a La Hamburguesa para el 89-90 definitivo.
Ni en la BCL ni ante el Joventut
Tampoco estuvo atinado el Canarias en el epílogo de la pugna por el bronce en la BCL. Con 74-77 a su favor los aurinegros se encontraban en disposición de desquitarse de su nefasta semifinal... pero otro final errático les dejó sin medalla. Un pobre 1/6 en el tiro y tres pérdidas fue la tarjeta de presentación de los isleños en los tres minutos finales para entregarle en bandeja al Unicaja la tercera plaza de la competición continental.

Tim Abromaitis se queja de una acción en el duelo de BCL contra el Unicaja. / BCL
La nefasta serie a la hora de definir partidos apretados tuvo el miércoles su último episodio. Contra el Joventut los de Vidorreta llegaron a estar 17 arriba antes del descanso, y aunque no pudieron amarrar la victoria sí dejaron la sensación de tener bajo control una igualdad cada vez más patente. Sin embargo, al Canarias se le encogió de nuevo la mano en el momento de la verdad. A partir del cuarto periodo los tinerfeños solo anotaron cinco de sus 20 tiros en juego, mientras que sus prestaciones en el tiro libre fueron similares: 7/14, un guarismo terrible para un equipo que se mueve por encima de la 83% por ciento de efectividad. Aún así, Fitipaldo primero y Fernández ya en la prórroga, tuvieron la ocasión de decantar la balanza del lado canarista... pero como en episodios previos, no atinaron.
Episodios numerosos y además recientes que le deben servir al CB Canarias para tener claro a tomar en este tramo final de la temporada: o regresar a la fiabilidad que mostraba hasta el pasado curso en la mayoría de los partidos que se resolvían en el clutch; o bien no llevar los partidos a una definición de infarto. Tan sencillo y a la vez tan difícil.

Una mala costumbre que arrancó en septiembre
Pero esta zozobra en la que el Canarias se encuentra inmerso recientemente en los finales apretados, no es mal exclusivo de los últimos meses, sino que ya ha tenido varios brotes en lo que va de este curso 25/26. De hecho, el primero de ellos se produjo en el partido que abrió el curso para los isleños.
En la semifinal de la Supercopa La Laguna Tenerife no pudo sentenciar pese a llegar al tramo definitivo con un favorable 56-63. Primero fue Huertas el que no atinó desde el arco, y en el tiro definitivo tampoco lo hizo Jaime Fernández. Escenario similar el que se vivió en el primer duelo liguero ante los blancos. En Los Majuelos, y tras levantar un 63-69, al Canarias también le tembló el pulso, y ya dentro de los 20 segundos finales Fernández -que venía de firmar notables minutos- erró en una penetración y a continuación en un libre antes de que Llull clavara un puñal en lo más profundo del plantel aurinegro (70-71).
Ese mismo resultado de 70-71 se repitió apenas tres semanas después, y casi con calcado desarrollo, en el derbi frente al Granca: el Canarias remontó 14 puntos (habían sido 13 ante el Madrid) pero tras ser capaz de empatar a 69, no tuvo la puntería necesaria. Una remontada a medio camino porque en 80 segundos Huertas falló de dos, y Fitipaldo solo anotó uno de sus dos libres, y se le fue muy largo el triple que hubiera supuesto el 73-71.
A esta lista también se añaden otros sustos mayúsculos que no pasaron a más por los errores del adversario. Así, Susinskas tuvo el triple para que el Girona forzara la prórroga; Markel Brown falló en la penetración que le hubiera dado media victoria en la Isla al Trieste; y el propio Gran Canaria tampoco estuvo atinado en los segundos finales, en el segundo choque de la BCL, para salvar al menos el average particular.
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