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Liga Endesa

La intrahistoria del derbi entre el Dreamland Gran Canaria y La Laguna Tenerife: Nico Richotti, el niño de seis años que dejó sin palabras al Che García... y la estelar aparición de Maradona

El ahora secretario técnico del CB Canarias conoció cuando era solo un niño al actual entrenador del Granca

La plantilla del Peñarol celebra el título logrado en la 93/94

La plantilla del Peñarol celebra el título logrado en la 93/94 / Liga Nacional

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Carlos García

Carlos García

Santa Cruz de Tenerife

El derbi canario que este jueves por la noche disputan el Dreamland Gran Canaria y el CB Canarias esconde una historia cuyo germen se remonta 35 años atrás. Lejos en el tiempo y más aún en el mapa. En Bahía Blanca, Argentina. Allí, en el Estudiantes, uno de los equipos de su ciudad natal, coincidieron Néstor Che García y Marcelo Richotti. El primero, pese a ser dos años más joven, como técnico; el segundo, como ya destacado base del país albiceleste.

Un origen hace más de 35 años

Semifinalistas de la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) en la 91/92, Néstor y Marcelo decidieron marchar de la mano 600 kilómetros de distancia. Concretamente a Mar del Plata para iniciar la aventura en el Club Atlético Peñarol. Una experiencia conjunta y que duró cuatro años. Una empresa fructífera, ya que envla 93/94 el milrayitas conquistó el que fue su primer título nacional. "Fue el primer campeonato que uno tenía la suerte de ganar, era muy joven, creo que fue una experiencia inolvidable por ser el primero y por todo lo que significaba para Peñarol", relató en su día el Che en La Liga Nacional, web oficial de la máxima competición argentina.

El CA Peñarol 93/94, con el Che García en el centro y Marcelo Richotti a la derecha.

El CA Peñarol 93/94, con el Che García en el centro y Marcelo Richotti a la derecha. / La Liga Nacional

Lo hizo con un equipo con nombres conocidos. De la época, como el de Ken Johnson, que previamente había pasado por el CB Canarias y el Granca; y el de Wallace Bryant, el tosco pivot que vistió los colores de Barça, Bilbao y Peñas entre otros. Y también con vinculaciones más recientes, como el de Marcelo Vildoza, padre de Luca y José, ahora en la Virtus y el Girona respectivamente.

Y de repente... aparece Diego Armando

Peñarol firmó un curso brillante casi de principio a fin, con una racha de hasta 17 victorias y con varios picos mediáticos. Como el fichaje de Esteban de la Fuente, uno de los argentinos más codiciados del momento. Y también la presencia en las gradas, en un partido, del mismísimo Diego Armando Maradona.

El Pelusa era amigo del Che García, aceptó la invitación del técnico y se presentó en el Super Domo del Peñarol. Estuvo en la charla técnica del entrenador, vio el partido junto al banquillo del equipo y luego se fotografió con todo aquel que se lo pidió, entre ellos Marcelo Richotti.

"De la nada vemos que se abre la puerta y aparece Diego. Nos saludó como si nos conociera de toda la vida, y nosotros nos quedamos petrificados. Estuvo en la charla técnica del Che y cuando salimos al segundo tiempo me pude sacar una foto con él. Fue tan inesperado... Y difícil volver a salir a la cancha porque nos sorprendió a todos, no lo esperábamos. Fue un caos, un mar de gente, pero claro que resultó un gran momento", cuenta Richotti.

Marcelo Richotti poisa con Diego Armando Maradona en enero de 1994

Marcelo Richotti poisa con Diego Armando Maradona en enero de 1994 / La Liga Nacional

Una foto para la posteridad

Habla Marcelo sobre una foto que acabó posterizada al ser transformada en mural en una plaza de Mar de Plata. Aquella instantánea fue solo uno más de los momentos soñados de una visita en la que, paradójicamente, el Peñarol vio como se truncaba su racha de 17 triunfos. Peaje más que asumible. Para siempre quedaron aquel rato con Maradona... y el título liguero.

En aquella plantilla del Peñarol 93/94, y como por ejemplo ocurre en la actualidad en el CB Canarias, era habitual que los hijos de los jugadores corretearan por la cancha. También, y sin las restricciones del presente, era usual ver a los pequeños moverse dentro del vestuario del equipo como uno más del plantel. Y uno de esos menudos era Nicolás, el hijo de Marcelo.

Lo que no respondió ningún jugador, lo contestó Nico

Con el baloncesto en las venas Nico ya apuntaba maneras. De futuro jugador, y de liderazgo y carácter. Por mucho que más tarde Che García lo recordara “como un alma blanca desde el primera día” que lo conoció. Esa impronta innata de Richotti -el hijo- la rememoraba en su momento el ahora entrenador del Granca.

“Hay una anécdota muy buena en un partido con Peñarol. Yo especifiqué hacer algo, no recuerdo bien él que, que había que llevar a cabo durante el partido. Pero en la segunda parte no lo hicimos y perdimos. Cuando entro en el vestuario, pregunté a todos los jugadores qué se tenía que haber hecho. Absolutamente nadie me respondió... Pero Nico, que en ese entonces tenía seis o siete años, levantó la mano, y me respondió lo que había que haber hecho... Imagina, yo me quería morir. Que un nene de seis años respondiera, y mis jugadores, profesionales, no...”, recuerda el Che.

Néstor García traía a su memoria un pasaje de principios de los 90. Y lo hacía en mayo de 2012, coincidiendo con su primera experiencia como entrenador jefe de la selección argentina. Un estreno que también lo era en la absoluta para Nico Richotti y hasta para otro Nico, Brussino. Entrenos y posteriores amistoso en Angola como preámbulo al Sudamericano de aquel verano.

La coincidencia con Nico Brussino

Protagonistas en medio de un particular cruce de caminos. Aunque en ocasiones parecieran evitarse. Como el del verano de 2016, cuando Marcelo regresó, ya como técnico, a Peñarol. En aquel equipo Brussino debía ser uno de los grandes líderes, pero el alero de Cañada de Gómez no pudo resistirse a la tentadora llamada de la NBA y recaló en los Dallas Mavericks.

Algo más tarde, en la 18/19, los dos Nicolás, Richotti y Brussino, sí llegaron a coincidir en el CB Canarias. Este jueves, los senderos se vuelven a encontrar. Brussino todavía como jugador, Richotti, ahora como secretario técnico del CB Canarias; y el Che añadiendo muescas a una carrera en los banquillos que va camino de las cuatro décadas.

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