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Liga Endesa

El CB Canarias sigue de luto, hace el ridículo en el derbi contra el Gran Canaria y deja preocupantes sensaciones de cara al tramo final de la temporada (102-83)

Superado de inicio a fin por un rival con mucha más energía, el equipo tinerfeño encaja su quinta derrota seguida y encima se lleva la lesión de Marcelinho Huertas

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Carlos García

Carlos García

Santa Cruz de Tenerife

De luto y en estado de depresión. El CB Canarias ha sufrido este jueves una de sus derrotas más feas de los últimos tiempos, y en el peor escenario posible. El cuadro aurinegro sucumbió en el derbi ante el Dreamland Gran Canaria por un incontestable (102-83) tras un partido en el cuadro de Txus Vidorreta fue casi siempre a remolque y mostrando, según avanzaban los minutos, peores sensaciones.

Superado por completo en los tres últimos cuartos (26-21, 10') La Laguna Tenerife no solo fue capaz de levantarse del varapalo de la Final Four de la BCL, sino que añadió a su contador, una derrota más, la quinta seguida. Y además muy fea. Tanto por la diferencia (llegó a ser de 30 con el 96-66), por evidenciar (en los dos lados de la cancha) varios puntos menos de energía que su rival, y encima por perder por lesión a Marcelinho Huertas, que duró en cancha menos de dos minutos antes de marcharse cojeando.

Los de Vidorreta recibieron 102 puntos (57 al descanso) de un equipo que promediaba apenas 81; fueron incapaces de frenar a Wong (23 tantos); estuvieron, un día más, erráticos en el triple (6/20 antes de la canasta final de Fitipaldo); y añadieron en su debe una acción muy desagradable: las dos antideportivas de Fran Guerra sobre Robertson que terminaron de destrozar a los laguneros. En el Canarias Gio Shermadini, autor de 15 puntos y cinco rebotes (19 de valoración) fue de los pocos que se salvó de la quema antes de la aportación final, cuando ya estaba todo decidido, de Tim Abromaitis ejerciendo como cinco: 14 tantos y siete rechaces para 21 de nota.

Primeros malos síntomas muy pronto

Ya dio la sensación el CB Canarias, de inicio, de ir una velocidad más lento que su rival, sobre todo quedándose pinchado en los bloqueos (4-0). Esa deficiencia la arregló el cuadro aurinegro en el filón del 2x2 pivotando con tres protagonistas: Mills, Fitipaldo y Guerra (6-8).

Con la entrada en cancha de Shermadini se alargó la tendencia, pero solo de forma momentánea, porque el Granca encontró en la verticalidad de Brussino un punto de inflexión. Esa energía del argentino contagió a sus compañeros, que generaron espacios (triples de Metu y Vila) y siguieron yendo hacia dentro con determinación, esta vez con la electricidad de Wong (19-14).

Errático en sus finalizaciones, tanto de los pequeños como de los grandes, el Canarias recibió un parcial de 14-2 (22-14) que si bien logró amortiguar con un par de acciones de Fernández, no le fue suficiente para variar la tendencia con un par de sencillas puertas atrás de Pelos como falso cinco (26-21).

La baja de Marcelinho, un palo adicional

Muy blando en defensa (el Granca anotó 10 de sus primeros 11 tiros de dos), el Canarias -con Huertas fuera de combate aquejado de unas molestias- no dio con la tecla. No le sirvió a Vidorreta poner a tres pequeños en cancha, y es que el Granca mantuvo unos cuantos puntos más de energía, hizo daño en el rebote ofensivo (con Vila sacando faltas de la nada) y además explotó la mano exterior de sus falsos cincos.

Patty Mills, tras cometer una falta en el derbi ante el Granca.

Patty Mills, tras cometer una falta en el derbi ante el Granca. / ACB Photo

Totalmente superado, otra vez con la verticalidad de Wong, el Canarias apenas dio con opciones claras de ataque (varios errores de Van Beck), un escenario que le llevó a encajar otro parcial prohibitivo (16-5) que disparó a los locales hasta el +16 (42-26, 15'). Con Mills como único conducto ofensivo, pero errando más que produciendo el australiano (44-31), el cuadro isleño era una caricatura de sí mismo.

Muy permisivo en defensa

En ataque, pero especialmente atrás, permitiendo que su rival elevara sus prestaciones en los lanzamientos de dos puntos hasta un 13/16, y encajando -del equipo menos anotador de la liga- hasta 51 puntos en menos de 17 minutos. Ahí tocó fondo el equipo tinerfeño (51-31) ya con inequívocos síntomas de estar desquiciado y reeditando las sensaciones que dejó hace menos de una semana ante el Rytas.

Obligado a apretar los dientes, el Canarias adelantó algo su línea defensiva, lo que unido a que se apoyó en la conexión Fernández-Shermadini cogió algo de aire (52-39). Incluso lanzó la escuadra aurinegra para el -10 pero al triple errado por Jaime le siguieron dos libres de Alocén (13/15 al descanso de los locales) y un triple casi imposible de Metu para llevar el duelo al descanso con un 57-41.

Desconocido en ataque, La Laguna Tenerife había recibido 57 puntos en medio partido, siendo incapaz de frenar el 1x1 de su rival (15 puntos de Wong en apenas 11 minutos en cancha), tanto cerca como lejos del aro. El 13/17 del Granca en tiros de dos lo decía todo.

Intercambio de canastas estéril

A la vuelta de vestuarios el Canarias elevó su cadencia anotadora, aunque lo hizo a trompicones, como con dos canastas de Doornekamp al poste y un triple de Mills. Insuficiente, porque Wong siguió siendo imparable hacia dentro, y Doornekamp tampoco fue capaz de hacer frente a la calidad de Metu. Empate técnico (67-52) que en absoluto le servía a los laguneros. Y menos todavía cuando el Granca volvió a golpear desde el arco (triples de Brussino y Jefferson para el 75-56).

Dependiendo casi en exclusiva de Mills (ocho puntos en el tercer acto) y sin referencia desde fuera (0/4 del resto), el bando tinerfeño hizo un pequeño amago de volverse a engancharse, pero de situarse a 13 puntos, llegó al final del periodo 18 abajo (79-61) con solo diez minutos, de calvario, por delante.

Una manera muy fea de perder

Pero lejos de conformarse con ser aplastado en la cancha y pasar el trago de la mejor manera posible, el CB Canarias terminó de perder los papeles en un roce Fran Guerra con Robertson, acción en la que el grancanario soltó dos innecesarios manotazos que derivaron en su descalificación por sendas faltas antideportivas (87-63). Esa situación terminó de descomponer al Canarias. El Granca olió sangre y con tres triples seguidos estableció la máxima (96-66) antes de que algunas acciones de Abromaitis permitieran que, al menos, la diferencia final no fuera tan escandalosa. Las sensaciones sí que no pudieron ser peores.

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