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Copa del Rey Valencia 2026

El especial tributo del CB Canarias a su equipo de hace 40 años

El club, que lucirá en Valencia un uniforme que recuerda al de la temporada 85/86, reúne en la cancha del Luther King a tres de los protagonistas de aquel logro: José Carlos Hernández Rizo, Juan Méndez y Miguel Pérez

Miguel Pérez, Hernández Rizo y Juan Méndez, con el equipaje de hace 40 años y el de la próxima Copa.

Miguel Pérez, Hernández Rizo y Juan Méndez, con el equipaje de hace 40 años y el de la próxima Copa. / E. Cobos (CBC)

Santa Cruz de Tenerife

La Laguna Tenerife rendirá tributo en la Copa del Rey de Valencia 2026 al CB Canarias 85/86, protagonista del tercer ascenso aurinegro a la élite, con una equipación con aires vintage inspirada en la que vestía aquel equipo campeón de la Primera B de antaño.

Un equipaje de Austral Sport, actual proveedor oficial técnico del club, que en aquella época cumplía la primera de las tres etapas en las que ha estado vinculado a la entidad canarista. Y una piel cargada de simbolismo, que pretende hacerle también un guiño de complicidad al escenario donde aquel mítico equipo disputaba sus partidos como local: la histórica cancha del Colegio Luther King.

Un cóctel perfecto de recuerdos y señas de identidad para honrar las raíces de un club que, desde la humildad, se empeñó en regresar a la élite para hacer soñar a una Isla entera. Es por ello, y que a escasos días de la cita a celebrar en el Roig Arena de Valencia, la entidad aurinegra ha reunido a tres de los protagonistas de aquel logro: el entrenador José Carlos Hernández Rizo, y los jugadores Juan Méndez y Miguel Pérez.

El germen del primer gran CB Canarias

El CB Canarias campeón de la Primera B 85/86 fue el origen del mejor Canarias de los años ochenta, el que luego encadenaría dos sextos puestos consecutivos en la ACB 86/87 y 87/88, clasificación incluida para la Copa Korac. Patrocinado por Vitisa, aquel equipo fue la base de lo que luego sería la primera gran época dorada del club aurinegro.

Rizo, en la pista del Luther King.

Rizo, en la pista del Luther King. / CBC

Consumado el descenso al segundo peldaño competitivo del baloncesto español en el curso 84/85, Pepe Cabrera había encomendado la misión del retorno a la élite a José Carlos Hernández Rizo, un joven técnico de solo 34 años, con pasado nauta, que el año anterior venía de llevar al Coronas femenino de Merce Marrero, Pame Pintor, Cathy Boswell y compañía hasta la final de la Copa de la Reina y a un meritorio cuarto puesto en la División de Honor.

Eddie Philips como americano

Con Eddie Philips de americano, y con varios pesos pesados en la plantilla, caso de Carmelo Cabrera, Salva Díez, Richi Bethancourt, Manolo de las Casas, Juan Méndez o Paco Sóle, formaban también parte de aquel roster Javi Tres, Miguel Pérez, Ángel Turégano y los jóvenes José Reig y Jorge Gil. Aquel equipo salió airoso de una Primera B muy competitiva ganando 24 de los 28 partidos que disputó.

"Es una temporada que marca mucho mi vida, ya que nace mi hija Paula, y voy a un equipo que era enemigo de donde me había formado, el RC Náutico, y con el único objetivo de subir", recuerda Hernández Rizo. Un plantel "muy profesional", pero a la vez "un cuerpo técnico de amigos", y además con "la suerte de haber coincidido en el mismo equipo con Carmelo Cabrera". "También destaco el comportamiento ejemplar de aquellos que casi no jugaron", añade el legendario técnico isleño.

Entre esos que contaron poco en aquel año del ascenso estaba Miguelón Pérez. "Con mi juventud quizá no era consciente la responsabilidad y el objetivo del equipo, que no era otro que ascender. Pero fue una experiencia muy bonita", resalta el tinerfeño, que en ese momento contaba con solo 20 años.

Miguel Pérez, en la mítica cancha del colegio lagunero.

Miguel Pérez, en la mítica cancha del colegio lagunero. / CBC

El conjunto aurinegro fue inicialmente 2º en el Grupo Impar, con un balance de 12/2 para luego repetir el mismo coeficiente de victorias y derrotas (12/2) en el Grupo B 1 y sellar una de las dos plazas de ascenso directo, al quedar primero por delante del CajaBilbao de Joe Kopicky (11/3). La tercera y última plaza en juego la conseguiría en la promoción el Oximesa Granada tras derrotar en la serie definitiva al Caja de Ronda del que luego sería jugador aurinegro, Germán González.

El ascenso, en Albolote

El ascenso canarista se materializó matemáticamente en Albolote, aquella asfixiante cancha ubicada en una nave industrial, en un polígono a las afueras de Granada, al imponerse al Oximesa por 94-103. Y un fin de semana después, el 20 de abril del 86, en un Luther abarrotado hasta la bandera, el equipo aurinegro, liderado por Eddie Phillips (49 puntos ese día), certificaba el título de campeón de Primera B, superando al Caja de Ronda por 110-94.

"De aquel día del ascenso recuerdo que viajó mucha gente a acompañar al equipo, y ya luego tengo en la mente el recibimiento de la afición cuando llegamos al aeropuerto", comenta Juan Méndez. "Entrabas a la cancha y una hora antes ya estaban las gradas llenas", señala el exjugador palmero, que al igual que Hernández Rizo elogia "el ambientazo existente, liderado por la Peña San Benito", que hacía de aquella pista "una olla a presión".

Juan Méndez, junto a varios equipajes canaristas.

Juan Méndez, junto a varios equipajes canaristas. / E. Cobos (CBC)

Aquel sería el último partido oficial del conjunto canarista en el Luther King antes de mudarse al Juan Ríos Tejera, el broche perfecto a una década que había tenido su punto de partida el 8 de febrero de 1976 y que había incluido por el camino hasta tres ascensos a la élite, la primera comparecencia insular en la extinta Copa Korac y un salto cualitativo de un club, el aurinegro, que había abandonado por fin el anonimato de las ligas locales para convertirse en uno de los grandes animadores del baloncesto español.

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