Liga Endesa
El próximo rival del CB Canarias, la multinacional de la ACB
El Surne Bilbao Basket acumula en su róster a jugadores de 11 países diferentes, la cantidad más grande de toda la competición

Jame Ponsarnau se dirige a sus jugadores en un tiempo muerto. / ACB Photo
Abiertas las fronteras laborales desde hace algunas décadas y pese a que en España la ACB solo sigue permitiendo un máximo de dos extracomunitarios –en ligas como la italiana y la turca esa cifra llega a seis–, resulta irrefrenable el hecho de que la gran parte de las plantillas de la Liga Endesa 25/26 estén formadas por un crisol de nacionalidades. Y ahí, el Bilbao Basket, siguiente rival del CB Canarias, se lleva la palma.
El cuadro preparado por Jaume Ponsarnau cuenta en su róster con jugadores de un total de 11 nacionalidades. Sobre un total de 12 baloncestistas profesionales. Cifra, cual Torre de Babel, superior a la decena, y sin necesidad, como ocurre en no pocos conjuntos de la competición, de recurrir a nacionalizaciones artificiales y por asimilación.
Solo un español
Con un protagonismo cada vez menor para los jugadores nacidos en España –incluso más patente con el pujante mercado generado por la NCAA–, el Bilbao no es una excepción. Así, el único español profesional en su plantilla es Aleix Font. El catalán, tras un decente curso en Coruña, trata de asentarse en la ACB, si bien su cuota de protagonismo es, hasta la fecha, muy reducida: 72 minutos en 11 partidos. Menor es todavía la presencia del canterano Bingen Errasti, que el pasado fin de semana, contra el UCAM Murcia, disputó sus ocho primeros segundos en la liga.

Jaworski celebra una canasta en un partido del Bilbao Basket. / ACB Photo
Pero al margen de Font y Errasti, el resto del plantel del Surne Bilbao Basket 25/26 se podría asemejar a una especie de ONU. En su róster, jugadores con otras 10 nacionalidades. Solo repiten los estadounidenses Darrun Hilliard y Justin Jaworski, si bien este segundo posee ascendencia polaca, mismo pasaporte con el que cuenta Luke Petrasek, pese a haber nacido en Estados Unidos.
Casi de la casa
La cuota hispana crece un tanto, aunque de manera indirecta, con hasta cuatro jugadores que pese a no haber nacido en España sí se han formado bajo el amparo de clubes de la ACB. Son, precisamente los únicos cuatro, junto con Harold Frey, que repiten en el club de Miribilla respecto al pasado curso. El caso más manifiesto es el de Tryggvi Hlinason, el islandés que llegó al basket español de la mano del Valencia en 2017.
Incluso un poco antes, en 2016, llegaría Melwin Pantzar, que dio sus primeros pasos en España con la camiseta de las categorías inferiores del Real Madrid. El sueco cumple ahora su tercer año en el Bilbao Basket, pero ya lo hace en calidad de cedido por el Unicaja Málaga, que adquirió sus derechos este pasado verano.
Un caso parecido es el de Amar Sylla, que también empezó a vestir de blanco en 2016, si bien el senegalés ha estado varios años en jugando en países como Bélgica, Lituania y Alemania. Aterrizó en Miribilla la pasada temporada.
El caso de Bagayoko
La lista de españoles asimilados la completa Bassala Bagayoko. Quizá el más peculiar de todos ellos. Fue reclutado en Mali por el Santa Lucía (Gran Canaria) en 2017, con solo 11 años. Su presentación en sociedad se produjo en el Nacional de selecciones infantiles de 2019, cuando fue clave para que el combinado del archipiélago se hiciera con el título.
Esa impronta la confirmó un mes después, como invitado del CB Canarias, al que ayudó al subcampeonato de la Minicopa Endesa, cayendo solo en la final frente al Real Madrid. Tras dar el salto a tierras peninsulares (se enroló en el Alcalá), ya en el Fuenlabrada se convirtió –con 14 años, siete meses y 15 días– en el jugador más joven en debutar en la historia de la ACB. Después de haber superado una grave lesión de rodilla hace dos temporadas, el interior maliense, de solo 19 años, vuelve otra vez a tomar protagonismo, con casi 13 minutos por encuentro.

Los jugadores del Bilbao Basket, durante un calentamiento en Miribilla. / ACB Photo
La nómina de extranjeros en este Bilbao Basket la completan un lituano (Normantas), un noruego (Frey), un esloveno (Krampelj) y un serbio (Lazarevic). El cuerpo técnico, encabezado por Jaume Ponsarnau, sí está configurado, en su totalidad, por españoles.
Y un chino cedido
Una variedad de nacionalidades sin parangón en esta ACB, y que incluso podría haber sido mayor. Y es que el Bilbao decidió ceder en verano a uno de sus fichajes, Jiahao Yu. El chino, de 2,21 metros, se foguea cedido en el Cantabria de Primera FEB, donde promedia 7,5 puntos y 4,2 rebotes para 10,1 de valoración.
Con o sin el asiático, esta combinación de nacionalidades se ha convertido casi en un reto para el Bilbao Basket. «La multiculturalidad en el basket es un una realidad», reconocía en verano Aleix Font en Ser Bilbao, donde revelaba también que el idioma base de la plantilla era «el inglés». «Lo importante es buscar sinergias y conexiones, porque estamos ante una vida nómada y cada uno procede de una cultura distinta», añadió en aquel momento el escolta catalán.
El CB Canarias, al revés
Un escenario casi inverso al que se vive en el CB Canarias, donde repite una gran mayoría respecto a temporadas pretéritas, y el número de nacionalidades se reduce. En concreto a ocho, cuando lo habitual en la gran mayoría de los otros clubes es rondar la decena.
Así, nacidos en España están Fernández, Sastre, Guerra y Alderete. Se suman dos norteamericanos (Abromaitis y Van Beck), otro par de canadienses (Scrubb y Doornekamp), un georgiano (Shermadini), un lituano (Giedraitis), así como un uruguayo (Fitipaldo), un brasileño (Huertas) y un argentino (Bordón), si bien estos tres últimos compiten bajo la bandera italiana. Sin escapar de esa ya obligada polinacionalidad, el cuerpo técnico del Canarias es de los pocos de la liga que puede permitirse el lujo de dar indicaciones en castellano sabiendo que serán recibidas por prácticamente todos sus integrantes.
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