Obituario
Chuchi Arencibia, el árbitro canario que impartió justicia dentro y fuera de la cancha
Fallece, a los 64 años, el que fuera colegiado internacional y que también desempeñó las labores de delegado de campo en el CB Canarias hasta el pasado verano.
Grancanario de nacimiento, vivió en Tenerife desde los 5 años y ejerció la abogacía durante varias décadas

Chuchi Arencibia (d) saluda a Aíto García Reneses en el Santiago Martín. / CBC
De la mano de la justicia tanto dentro como fuera de las pistas. El baloncesto canario llora la pérdida de Jesús León Arencibia. Chuchi, como era conocido cariñosamente en el mundillo, que falleció este lunes a los 64 años después de una larga enfermedad. Su mayor relación con el baloncesto la desempeñó como colegiado, donde llegó a ser internacional y a dirigir varias finales de Liga ACB y Copa del Rey. Lejos de las canchas, y durante décadas, ejerció como abogado.
Penúltimo de ocho hermanos –algunos como Paco, fallecido recientemente, y José Pirulo, también relacionados con el basket– Arencibia nació el 24 de diciembre de 1961 en Las Alcaravaneras, uno de los barrios más emblemáticos de la capital grancanaria. Sin embargo, su padre decidió, en 1966, que para mayor prosperidad la mejor opción era trasladar su residencia familiar a La Laguna. Enclave donde todos los jóvenes de la saga León Arencibia podrían formarse académicamente.
Lagunero de raíces canarionas
Y Jesús se decantó por el Derecho, su pasión desde niño. «Desde que tenía seis o siete años ya decía que iba a ser abogado», comentó en su día. Antes de llegar a la ULL pasó por el Viera y Clavijo y el IES Cabrera Pinto, donde fue forjando su condición de lagunero de adopción, por mucho que «nunca» olvidara sus «raíces y orígenes» canariones.
Quizá esa vocación por la abogacía le llevó a dedicarse también a impartir justicia de otro modo, en una pista de baloncesto, formando parte desde muy joven del Colegio Tinerfeño de Árbitros. En concreto desde los 15 años. "Cuando llegó al Colegio de Árbitros yo era el presidente. Me acuerdo de recibirlo y de que desde el principio despuntaba con unas maneras extraordinarias para el arbitraje. Desde entonces lo puedo considerar en el grupo de mis dos o tres mejores amigos del mundo arbitral", expresa el palmero Ángel Recuenco, otro de los colegiados top de aquel entonces.

Arencibia, junto a Ángel Recuenco. / El Día
Su forma de interpretar el arbitraje le catapultó enseguida a la élite, llegando a la antigua Liga Nacional en la 80/81, cuando apenas había iniciado su carrera universitaria. Asentado en la máxima categoría fue, como el CB Canarias, uno de los fundadores de la Liga ACB. En ella se estrenó, el 11 de septiembre de 1983, y con 22 años, en un Joventut-Barça (75-79). Ese día lidió con figuras como Villacampa, Margall, Montero y Jiménez por un lado; o los Solozábal, De la Cruz, Sibilio y Epi por el otro.
Protagonista de los grandes duelos
En ese momento coincidió con otros colegiados canarios que se convirtieron en punteros dentro del arbitraje nacional. Fueron los casos de los palmeros Pedro Hernández Cabrera y Ángel Recuenco, y el del grancanario Miguelo Betancor. Las imágenes más icónicas de Chuchi datan de los clásicos entre Real Madrid y Barça, donde no solo ejerció de juez, sino también de mediador para minimizar los egos de figuras como el citado Epi, Audie Norris, Fernando Martín y Drazen Petrovic. Era usual verle encarado y sin arrugarse ante ninguno de ellos con tal de que la cosa no pasara a mayores.
«En los numerosos partidos que pité a estos equipos no me podré olvidar de los duelos deportivos entre Fernando Martín y Audie Norris. Eran increíbles, espeluznantes..., porque se trataba de dos jugadores con una técnica envidiable en aquella época, y creo que los más determinantes de la ACB. Era muy bonito estar en la élite y poder arbitrar estas finales», llegó a rememorar Jesús sobre aquella época.

Arencibia y Norris en una visita del Barça a la Isla. / CBC
Lo controlaba todo
Ese carácter y la capacidad para controlar todo lo que sucedía en la cancha –según afirmaban quienes lo observaban– le convirtieron, durante unos años, en fijo de los encuentros de primer orden. Llegó a dirigir siete duelos de distintas finales de ACB, mientras que estuvo presente en cinco ediciones diferentes de la Copa del Rey (12 partidos), con protagonismo en tres finales: Tenerife 86, Valladolid 87 y La Coruña 88.
Por el camino también adquirió la condición de internacional, si bien ese escaparate fue uno de los motivos de su prematura retirada, cuando apenas había superado los 30 años. Por un lado, Chuchi, tras 14 temporadas en la élite, ya no tenía «la misma ilusión», y aunque simultanear con su profesión le resultaba cada vez más complicado, «en especial por tanto viaje», el detonante fue otro. «No me llegó la designación para los Juegos de Barcelona, algo que me ilusionaba muchísimo», admitió sobre este cambio de rumbo en su vida.
Su amistad con Richy Bethencourt
En sus primeros pasos dentro de la abogacía también tuvo una fuerte relación con el basket. Y no solo por los encuentros que ya dirigía, sino por su compañía diaria. «Cuando empecé a trabajar lo hice junto a Richy Bethencourt, quien desgraciadamente falleció, y que fue un gran jugador. Durante el tiempo que compaginé estos dos mundos conté siempre con su apoyo, puesto que él también estaba metido en el basket», relataba en su momento.

Arencibia señala falta en un partido en el Ríos Tejera. / El Día
Entre su buen talante, las personas con las que entabló amistad y su ya germinada pasión aurinegra, Chuchi se vinculó de manera directa con un CB Canarias que pasaba por unos delicados momentos tras el descenso de ACB. En el club lagunero, y empujado por la llamada de Benigno Afonso, ejerció un tiempo de secretario general, tocándole vivir, por ejemplo, el ascenso frustrado ante el Salamanca.
Delegado de campo 13 temporadas
Centrado de nuevo casi por completo en la abogacía, donde protagonizó la defensa en algunos casos mediáticos –como el de Isabel Canino, la conductora de Titsa asesinada por su expareja– su regreso al basket se produjo a finales de verano de 2012. De nuevo a petición del CB Canarias, cuyos máximos rectores, Félix Hernández y Aniano Cabrera, vieron en Arencibia la figura ideal para ejercer de delegado de campo en el Santiago Martín.
Y esa fue la labor que desempeñó –por momentos también fue colaborador del CB Clarinos– en ACB y en la BCL desde el regreso del club lagunero a la élite (6 de octubre de 2012). Durante 13 cursos, hasta el pasado verano, cuando se centró en otra batalla, la de su vida. Pugna que, desgraciadamente, no pudo ganar. Quedará para siempre su carácter, tan enérgico cuando pitaba, como abierto fuera de las pistas.
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