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Basketball Champions League

La Laguna Tenerife despierta a tiempo para vencer al Saint Quintin (61-71)

Un parcial de 8-27 amparado en el oficio de Diop y el acierto final de Abromaitis permite al cuadro canarista revertir un pobre encuentro durante los tres primeros cuartos

El paupérrimo 11/22 en tiros libres casi le da un susto al cuadro dirigido esta vez por Juan Gatti

Huertas trata de penetrar ante la defensa de Traoré.

Huertas trata de penetrar ante la defensa de Traoré. / BCL

Santa Cruz de Tenerife

Tres cuartos a trompicones y un acto final más que decente para seguir invicto en Europa. La Laguna Tenerife ha saldado con un pleno de victorias sus tres salidas en la fase de grupos de la BCL tras vencer este martes al Saint Quentin por 61-71. Un resultado positivo con el que el Canarias mantiene este curso la condición de invicto lejos del Santiago Martín.

Marcador un tanto engañoso, ya que los pupilos de Juan Gatti -ejerció de primero en Francia por la baja por enfermedad de Txus Vidorreta- mostraron una versión muy deficiente. Sin apenas referencia interior y con un inhabitual desacierto en el tiro libre (11/22), los laguneros no despertaron hasta el tramo final. Se vio incluso siete abajo el equipo isleño con poco más de diez minutos por jugarse (51-44), pero entre Ilimane Diop, que hizo de desatascador (10 puntos y tres rebotes en 11 minutos) y a la vez fijó muy bien a un Olejniczak que había sido una pesadilla; y el acierto final de Tim Abromaitis, el Canarias firmó un parcial de 8-27 que finalmente le sacó de un notable apuro (61-71).

Con sus 14 puntos en el cuarto periodo, el citado ala pívot norteamericano se fue hasta un total de 17, a lo que unió cuatro rebotes para 20 de nota. Entre los dos bases, Fitipaldo y Huertas, sumaron 17 puntos y 11 asistencias, convirtiéndose- mientras simultanearon mucho en cancha durante el tramo final- en otra arista clave para el apurado éxito del cuadro tinerfeño. Y es que si hay algo que no se le puede discutir al cuadro aurinegro es su perseverancia en mantener su identidad. Sus 24 sistencias con solo 71 puntos anotados así lo demuestran.

La puesta en escena canarista ya fue bastante fría. Delante con más regalos de los habituales y deseados (tres en apenas cuatro minutos), mientras que atrás la marca de Kramer sobre Robinson no fue del todo sólida, a la vez que Guerra (al margen de sus dos pérdidas) también tuvo algún despiste ante Olejniczak, que fue haciendo cada vez más daño.

Pese a aguantar el primer envite (7-6) el sumar solo dos canastas en seis minutos empezó a condenar a los de Gatti (12-6). Entre un tiempo muerto del argentino y con la presencia en pista de dos bases el cuadro aurinegro se agarró al choque con cinco puntos seguidos de Huertas (13-11). Pero lejos de alargar su recuperación, el Canarias fue incapaz de frenar a Olejniczak, que llegó a los 12 puntos sin fallo, incluyendo la canasta, tras palmeo, para cerrar el primer acto, y la que abrió el segundo periodo (23-17).

Todavía demasiado blando, con la sensación de encontrarse perdido, incluso con dificultades para tener buen tacto con el balón, y con evidentes deficiencias en el juego interior, Gatti tuvo que recurrir a Diop para buscar un punto de inflexión. El senegalés respondió, pero con dos canastas seguidas de cuatro metros (23-21), e incluso dos puntos de Shermadini colocaron a los aurinegros a un solo tanto (24-23).

Pero volvió La Laguna Tenerife a las andadas, con varios errores seguidos en ataque (en especial Huertas), permitiendo algún palmeo que otro y, sobre todo, acusando la verticalidad del cuadro galo, que sacó un cuatro tiros libres seguidos para alcanzar una renta de siete tantos (30-23, 16').

Tomó la responsabilidad Fitipaldo, anotando un triple y asistiendo para otro de Abromaitis (30-29). Solventado ese momento delicado, los isleños llegaron incluso a tomar la delantera con una canasta de Sastre bajo el aro (32-33).

Un triple final de Goudú-Shina dejó a los locales en franquicia al intermedio (35-33). Pero no había sido la del tiro exterior la principal preocupación del Canarias en los 20 minutos iniciales, ya que 20 de los puntos de su rival llegaron en la pintura, a la vez que muchos de los tiros de los laguneros se produjeron muy al límite de la posesión, en situaciones forzadas e incluso agotando los 24 de reloj.

A la vuelta de vestuarios una canasta de Scrubb y otra de Guerra volvieron a adelantar a los tinerfeños (35-37), incapaces, sin embargo, de nuevo, de mantener al menos un nivel aceptable más allá de un par de minutos.

Sin producción exterior (0/5 en el cuarto), ni poder jugar casi nunca la continuación, atrás el Canarias volvió a sufrir a Olejniczak y también a Robinson, autores de 33 (17 y 16) de los 42 primeros puntos de su equipo (42-41). Con aciertos contados, Gatti probando diversos quintetos (incluso con Costa, inédito en los 28 minutos iniciales), y Diop como único interior mínimamente fiable, el cuadro tinerfeño no dio con la tecla y llegó a verse siete abajo (51-44).

Ya dentro de una espiral más que perniciosa, el Canarias entendió que sin la clarividencia ofensiva habitual, debía apretar más. Y así hizo en el arranque del cuarto periodo, donde un par de buenas defensas, un triple de Abromaitis y una nueva exhibición de tiro a media distancia de Diop le reportaron un parcial de 0-8 para salir de entre las cuerdas y volver a tomar la delantera (52-53).

Fue el chispazo necesario para que La Laguna Tenerife escapara de su particular inercia negativa. Así lo corroboraron un robo con contra de Sastre, un triple de Fitipaldo y una canasta de Guerra para otro estirón, esta vez de 0-9 para el 53-61 (36').

Escenario casi ideal, y más aún cuando el Saint Quentin elevó su contador de pérdidas hasta las seis en otros tantos minutos. Regalos -en parte producto de la notable actividad atrás de los aurinegros- que maquillaron las cada vez más horribles prestaciones de los laguneros desde el tiro libre, con un calamitoso 4/10 en el acto final, para un no menos indecoroso 11/22 global.

En ese intercambio de errores salió ganando el Canarias, que supo jugar a favor del reloj a la vez que se amparó en un acertado Tim Abromaitis, autor de 11 puntos seguidos -los últimos de su equipo- para poner la puntilla (59-71), dejar de lado un encuentro bastante gris, y sumar su tercer triunfo, en otras tantas comparecencias, para consolidarse en el liderato y dar un paso casi definitivo para atar al menos una de las dos primeras plazas de su grupo.

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