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La Laguna Tenerife 24/25

Txus no negocia con el estilo

Pese a los cambios en la plantilla Vidorreta defiende el tipo de basket que ha practicado hasta ahora

«Cuando me retire seguiremos jugando de la misma manera», afirma

Vidorreta presencia un entrenamiento de su equipo en el inicio de la pretemporada.

Vidorreta presencia un entrenamiento de su equipo en el inicio de la pretemporada. / Andrés Gutiérrez

santa cruz de tenerife

Diferentes caras -un total de cinco- pero un sello inconfundible. La Laguna Tenerife seguirá siendo, en su decimotercera campaña consecutiva en la élite, un equipo totalmente reconocible. Con un estilo propio y muy singular, aquel que le ha estampado desde hace años su técnico, un Txus Vidorreta que no admite negociación alguna al respecto.

Fiel a sus convicciones, y enrocado a una causa. Pero con sólidos argumentos. La Laguna Tenerife parece, sobre el papel, un equipo con significativas variaciones respecto al del pasado ejercicio. Mantiene la base de sus grandes éxitos recientes, pero por contra ha perdido a sus matadores exteriores, y también el músculo que en su día busco para poder ser más competitivo en los físicos encuentros que debía tramitar en la Basketball Champions League. Alteraciones –un total de cinco– que sin embargo, apenas harán cambiar la cara de un conjunto moldeado con mimo, pero también con mano dura y firmeza, por parte de su técnico, Txus Vidorreta.

Así lo dejó ayer claro el bilbaíno en relación al CB Canarias que se verá, a partir de mañana, en esta campaña 24/25. Un conjunto con unas características inviolables –compartir la pelota y el extra pass para un tiro liberado, el pick and roll, un juego de ritmo bajo...– a las que están obligados a adaptarse todos los que llegan. Como ya ha sucedido en campañas anteriores. «Yo soy como soy, y el equipo juega como juega. Podemos adaptar algunas circunstancias a los jugadores nuevos que tenemos, pero nuestro estilo va a seguir siendo mismo; porque además nos suele dar buenos resultados», argumentó el máximo responsable del banquillo canarista.

En la que será su vigesimoprimera campaña consecutiva dirigiendo a un equipo de ACB, Vidorreta reforzó aún más su convicción en el estilo de juego que promulga, recordando una vivencia propia en sus inicios. «Hace muchos años parecía que se demandaba que el Bilbao Basket tuviera un cambio de estilo, con jugadores diferentes... Yo mismo me lo acabe creyendo, porque era muy joven, e intenté cambiar un poco ese estilo de juego, y resulta que después de nueve años, ese enero ya no era el entrenador del Bilbao Basket», relató sobre ese infructuoso cambio de rumbo sucedido en la 09/10.

Preso de esa moda pasajera, Txus Vidorreta escarmentó por completo. «Aquello me ha enseñado el camino que he tenido que tomar durante los 15 años siguientes». Por eso, el de Indautxu lo tiene ahora claro. «Llegué donde llegué, jugando de una manera que además es muy reconocible, y seguramente, cuando me retire, seguiremos jugando de la misma manera. Porque una vez que no lo hice, no acabé la temporada», aseveró el vizcaíno.

Es por eso que a los fichajes de este verano no les queda otra que pasar por el aro. Y así lo ha venido reconociendo en sus comparecencias el propio Vidorreta. Por ahora la adaptación, sin ser plena, marcha por el camino correcto. El más centrado en esa senda parece ser Thomas Scrubb, que «conoce perfectamente lo que se quiere de él, y desde el principio está siendo importante». Quizá no ocurre exactamente igual, por el momento, con Costa. «A Lluís le está costando, pero lo estamos trabajando y ha mejorado», dijo en relación al diferente rol que tendrá el catalán respecto al que venía ejecutando en el Granada.

Más «adaptado a lo que busca el equipo» parece estar David Kramer, y aunque el entrenador canarista destaca su capacidad «para tirar», también advierte de la conveniencia, «como ya hiciera el año pasado en Granada, de defender mejor». Kostadinov, por su parte, ha llegado con los ojos y las orejas bien abiertos «para aprender y adaptarse», aunque su progresión pasa por una obligada metamorfosis. «Ha hecho dos muy buenos años en LEB, pero jugando mucho de cinco, y él debe ser un cuatro si quiere hacerse un hueco en la ACB», explica Txus del búlgaro.

El único con cierta patente de corso es Payton Willis. Con el hándicap de no conocer la Liga ACB, y sabedor el cuerpo técnico de lo que puede aportar en caso de repetir las prestaciones ofrecidas en Italia, Vidorreta ha abierto algo la mano con él. «Se ha ido adaptando a nuestros sistemas, pero también hemos adaptado parte de nuestro juego a sus características. Ha habido un poco de reciprocidad, y creo que su evolución se ha ido viendo, especialmente en los dos últimos partidos», apuntó de una pequeña licencia que difícilmente crecerá. Y es que todos los nuevos deben tener bien claro que Vidorreta nunca negocia con el estilo.

Huertas, el «Messi» aurinegro, en busca de aumentar su leyenda

Se le cuestionó ayer a Vidorreta por el estado físico de Huertas, y aunque las sensaciones del vasco respecto a su pupilo no son las ideales, el de Indautxu no descarta al base para el estreno liguero de mañana. En lo que sí se mostró claro el técnico canarista fue en la ascendencia que tiene Marcelinho con el resto del equipo. «Nos falta nuestra brújula, pero incluso así hemos sido capaces de estar a un alto nivel en pretemporada», dijo Txus antes de encumbrar aún más a su mano derecha en la cancha. «No fue lo mismo estos años atrás el Barcelona con Messi, que sin Messi; y para nosotros Marce es como Messi. Está claro que es un hombre clave y, de momento, su ausencia no se ha notado nada en la pretemporada, esperemos que las cosas sigan así», expuso -en un discurso sintomático en cuanto a su contenido- sobre el de Sao Paulo, que bien sea desde mañana o por contra algo más adelante, seguirá aumentando su leyenda dentro de la ACB.

Con 660 encuentros Huertas, está a solo 29 choques (Navarro tiene 689) de ser top 5 en la historia de la competición. El brasileño podría entrar en el grupo de los 10 más valorados (le faltan 310 créditos), y también en el de minutos jugados (es ahora decimosexto), si bien ahí tendría que irse hasta los 964 esta campaña. En puntos podría escalar de la decimoquinta posición hasta la duodécima, aunque es en las asistencias, el apartado en el que ya es líder histórico, donde el base aurinegro tiene a tiro certificar una cifra mágica: 3.000. Solo necesita 64 pases de canasta más.

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