Basketball Champions League

El Lenovo Tenerife y el arte de caminar sobre el alambre

El conjunto aurinegro hizo el martes, contra el Cholet, 32 de sus puntos en lanzamientos al filo de la posesión

Aaron Doornekamp lanza uno de sus triples en el partido ante el Cholet.

Aaron Doornekamp lanza uno de sus triples en el partido ante el Cholet. / Melvin Augas (Cholet Basket)

Una de las ventajas de poseer una plantilla baqueteada es la de no ser presa de los nervios en situaciones complicadas. Y de eso en el Lenovo Tenerife saben bastante. Así quedó patente el martes en Cholet, donde los isleños produjeron más de un tercio de sus puntos en tiros al filo de la posesión.

Esos momentos en los que el reloj de posesión supera la barrera de los cinco segundos (cuando en pantalla aparecen las décimas) y parece correr más rápido es motivo de pánico para más de un jugador. Pero no en el Lenovo Tenerife. Acostumbrado a un juego pausado y en alargar lo máximo posible sus ataques, el cuadro de Txus Vidorreta es, tras las 14 primeras jornadas de Liga Endesa, el conjunto con menos ritmo por partido. Así al menos lo reflejan las estadísticas avanzadas del portal Rincon del Supermanager, que cifra en solo 72,4 las posesiones de las que gozan los isleños a lo largo de los 40 minutos de un partido.

Esta querencia a no tener prisa quedó patente, más si cabe, en el duelo del martes en Cholet. En la decisiva victoria para asegurar el liderato de su grupo el Lenovo Tenerife anotó nada menos que 32 de sus 91 puntos en lanzamientos que se produjeron en el momento más caliente de la posesión. Más del 35% del total. Algunos, incluso, llegaron restando solo un par de décimas para consumirse esos 24 segundos.

Esa manera de producir y a la vez minar la moral del adversario presidió buena parte del primer cuarto contra el cuadro galo. De esta forma llegaron nada menos que 16 puntos de los 22 anotados por los aurinegros. Tres de estos aciertos (bandejas de Abromaitis y Fitipaldo, y triple del uruguayo), ya casi con el reloj a cero. La guinda la puso Jaime Fernández con la canasta con la que se cerró ese periodo inicial (12-22).

Ya en el segundo acto Shermadini también sacó rédito, bajo el aro, de esta fórmula. Fitipaldo, por su parte, lanzó, con solo medio segundo para que sonara la chicharra, el triple que supuso el 39-40. En total, nueve puntos de esta factura en esos diez minutos previos al descanso. En un tercer cuarto más dinámico solo Bruno produjo, con un triple, echándole un pulso a los segundos finales de la posesión.

Fitipaldo, el más productivo

La cuenta de puntos sobre el alambre la cerraron, con otras dos canastas de tres, Abromaitis y Doornekamp. En el cómputo global, fue Fitipaldo, con 11 puntos, el más activo en esos tramos críticos de los ataques. Le siguieron los citados Tim (9) y Aaron (6), mientras que la lista la completaron Shermadini (4) y Fernández (2).

Pero esos 32 puntos sumados cuando la bola más quemaba no fueron las únicas posesiones en las que el Lenovo Tenerife estiró el chicle todo lo que pudo para dar con la mejor situación. Así, el cuadro lagunero erró hasta siete triples y cuatro canastas de dos, lanzados con menos de cinco segundos en el reloj de 24. Al debe se añaden dos pérdidas por malos pases, y una tercera por agotar el tiempo. Borrones con un manifiesto menor peso que el de los aciertos dentro de una metodología que le sigue dando réditos a un Lenovo Tenerife que sabe, mejor que nadie, caminar sobre el alambre como el mejor de los equilibristas.