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Salin, el desatascador del Lenovo Tenerife

El escolta finés firma siete triples sin fallo en el segundo cuarto para levantar una desventaja de 19 puntos frente al Cholet y encaminar un feliz debut continental del cuadro canarista (95-75)

La Laguna

Darle cariño como receta fue la solución propuesta por Txus Vidorreta hace un par de semanas para que Sasu Salin recuperara su versión habitual. Aquella de la que no hubo ni rastro en los primeros partidos de la 23/24. Este martes, en un momento tan crítico como inesperado (15-34) para el Lenovo Tenerife el finés ha vuelto. Y lo ha hecho a lo grande. Anotando siete triples sin fallo en menos de ocho minutos de un segundo cuarto mágico. El punto de inflexión necesario para que el Canarias revirtiera una situación más que comprometida frente al Cholet y acabara saldando con victoria su estreno en la BCL (94-75).

Con el finés recuperado para la causa (acabó con 25 puntos), el Canarias también puso encima de la mesa su capacidad de sufrimiento para saberse escapar de la propuesta demasiado alegre a la que le invitó el Cholet. En ese ejercicio de caminar al filo del precipicio también destacaron Marcelinho Huertas, que repartió 13 asistencias, y especialmente un Joan Sastre que no solo secó a Hruban (cero puntos en 25 minutos), sino que además aportó 15 valiosos tantos.

Pese a que en sus primeros ataques el Lenovo fue totalmente reconocible (pausada circulación para triple en la esquina de Doornekamp, y balón dentro a Shermadini para el 5-2), el ritmo del encuentro fue el que marcó el Cholet, con Blakes muy descarado y Sako poniendo en serios apuros a Shermadini gracias a su mayor movilidad (9-12).

Solo Cook, en ocasiones con más corazón que cabeza, parecía capacitado para igualar el baloncesto de alto voltaje del cuadro francés, si bien fue Sastre -que cumplió con nota la misión de anular a Hruban- el que dio, con dos triples frontales seguidos, algo de claridad en ataque a los locales (15-14).

Los seis puntos del balear ponían en disposición al Lenovo de estabilizar un arranque con demasiadas revoluciones, pero el cuadro isleño colapsó por completo con las primeras rotaciones. Delante porque ni Abromaitis ni Fitipaldo desde el perímetro, ni Guerra dentro fueron capaces de producir; pero sobre todo porque en su lado de la cancha no supo contener la versatilidad de Salaun, estilete principal del Cholet en un parcial de 0-10 (15-24).

Lejos de revertir su preocupante situación, el Canarias redobló errores, permitiendo que esta vez fuera Goudou-Sinha el que hurgara en la herida. En posicional, y también a la carrera y con canastas totalmente gratis tras varias pérdidas de los aurinegros. Hasta nueve balones se había dejado por el camino el conjunto isleño en menos de cuarto y medio, lo que unido a una manifiesta endeblez para cerrar su rebote (nueve capturas en apenas 16 minutos) llevó a que el despropósito aurinegro se tradujera en un 0-20 en solo cinco minutos (15-34). Un golpe que devolvió al cuadro isleño al último cuarto de sus tres primeros encuentros ligueros.

Sensaciones pésimas que requerían de una solución de urgencia ante un panorama a todas luces inesperado. Y en ese momento crítico apareció Salin. Casi inédito en lo que se llevaba disputado de curso, el finés comenzó a cerrar la brecha con un triple a ocho minutos del descanso. Fue como el cachetón necesario que hizo despertar al cuadro lagunero. Pero en defensa, porque el finés asumió galones y decidió enmendar en ataque todas sus malas actuaciones previas.

En ese pequeño tránsito para volver a sentirse desequilibrante, Sasu contó con el respaldo de Fernández, que en las funciones de base tiró de verticalidad para anotar a base de raza y calidad. Apoyo suficiente para que el escolta nórdico empezara a perpetrar una de las actuaciones más soberbias que se le recuerdan como canarista.

Anotó en llegada, y mientras también se aplicó atrás con muchas manos, volvió a sumar de tres en dos ocasiones, esta vez saliendo de los bloqueos (32-37). Esos cinco minutos en los que había sido sacudido por el Cholet fue el tiempo que requirió el Canarias para volver al partido. Sasu, sin embargo, no se conformó y sumó seis puntos más desde el arco para completar la devolución del parcial. En este caso de 23-3 para que el Lenovo volviera a tomar la delantera (38-37).

Recuperada la igualdad del inicio pareció firmarse una especie de tregua, pero el dorsal 10 canarista no dejó pasar una última bola, poco antes de la bocina final y casi desequilibrado, para elevar su inmaculada serie hasta el 7/7. En menos de ocho minutos Salin firmó 21 puntos desde el arco (más un libre) para sacar al Lenovo de un apuro mayúsculo (43-41).

A la vuelta de vestuarios, y sin imperiosa necesidad de recurrir al finés, el Canarias mantuvo su ritmo anotador previo (47-41). Aunque Sastre añadió otro triple a su cuenta (8/9) para el 54-48, el Cholet logró aguantar, una y otra vez, los arreones de los laguneros (54-53 tras triple de ocho metros de Salaun), que a su vez supo convivir con el cercano aliento de su pegajoso rival.

En medio de esa pequeña montaña rusa, y con muchos problemas para salir incluso de su propio campo ante la presión gala, fueron cuatro puntos a trompicones de Shermadini y una penetración a aro pasado de Jaime Fernández las acciones que permitieron al cuadro de Vidorreta afrontar los diez minutos finales con su máxima renta hasta ese momento: 66-59.

Un cuarto acto en el que Huertas sacó a relucir su maestría para repartir juego. Lo hizo, hasta en tres ocasiones seguidas, aguantando hasta la última décima para que se vencieran su par y la ayuda. De esa manera especial de ver el basket del paulista se beneficiaron en las esquinas Sastre y Doornekamp, y debajo del aro Shermadini para un 8-2 que empezó a despejar el panorama para los canaristas (74-61).

Cook aparece al final

Horizonte más diáfano si cabe con otro triple de Doornekamp (14/24 en el global), cuatro puntos de Cook a base de presencia bajo el aro, y un notable control de su propio rebote, dejando en más de 16 minutos en solo tres segundas opciones a su rival (81-63). El Cholet lo intentó a base de una asfixiante presión, pero salvada la trampa en la mayoría de ocasiones, a campo abierto Cook terminó de sentenciar el triunfo canarista (86-67) antes de unos minutos finales sin mayor historia. La tercera seguida para un Lenovo que el domingo recibirá al Real Madrid para poner a prueba su capacidad de mejora.

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