Una derrota que podría ser previsible, y más aún con un par de inesperados añadidos de peso. El Lenovo Tenerife ha caído este domingo en su visita al Real Madrid (88-77), en un duelo en el que el cuadro lagunero no contó ni con Gio Shermadini ni con Marce Huertas, aparentemente por decisión de Txus Vidorreta, que prefirió reservar a sus dos piezas más valiosas de cara a los tres compromisos de la próxima semana.

Pese al 0-3 del arranque, el Canarias fue siempre a remolque de un Real Madrid que especialmente en los dos primeros cuartos jugó con mucha soltura en ataque (50 puntos al descanso) y que por momentos cortocircuitó al equipo lagunero. Aún así, y pese a que su desventaja llegó a ser de 16 puntos, el equipo lagunero nunca tiró la toalla y buscó siempre una rendija por la que meterse de lleno en el partido. Y a punto estuvieron de ello los tinerfeños a solo tres minutos del final (81-75), pero un epílogo deficiente impidió la sorpresa. El duelo del WiZink Center dejó, como nota positiva, la confirmación de una recuperación total de Elgin Cook, con un notable trabajo en ambos lados de la cancha, y autor de 16 puntos de diversa factura. Los mismos tantos anotó Doornekamp, mientras que Jaime Fernández, pese a su gran puesta en escena, se mostró luego bastante errático (3/13) y acabó con 12 puntos.

El triple de Sasu Salin en el primer ataque canarista fue solo un espejismo, porque a partir de ese momento la inferioridad aurinegra, en los dos lados de la pista, resultó manifiesta. El Lenovo Tenerife se mostró excesivamente débil en los 1x1 defensivos, así como errático en el tiro de tres. Pese a una buena continuación finalizada por Guerra (7-5), el Canarias empezó a perder comba, toda vez que el Madrid corrió y penetró que demasiada sencillez.

El parcial, pese a que Txus Vidorreta decidió cambiar de golpe a todo su quinteto, alcanzó un 11-1 para el 18-6 pese al tiempo muerto del técnico canarista. Desde el 0-3, los isleños solo habían sido capaces de anotar uno de sus siguientes siete tiros, frente a un 7/9 de los blancos. La valoración de 28-2 lo decía todo.

Ya con el segundo quinteto algo más asentado, Jaime Fernández tomó la responsabilidad. Penetrando para un 2+1, asistiendo (para el alley-oop a Cook) y metiendo de tres, el madrileño le dio aire al cuadro lagunero (22-14), que aún así no daba con otras opciones de anotación, ni tampoco terminaba de cerrar la producción ofensiva de los blancos (28-17). Solo tres libres de Cook para cerrar el cuarto atenuaron un tanto la delicada situación para el cuadro lagunero (28-20).

No estuvo nada fino el cuadro aurinegro en el arranque del segundo acto, con malos tiros y fuera de las revoluciones adecuadas. Pese a esta deficiencia, un triple desde la esquina de Cook dejó la renta local en siete (30-23). De nuevo con otro cambio de un quinteto entero, el Lenovo no pudo darle continuidad a su intento de remontada y solo pudo intercambiar canastas con su oponente para mantener su diferencia en contra en torno a la decena de puntos. Así lo logró con un triple de Abromaitis y con sendos mates de Cook y Diagne (43-33).

Pero como en el arranque del choque el conjunto canarista fue demasiado blando en los duelos individuales. Así, Abromaitis se vio superado en poste por Yabusele, a la vez que Musa, penetrando, sacaba un 2+1 para que la desventaja aurinegra tocara fondo poco antes de un intermedio (50-34) al que el Canarias llegó 14 abajo. Sobrepasado atrás por la calidad blanca, y maniatado delante por el músculo rival, la baja de Huertas y Shermadini estaba resultando un factor de demasiado peso.

Con Jaime tirando de verticalidad y rapidez en el arranque del tercer acto para que el Lenovo siguiera con vida, el partido se metió de lleno en un intercambio de triples que, como en capítulos anteriores, solo le sirvió a los laguneros para moverse en el -10. Erró Salin para que el Canarias se colocara a siete, y aunque tras una pérdida gratuita de Sastre el Madrid volvió a irse por encima de la decena (65-54), el equipo tinerfeño no dio señales de rendición.

Una canasta de Diagne tras una gran circulación y un triple de Sastre a la carrera pusieron el 67-59 (28') en el electrónico. Sin embargo, en el ya enésimo episodio de altibajos, una deficiente penetración de Fernández y dos pérdidas consecutivas evitaron que los de Vidorreta entraran en el último en una mejor disposición (70-59). Escenario todavía algo más adverso con el mate con el que Poirier abrió el último acto (72-59).

Pero la misma impotencia con la que se topó cada vez que trató de terminar de arañar su desventaja, la tuvo el Lenovo para no hincar la rodilla antes de tiempo, hasta el punto de que tuvo tiro (de Guerra) para colocarse a seis. Sin poder frenar a Poirier (ocho puntos seguidos), el equipo tinerfeño se aferró a la garra Cook cerca del aro (76-68).

Un triple de Sergio Rodríguez y una canasta de Diagne fueron un halo de esperanza para el Canarias (81-75) con menos de tres minutos por jugarse. Pero ahí, sin más opciones al error, el equipo lagunero no gestionó bien la mayoría de sus últimos ataques (malos tiros y pérdidas). El Madrid, con cinco puntos de Mario Hezonja (88-75), no perdonó y certificó una derrota canarista que ya había empezado a dibujarse desde los primeros compases del duelo. Un tropiezo que lejos de dejar adversos efectos anímicos debe servir para hacer carburar a toda su plantilla antes de dos semanas cruciales.