El Lenovo Tenerife sigue una semana más líder de la mejor liga de Europa tras vencer de forma incontestable al CAR plus Fuenlabrada por 97-72 en un encuentro en el que dio una auténtica lección de baloncesto en todos los sentidos y que en algunos tramos del choque, principalmente el tercero, enamoró a las más de 5.000 almas que se acercaron al pabellón Santiago Martín para confirmar su tercer lleno consecutivo.

Un conjunto que es insaciable, un grupo sólido y solidario que casi consolida su plaza de la Copa del Rey al sumar un balance de victorias–derrotas de 9/1 (un loable 90% de triunfos), que lo sitúa como líder innegociable de la clasificación y que tiene a tiro, por cierto, ser cabeza de serie en la esa Copa si todas las variables se alinean para que así sea.

Nuevamente, bajo la batuta del jovencito Marcelinho Huertas (el mejor del partido) y Bruno Fittipaldo (cayó lesionado de la rodilla tras los primeros 14 segundos del último cuarto), el Canarias fue un equipo coral tanto en defensa como en ataque, que en ningún caso dio pie a la rebelión del conjunto fuenlabreño, un equipo peligroso donde los haya y que podía complicarle el partido a los aurinegros. Pero ayer no era ese día.

Txus Vidorreta ya lo había advertido en la rueda de prensa previa al encuentro. El Fuenla es un conjunto muy complicado que corre y que mantiene un nivel físico importante durante los 40 minutos que dura un partido.

Y sus jugadores ya tenían aprendida la lección. Con Marce y Bruno dirigiendo a sus hombres y siendo a la vez, una amenaza continua; con un Sasu on–fire (4 de 6 tiros de 3 puntos convertidos); la intensidad de un magnífico Joan Sastre; el trabajo oscuro de Aaron Dornekamp y Tim Abromaitis en la parcela defensiva y ofensiva; y el equilibrio de un jugador de clase como es el madrileño Jaime Fernández; el Lenovo Tenerife no dejó duda sobre cuál es su compromiso con la sociedad tinerfeña. Tanto fue así, que los habituales como Gio Shermadini o Elgin Cook tuvieron un perfil bajo y aún así dieron al equipo el plus que permitió que el Lenovo Tenerife haya borrado de la pista al Fuenlabrada.

Con todo, Vidorreta con su fondo de armario trasladó el ansia de no bajar el ritmo del encuentro con Fran Guerra y Moussa Diagne dándolo todo atrás en los momentos en los que el partido no podía decaer.

Sin duda, el Canarias «es un pedazo de equipo», tal y como sentenciaron los más de 5.000 espectadores a la finalización del partido tras el espectáculo visto en la cancha.

En el primer cuarto el Lenovo tomó la iniciativa con un 5-0 la complicidad habitual entre Marce y Gio con sendos 2x2, estrenando el marcador el brasileño desde el triple con un dentro–fuera del georgiano, que se lo devolvió con una asistencia debajo de la canasta.

Los de José Luis Pichel, tras no encontrar aro durante los primeros minutos tocaron la tecla apropiada y reaccionó de la mano de Ristic y de Juan Fernández, llevando la igualdad al luminoso del Santiago Martín (7-7).

Pero ahí estaba Salin rompiendo con un tiro liberado desde el triple para deshacer el empate (10-7). No obstante el Canarias no terminaba de arrancar con su solvencia habitual; Txus empezó a rotar y el equipo entró en una fase de poca puntería por la intensa defensa visitante en el interior y exterior. No obstante, el empuje de Jaime Fernández junto a la vuelta de Gio al parquet permitió al equipo llegar al final de la manga con tres puntos de diferencia (23-20).

En la reanudación, el Lenovo Tenerife se puso el mono de trabajo con mucha más intensidad, bajó las piernas, defendió las líneas de pase y elevó las ayudas para provocar el fallo visitante, que se metió de lleno en un bloqueo mental. De este trabajo surgió el primer arreón importante canarista de la mano de Bruno y Marcelinho que elevaron el marcador al 30-21 y obligaba a Pichel a pedir su primer tiempo muerto para parar el ataque canarista. Pero no le sirvió de nada, ya que los de Vidorreta no bajaron el pistón y sumaron un parcial de 12-1 (35-21, 6:40) dando muestras de un poderoso fondo de armario y soluciones capaces de incrementar la anotación.

El mismo fue correspondido por uno de 0-6 de los visitantes (35-27) que rápidamente fue contestado por otro tiempo de Vidorreta para evitar sorpresas (5:21).A partir de este punto los locales templaron el partido, llegándose al descanso con un 47-34 a favor de los aurinegros en un final de cuarto poco vistoso.

Pero llegó la fiesta y en ella nunca puede faltar el Canarias. En este sentido Vidorreta ordena defender la subida de balón visitante así como asfixiar con su defensa a los exteriores madrileños. Eso provocó malos pases entre los hombres de Pichel y desconectar sus conexiones con el interior en donde hasta entonces Ristic era la única referencia consolidada.

Eso sumó nuevas posesiones y primero Gio en la bombilla, otra de Tim Abromaitis, dos triples de Salin, un mate estratosférico de Elgin Cook y nuevamente el georgiano elevaron la diferencia hasta los 20 puntos (56-36), un brutal parcial de 9-2, que dejaba claro quién es el líder. Espectáculo y buen hacer, el ADN de este Lenovo Tenerife.

Los de Vidorreta estaban desatados y los jugadores del Fuenla ofrecían impotencia al protestar absolutamente todo y no estar pendiente del baño que se llevaban. Las diferencias en la cancha y en el luminoso eran brutales y de ahí hasta el final del acto las ventajas locales seguían incrementándose con el trabajo de Marce, Fran Guerra y Jaime Fernández (67-38) que no mostraron compasión alguna de cara a canasta. Al final del tramo un 75-51 que dejaba claro quién mandaba.

El último parcial comenzó fatal con la lesión de Bruno Fittipaldo a los 14’’, que queda pendiente de los diagnósticos médicos. En el ámbito deportivo el pescado estaba más que vendido y el Canarias dejó pasar los minutos y el juego sin dejar reaccionar a los hombres de José Luis Pichel mientras la ola se adueñaba de las gradas del Santiago Martín con un público entregado completamente con su equipo y sus colores.