El Lenovo Tenerife confirma que mantiene su idilio con la inercia ganadora. Con menos de 48 de diferencia tras su partido del jueves en Manresa y sin disponer de sus dos interiores (Guerra fue baja y Shermadini se vistió, pero no jugó) para tratar de frente a Marc Gasol, el cuadro lagunero supo sufrir para dejar atrás un deficiente inicio (9-14) y sumar su segunda victoria del curso tras doblegar al batallador Basquet Girona (76-67).

Lo hicieron los de Vidorreta con un nuevo encuentro coral (con ocho jugadores anotando al menos seis puntos, con Salin en 14 como máximo exponente), pero especialmente con un enorme ejercicio de sacrificio defensivo, donde Moussa Diagne se dejó el alma. Un esfuerzo físico especialmente notorio sobre Marc Gasol, que se quedó en 11 puntos, seis rebotes y una sola asistencia. Fue la luz que guió la sufrida victoria para los isleños.

Fue un tanto acelerado el inicio de partido para los aurinegros, que solo anotaron al cuarto ataque. El Girona apostó por negar por completo líneas de pase en las continuaciones y en los balones invertidos, lo que obligó a Huertas a mirar al aro más de lo deseado, y sin el acierto necesario.

En el otro lado del campo Diagné se aplicó -en varias ocasiones por anticipación- en la defensa a Gasol, logrando, junto con alguna que otra ayuda, que el interior catalán no estuviera cómodo. Sin embargo, esa insistencia con Marc provocó un doble desajuste: muchos triples liberados y excesiva producción en el rebote ofensivo. Hasta cinco segundas oportunidades sumaron los visitantes en apenas seis minutos, sostén principal para sendas rentas de cinco puntos (6-11 y 9-14).

Con las rotaciones, y aunque el Girona encontró un filón en Fjelljerup y en sus transiciones rápidas (13-18), el Canarias encontró algo más de equilibrio, sobre todo gracias a los grandes movimientos de pies cerca del aro de Iván Cruz (18-18, 10').

Un palmeo de Diagne para comenzar el segundo acto supuso para los locales inaugurar su casillero de rebotes ofensivos (seis llevaba ya su rival) y, a su vez, la primera vez que los de Vidorreta tomaban la delantera (20-18). Gasol se hizo grande (22-25), pero el encomiable trabajo atrás del citado Moussa y las correspondientes ayudas de sus compañeros (el pívot se fue al descanso con cuatro pérdidas) el Canarias se llenó de confianza.

Los aurinegros habían cerrado la sangría de su rebote (solo uno de su adversario en casi 10 minutos), y delante estaban interpretando mejor la asfixiante defensa de los gerundenses. Con una buena circulación los laguneros encontraron situaciones liberadas que aprovecharon Sastre, Salin y, más tarde Doornekamp.

En medio, y aunque Taylor demostró (con dos triples) que su actuación de la jornada inaugural no fue casualidad, el Lenovo también tuvo la aportación de un Cook que cuando enfila el aro no entiende de miedos. Así lo hizo con una penetración en la que se pasó el balón por la espalda y otra, a campo abierto, en la que mató con la izquierda ante los 2,14 de Miletic.

Los buenos minutos de los aurinegros se completaron con mucho sacrificio corriendo hacia atrás con criterio y velocidad cada vez que el Girona trató de atacar rápido. Y a la vez con mucha inteligencia para saber dónde situarse y provocar un par de faltas en ataque. Aún siendo muy inferior en el cómputo global de rebotes (11 a 21), pero con los diez jugadores que habían pisado la cancha estrenados ya en anotación, el Lenovo llegó al descanso con su máxima renta hasta ese momento (34-41) y con la sensación de una mayor estabilidad después de una irregular puesta en escena.

El cuadro isleño logró que esa inercia positiva se prolongara en el arranque del tercer acto. Esta vez con Cook (acertado desde la esquina y muy activo de manos para dos robos), moviendo el balón hasta el límite de la posesión (49-38) y fiándose de la fiabilidad de cara al aro de sus interiores (53-42). Solo varias pérdidas evitables a causa de un exceso de revoluciones impidió a los locales poner más tierra de por medio.

Fue Jaime Fernández el que enmendó uno de esos regalos con cinco puntos consecutivos para que la diferencia del Lenovo tocara techo (58-44). Fue el preámbulo de un intercambio de canastas con el que se llegó al final del periodo (63-50).

Había dejado pasar el Canarias la ocasión de dejar malherido a un Girona, que sacó tajada de unos deficientes minutos de los laguneros en los compases iniciales del cuarto final. Casi cuatro minutos (0/4) estuvieron sin ver aro los de Vidorreta mientras entre Miletic, Fjellerup y Franch -con un triples- apretaron sobremanera el electrónico (63-59).

Momento delicado que el Canarias resolvió con paciencia y moviendo el balón hasta encontrar el hueco preciso en la incisiva defensa gerundense. Ahí se benefició Diagné con dos mates seguidos y Fitipaldo, con una puerta atrás. Tres canastas casi seguidas con las que los aurinegros retornaron a un estado de tranquilidad (72-61). Ese arreón, y dos robos consecutivos de Cruz debajo de canasta fueron las señales casi definitivas para que el duelo se quedara ya sin mayor historia. Dos de dos, y con cierta holgura, para este Lenovo Tenerife al que su corta pretemporada no le está pasando la más mínima factura.