Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Liga Endesa

Un Lenovo desconocido es barrido en Badalona

Un horroroso primer tiempo (54-21) deja sin opciones al cuadro lagunero en su estreno en el 'playoff' de cuartos

Shermadini trata de levantar el balón ante Vives. Enric Fontcuberta

Un arranque para olvidar. Un Lenovo Tenerife desconocido, sin alma y sacado de la pista por su rival, ha caído ante el Joventut (100-68) de forma vergonzante en el primer duelo de los cuartos de final de la Liga Endesa. Una puesta en escena más que deficiente (27-7 al final del primer cuarto) condicionó por completo a los de Vidorreta, incapaces en ningún momento de al menos intentar revertir una situación que cada vez fue más sonrojante (54-21 al descanso y 76-37 cerca del final del tercer cuarto). Colapsados por completo en ataque y sin balance defensivo alguno, solo en los minutos finales pudo el conjunto isleño tener algo más de fluidez.

La aportación en el epílogo, eso sí, fue más que insuficiente frente a un rival que siguió mostrando la misma ambición a lo largo de los 40 minutos y que deja a los aurinegros sin margen de error si quiere repetir presencia en semifinales. Huertas, con 14 puntos y 11 créditos fue el único canarista (Shermadini solo aportó siete puntos) en llegar a los dobles dígitos de valoración en un partido para olvidar.

Una canasta de Todorovic yéndose hacia dentro y la capacidad de Guerra para minimizar la producción de Tomic parecieron ser buen síntoma para el Lenovo. Pero ahí se quedaron las sensaciones positivas del cuadro lagunero, totalmente desconocido en los siguientes minutos.

Frente a un rival totalmente entregado y con el cuchillo entre los dientes, los aurinegros empezaron a colapsarse, teniendo que recurrir a tiros muy precipitados y forzados, lo que a su vez tradujo el Joventut en rápidas contras para el 8-2. De nada sirvió el tiempo muerto de Vidorreta, ya que ni los suyos despertaron y la Penya aumentó, más si cabe, su ritmo, a lo que añadió varios aciertos desde el 6,75 (16-5). Lejos de frenar la sangría, el Canarias siguió totalmente colapsado en ataque y nulo desde el 6,75 (1/6 con el único acierto de Huertas, desde ocho metros, y a la desesperada), todo lo contrario que los locales (4/5) tras el acierto de Bassas (23-7).

Ya descentrado y acelerado por completo, las rotaciones tampoco redirigieron la situación para un equipo, el canarista, totalmente desconocido en todas las facetas del juego, incluida una falta a destiempo para acabar el primer cuarto para que los locales se dispararan hasta el 27-7. Los números lo decían todo tras los diez minutos iniciales: 2/10 en tiros de dos y 1/7 en triples, con cuatro pérdidas y una sola asistencia, para -1 de valoración. Nada que ver entre los guarismos de su adversario: 6/11 en tiros de dos y 4/6 en triples, más siete asistencias para 41 créditos.

Ahogado por completo, el Canarias saldó con dos tapones recibidos sus tres primeros ataques del segundo acto. Una situación que espoleó, más si cabe, a los locales, que con dos triples se fueron hasta el 35-9. Como diez minutos antes, de nada sirvió el tiempo de Vidorreta, ya que los suyos siguieron regalando balones, con tiros que ni tocaron aro, y tardando un mundo en gastar faltas. Para cuando hicieron la primera la Penya ya estaba 30 arriba (41-11).

Con Shermadini prácticamente aislado en la zona y Salin sin disponer de en situaciones claras de tiro (0/3), solo algunas acciones esporádicas de Sulejmanovic y Fitipaldo (44-19) parecieron dar aire a los laguneros, cuya recuperación fue más que efímera, ya que los badaloneses sumaron a su estadística dos triples más (Willis y Ventura) frente a un equipo, el tinerfeño absolutamente fuera de sitio. Incapaz de dar con situaciones claras para sumar en aro ajeno, el Lenovo tampoco dio muestra de ser mínimamente sólido atrás. Ni corriendo hacia atrás para tratar de alcanzar la endiablada velocidad de los de Carles Duran, ni para evitar fisuras en el cinco contra cinco. Ahí, cuando hubo ataque estático, los isleños corrían como pollos sin cabeza para tratar de llegar, sin éxito, a los lanzamientos de los locales.

Combinación letal -horroroso encuentro del Canarias que ayudó al partido casi perfecto de la Penya- que se tradujo en un 54-21 al descanso. La carta de tiro seguía siendo demoledora. Tanto por el 10/15 (la mayoría tras una buena circulación para un total de 13 asistencias) con el que llegó a estar el Joventut, como por el 6/15 en lanzamientos de dos y 3/16 en triples del bando canarista. La valoración: 78-8.

Condenado a pensar ya en el encuentro del domingo, el Canarias no mostró síntomas de mejora a la vuelta de vestuarios. Los de Vidorreta gastaron faltas donde no debían, siguieron sin evitar que los catalanes corrieran a su antojo sin oposición alguna (varias canastas locales de palomeros), a la vez que tampoco fueron solventes cuando se plantaron en zona 2-3,

Al menos, y con la aportación de Shermadini y Doornekamp, el Lenovo frenó un poco la caída (64-31), pero entre que comenzó a meterse en innecesarios piques con la grada y el banquillo rival y que no estuvo nada acertado desde el tiro libre (llegó a estar con 5/11), la renta local rozó los cuarenta (76-37) pese a que Duran ya estaba dando bastante protagonismo a sus menos habituales.

Con 37 abajo (78-41) al Canarias le quedaba la tortura del cuarto final. Periodo que los isleños lograron al menos convertir en un intercambio de canastas (22-25). Aunque lo que debió ser un mínimo haz de luz para recuperar algo de sensaciones positivas. Mejora aún así manchada por el mayor deseo que también demostraron los canteranos de la Penya hasta la bocina final (100-68). Mal asunto para que el Canarias trate de darle un giro de 180 grados a este cruce dentro de apenas dos días.

Compartir el artículo

stats