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Basketball Champions League

Los Asterix y Obelix del Lenovo Tenerife

La conexión entre Huertas y Shermadini ha quedado tan patente estos tres años como los réditos que le han generado al Lenovo; en la final de la BCL les tocó hacer de soldados galos para resistir las acometidas del Manresa

Shermadini y Huertas posan juntos tras ganar el título de la BCL. El Día

No son galos, pero Marce Huertas y Gio Shermadini bien pudieron sentirse Asterix y Obelix este pasado domingo. Acogotados desde la grada y acorralados en la cancha por los manresanos -como si fueran las milicias romanas de Julio César- el base y el pívot lideraron la irreductible resistencia aurinegra para llevar al Lenovo Tenerife hasta el título de la BCL.

Rodeados y casi asustados por una marea roja de 5.000 enfurecidos hinchas que copaban las gradas del Bilbao Arena. Así vivieron los apenas 300 seguidores del Lenovo Tenerife la final de la Basketball Champions League este pasado domingo. En la cancha, pese a ser cinco contra cinco, Marcelinho Huertas tuvo que sufrir la constante presión a toda pista a la que fue sometido de principio a fin, mientras que a Gio Shermadini no le quedó otra que lidiar con las constantes ayudas recibidas cuando le llegaba el balón cerca de canasta. Pese al asedio, aficionados y jugadores aurinegros resistieron y mantuvieron a buen recaudo la particular aldea construida en Miribilla. Todo ello a semejanza de las andanzas vividas por Asterix y Obelix. El druida Vidorreta, haciendo las veces de Panoramix, es el otro personaje destacado de la hazaña canarista.

“Bueno, estamos acostumbrados a jugar en campos donde hay mucha presión de las aficiones rivales, y en esta final, aunque se disputara en campo neutro, ellos tenían a muchísima gente que apretó un montón en todo momento”, apuntaba tras el triunfo Huertas, que reconoció también cierta similitud con los famosos personajes de cómic. “Este tipo de encuentros son especiales, y Asterix y Obelix han podido hacer bien su deber y sacar adelanta un partidazo”, comenta con una sonrisa el de Sao Paulo.

Con casi dos décadas de experiencia como profesional y habiendo vivido un sinfín de ambientes infernales, Huertas también admite que lo del domingo en el pabellón vizcaíno no le dejó en absoluto indiferente. “Al principio, como me ocurría las primeras veces, cuando entras y ves todo lo que aprietan, te dices ¡hostia!, y sabes que será un partido aún más complicado”, apunta el brasileño. “Pero desde el momento en el que te concentras y estás metido en lo tuyo”, la veteranía es un grado y “todo se queda al margen... por mucho ruido que haya”. “Es simplemente un partido de baloncesto, no hay que tomarlo como nada más”, comenta con mesura Marce.

En términos parecidos se expresa Shermadini. Lejos de sorprenderse o amedrentarse, el georgiano se tomó con una sonrisa el caluroso recibimiento en contra por parte de la afición del Manresa cuando el Canarias descendió de la guagua a las afueras de Miribilla. Dentro, sus sensaciones son como las del base. “Me gusta jugar en este tipo de escenarios, con el pabellón lleno. Me da una motivación extra y ahí quiero hacerlo todo por mi equipo para tratar de ganar”, comenta al respecto el interior aurinegro.

Sensaciones que fueron ampliamente ratificadas con argumentos incontestables. Aquellos numéricos de lo que aportaron tanto el base como el pívot. De sus manos, ya fuera directa o indirectamente, salieron 63 de los 98 puntos anotados por el Canarias. Una cifra ya de por sí sobresaliente pero que adquiere todavía mayor relevancia si se tiene en cuenta que fueron 83 los tantos anotados por el Lenovo cuando al menos alguno de ellos estaba sobre el parqué.

Desglosado el guarismo, Shermadini aportó 14 puntos y asistió para una canasta de Sastre, pero fue Huertas el que más produjo. Lo hizo con 13 tantos lanzando a canasta, y con otros 33 buscando a sus compañeros. En tres ocasiones lo hizo con Salin (ocho puntos), dos con Doornekamp (seis) y Wiltjer (cinco), y una vez con Guerra, Sule y Sastre (dos cada uno).

Pero como ya ha ocurrido en numerosos encuentros, con quien mejor se entiende Marce es con su particular Obelix. Y es que hasta cuatro de sus asistencias (nueve puntos) tuvieron como destinatario al poste georgiano. “Está claro que los dos tenemos una conexión muy buena en el pick and roll; pero él también es un gran pasador desde el poste bajo para los tiradores, e igualmente es muy inteligente; y eso se nota dentro del campo”, comenta Huertas sobre su otra mitad dentro de este Canarias.

Una simbiosis de la que los dos se alimentan y que ha permitido crecer a ambos. “Una mano lava a la otra, siempre”, apunta Huertas para definir esta unión, aunque no en forma de sociedad limitada. “Esto no es un tema de solo yo con Gio, ni tampoco únicamente de Bruno. Aquí todos nos hacemos mejores a los otros. Nos conocemos bien y la conexión no es unidireccional. No es una cuestión de dos”, comenta también al respecto el director de juego canarista.

Un entendimiento que ratifica Shermadini. “Lo primero de todo, hay que decir que Marce es una gran, gran persona... y un gran jugador, como todo el mundo sabe”, apunta Gio sobre un compañero que “posee mucha experiencia, tanto la cantidad de años que lleva jugando como por haberlo hecho en todo tipo de competiciones, como NBA, Euroliga, ACB...”. “Me encanta jugar con él porque es un jugador de equipo y siempre está buscando dar buenas asistencias, mirando y fijándose dónde está cada uno de sus compañeros. Espero que juguemos muchos años más juntos”, añade el georgiano. Lo lógico es que ambos lo sigan haciendo defendiendo, y con éxito, la aldea aurinegra.

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